Tuesday, December 4, 2012

She's just a girl, and she's on fire.




Looks like a girl, but she's a flame 
So bright, she can burn your eyes 
Better look the other way 
You can try but you'll never forget her name 
She's on top of the world 
Hottest of the hottest girls say

She's waking on fire.

Monday, December 3, 2012

I don't care.

I'm a mess.
I don't care.
I'm disorganized.
I don't care. 
I'm hard to handle. 
I don't care.
Do you care? 
I don't care if you don't care. 
I have to learn to let go. 
Yeah, I guess.
But I can't. 
Forgive me for being this silly.
But I don't care.

I'm a dreamer. That's my fault.
But do you know what?
I really don't give a fuck.

No pueden quitármela

Nadie puede quitármelo.
No, eso no.
Eso nadie puede quitármelo.
Los recuerdos, son míos.
Míos.
Y se quedarán conmigo.
Mientras la memoria no me falle, se quedarán conmigo.
A ella me la quitaron, si.
Pero su sonrisa siempre vendrá conmigo.
Tatuada en mi corazón.
Ya nadie puede quitármela.

Aunque su ausencia duela hasta desgarrarme el alma, en mis recuerdos, me encuentro con ella y sonrío.

My love, my light.


I will miss you forever.

Inspiración, inspirame.

Es difícil no sentirlo. De repente llega, dando un portazo al entrar. Su presencia hace que todos se den la vuelta. Se quedan mirándola. Tan altiva y elegante. Tan perfecta, tan brillante. Una estrella terrenal. ¿Dirías que algo puede tener más magnetismo? Te atrae desde el primer segundo, y cada paso que da, es una obra de arte. Y te quedas ahí, embobada, sintiendo cada latido de su corazón, cada respiración. Su pelo largo, infinito, va volando con el viento, y sus piernas no parecen acabar. Y ahí está, tan increíble que parece de mentira, tan increíble que parece artificial.

Pero de repente, su alma empieza a hablar, su esencia brilla más, y entonces te enamoras.

El alimento del alma.

El alma.
El alma se encoge.
El alma se ensancha.
El alma enmudece cuando el mundo canta.

El alma.
El alma espera una caricia a destiempo.
El alma espera un rayo de sol,
espera una brizna de viento.

El alma.
El alma late con fuerza.
El alma grita y desgarra.
El alma rompe a llorar, desconsolada.

El alma.
El alma me pide en silencio,
una línea más, otra frase.
Algo real, algo intenso.

Es difícil entenderlo, pero el alma es así.
El alma, se nutre de versos.

Mikele Bustillo

SONETO XXV


Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

Pablo Neruda

A MIGUEL HERNÁNDEZ, ASESINADO EN LOS PRESIDIOS DE ESPAÑA


 Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,
      pastor de cabras, tu inocencia arrugada,
      la escolástica de viejas páginas, un olor
      a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado
      sobre los montes, y en tu máscara
      la aspereza cereal de la avena segada
      y una miel que medía la tierra con tus ojos.

      También el ruiseñor en tu boca traías.
      Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo
      de incorruptible canto, de fuerza deshojada.
      Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora
      y tú, con ruiseñor y con fusil, andando
      bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

      Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes
      que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego azul.
      Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,
      te escucho, sangre, música, panal agonizante.

No he visto deslumbradora raza como la tuya,
ni raíces tan duras, ni manos de soldado,
ni he visto nada vivo como tu corazón
quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

Joven eterno, vives, comunero de antaño,
inundado por gérmenes de trigo y primavera,
arrugado y oscuro, como el metal innato,
esperando el minuto que eleve tu armadura.

No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que te buscan.
Estoy con los que un día llegarán a vengarte.
Tú reconocerás mis pasos entre aquellos
que se despeñarán sobre el pecho de España
aplastando a Caín para que nos devuelva
los rostros enterrados.
Que sepan los que te mataron que pagarán con sangre.
Que sepan los que te dieron tormento que me verán un día.
Que sepan los malditos que hoy incluyen tu nombre
en sus libros, los Dámasos, los Gerardos, los hijos
de perra, silenciosos cómplices del verdugo,
que no será borrado tu martirio, y tu muerte
caerá sobre toda su luna de cobardes.
Y a los que te negaron en su laurel podrido,
en tierra americana, el espacio que cubres
con tu fluvial corona de rayo desangrado,
déjame darles yo el desdeñoso olvido
porque a mí me quisieron mutilar con tu ausencia.

        Miguel, lejos de la prisión de Osuna, lejos
        de la crueldad, Mao Tse-tung dirige
        tu poesía despedazada en el combate
        hacia nuestra victoria.
                                          Y Praga rumorosa
        construyendo la dulce colmena que cantaste,
        Hungría verde limpia sus graneros
        y baila junto al río que despertó del sueño.

        Y de Varsovia sube la sirena desnuda
        que edifica mostrando su cristalina espada.

        Y más allá la tierra se agiganta,
                                                        la tierra
        que visitó tu canto, y el acero
        que defendió tu patria están seguros,
        acrecentados sobre la firmeza
        de Stalin y sus hijos.
                                        Ya se acerca
        la luz a tu morada.
                                      Miguel de España, estrella
        de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,
        no te olvido, hijo mío!
                                          Pero aprendí la vida
        con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,
        y encontré en mí no el llanto,
        sino las armas
        inexorables!
                              Espéralas! Espérame!


Pablo Neruda

ACEITUNEROS


Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

Miguel Hernández


SONETO FINAL


Por desplumar arcángeles glaciales,
la nevada lilial de esbeltos dientes
es condenada al llanto de las fuentes
y al desconsuelo de los manantiales.

Por difundir su alma en los metales,
por dar el fuego al hierro sus orientes,
al dolor de los yunques inclementes
lo arrastran los herreros torrenciales.

Al doloroso trato de la espina,
al fatal desaliento de la rosa
y a la acción corrosiva de la muerte

arrojado me veo, y tanta ruina
no es por otra desgracia ni por otra cosa
que por quererte y sólo por quererte.

Miguel Hernández