Friday, February 28, 2014

Hay zonas de Bilbao que dan verdadero asco. Lo veo desde aquí, desde la ventana izquierda de este tren de cercanías. Edificios en ruinas, polvo, decadencia. Fábricas que un día funcionaron y ahora son sólo ceniza. Hierro, chatarra, escombros por todos lados. Y a su alrededor, edificios que parecen cárceles. Intentando alzarse victoriosos en una ciudad que no deja espacio para los sueños. Más altos para que entren más personas, apelotonadas, hacinadas, viviendo en 60 o 70 metros cuadrados, creyendo que han conseguido un trocito de paraíso. Jamás compraría nada parecido. Pero estoy destinada a lo mismo ¿no? Al menos no viviré en un piso más alto que el tercero, y yo tenderé la ropa en el balcón. Que vengan a impedírmelo. A veces pienso que la vida bajo las estrellas sería mejor. Y luego recuerdo que aquí siempre llueve. Tu alma por un techo. Este pedazo de infierno no es para mí.

Pero entonces, ¿dónde me meto?
Y me emocioné.
Porque sus palabras me llegaron
hasta el rincón más dañado del corazón,
y aliviaron parte
de la tristeza que a veces
me inunda.
Me pintó de colores
y me iluminó,
e hizo de mi día,
un día perfecto.
Con noches así
que le jodan al mundo.

Y quiero que sepa,
que me tiene
en las buenas,
en las malas,
y en las peores.
Ahora
y siempre.

Si la tuvierais de compañera de sofá,
entenderíais de lo que hablo.

Eres mi sonrisa,
mi hermana.
Y te quiero lo que no está escrito.





Thursday, February 27, 2014

Creo que que me voy a quedar despierta un rato largo.
Escucharé ese disco unas cuantas veces.

Todo es sangre y vísceras.
Vómito revuelto por el suelo.
La realidad sangrando
de una muñeca
rajada.
Y el amor
está echando un pulso con el sexo.
No sé quién va a ganar.
A mí no me lo cuentes.

Podredumbre.
Indiferencia en todas las esquinas.
Y las mismas agujas del reloj
dando las mismas vueltas.

Es sólo un día más,

Mi madre me parió
y la luz me cegó por un momento.
Hasta que me di cuenta
de que lo habitual suele ser la oscuridad.

Tranquilo,
cambiaremos los papeles.
Y que el sol
se lo curre un poco más.

Ella no me trajo al mundo
para llorar.
Me trajo para que le diera
una patada a la tristeza,
y para que saltar
fuera mi forma de andar.

Lo estoy haciendo.
Por ella.
Porque ensangrentada
y con dolor
me dio la vida.
Me toca devolvérsela,
de mi puño y letra,
y con mi sangre.






Wednesday, February 26, 2014

Tengo veintitrés años.
Es el último día con veintitrés años.
Nunca volveré a tener veintitrés.
Nunca volveré a este momento.

La vida es movimiento.






No te sé explicar
esta locura aleatoria
y estas ganas de gritas, que sí,
que me importa.
Tanto como para
dejarme la piel
y el alma.
Y una gota de sangre en cada intento.
No me digas que tiene
esa cara que me hace
sentir en casa cada
vez que la veo.
Es mi suerte,
mi amuleto.
Un motivo para
sonreír y no dejar
de hacerlo, aunque venga la tormenta.
Hace que nada de tanto miedo,
suaviza los bordes afilados de la vida.
Y a su vera,
a su vera, verita, vera,
el sol brilla más fuerte.
Joder que sí.
Y de todos los meses, Febrero es el especial, el que tiene 28, y 29 cada cuatro. Por eso los de Febrero somos especiales. 

Tuesday, February 25, 2014

Todavía tengo en un rincón
el balón esperando.
Por si algún día
quieres jugar a eso
de tu de portero
y yo de a tirarte por el suelo.
No sé, nunca fui demasiado buena
dándole al balón,
por eso de que no entrené,
y nunca me atreví a apuntarme
al equipo del pueblo,
porque a ellas no las conocía
y mis amigas hacían balonmano.
Pero creo que si volviera
a ese campo de fútbol
de asfalto,
regatearía otra vez
como cuando lo hacía con ellas,
cuando tenía algo así como ocho años.
Y no me digas por qué,
creo que formaríamos un gran equipo
sobre el terreno de juego.
Y fuera,
ni te cuento.
La vida es cuando menos te lo esperas.
He terminado de reírme
del chiste ese
en el que uno aparece siempre tarde.

Pongo la vida en modo aleatorio.
Y que fluya,
o lo que quiera.