Tuesday, June 4, 2013

A veces pienso que la probabilidad de coincidir en el mismo espacio, en el mismo momento, con la persona que supuestamente es LA persona, es algo así como jodidamente inexistente. No sé, ¿cuantas personas somos en el mundo? Echa cuentas. Solemos limitar nuestras interacciones sociales, a nuestro pueblo, pueblos de alrededor, y a la capital. Poco más. Y aun así, la mayoría de la gente encuentra a su persona dentro de ese radio tan limitado. Pero esa no es tu persona de entre todas las personas, es solo la persona de entre todas las personas con las que tú interaccionas. Quizá un día, termines en algún punto muy al sur del planeta, y encuentres a una persona, y pienses: ¿joder, tú donde estabas? Y sí, están ahí fuera.  Sólo que no entran dentro del grupo "probables". Y me parece acojonante pensar que quizá la persona que te entienda al 110%, esté justo en las jodidas antípodas. Pero no hay nada que hacer. Da igual lo inmenso que sea el mundo, el ser humano solo puede ver una pequeña parte, y en esa parte vive. Y para ser feliz, es mejor imaginarse que esa pequeña parte, es todo el mundo, y que tu persona es justo esa persona de entre todas las del mundo. Y que no habrá en ningún lugar alguien que pueda hacer que tu corazón se acelere más. Porque es el mejor del universo.

Si vives toda la vida en tu pueblo, tu hombre será el único hombre de la tierra. Si viajas por todos los continentes, y visitas 100.000 pueblos, puede que eso deje de ser así. Es cuestión de perspectiva.

Pero lo que pasa con el amor es que hace que cuando te enamoras te olvides del resto del mundo. Y ya no te importa si hay alguien que te entienda mejor en las jodidas antípodas, o si en un punto muy al sur hay otro que podría hacer que tu corazón se acelerara más. Sencillamente te da igual. Porque para ti, pasando de probabilidades y de cifras, tu persona es LA persona de entre todas las personas, y el resto del mundo, incluso del universo te es indiferente. Eso es lo bonito del amor: hace que te enamores del vecino, y que creas que es único en el mundo.

Y realmente, lo es.
¿Sabes esa escena, que se repite mil veces, que siempre habrá una peli que la tenga, donde todo el mundo en una acera va para un lado, y el protagonista justo va en sentido contrario?

Quiero grabar una así.
Lo mejor de las noches, las de entre semana quiero decir, es el silencio. Ese silencio que envuelve todo, y no deja sitio a nada más. Si te quedas despierto más allá de las 12 y te asomas a la ventana, no oirás nada. Si vives cerca de una carretera concurrida, puede que algún coche disturbe la calma. Pero si vives en un barrio poco transitado, ni siquiera el ruido de los coches romperá la quietud de la noche. Y el silencio, ese silencio humano quiero decir, es colosal. Salen a la luz las cosas malas y las cosas buenas, y todas ellas se ponen a bailar. Puedes oírlas. Y lo que es mejor, puedes escribirlas. 

Me encanta escribir cuando todos duermen.
Los cuentos están en standby.
Los exámenes han bloqueado mi cerebro.
La inspiración no ha venido a hablar conmigo.
Lo veo normal, dadas las circunstancias.

Hoy ha salido el sol.
Me he asomado por este medio balcón raro que tenemos,
y he sonreído.
Ya queda menos.

Menos, para los colores.
Menos para perderme en mi colchón,
con ella,
y con mis bolis.

Muy poco, para darle al play.
Muy poco, para que suene fuerte.

Porque va a sonar fuerte.


Sunday, June 2, 2013

I wanna fight till the very end. But that doesn't mean I'm gonna win the war. I've lost too many battles befors, but this one's the hardest one. 
Dejo allí el verde.
El aire limpio.
El olor a tierra mojada.
Mi balcón.
Las flores de mi ama.
Dejo allí mi cama.
El color azul de las paredes de mi cuarto.
Dejo allí el mantel de la cocina.
Y el olor a comida recién hecha.
Dejo allí los desayunos largos.
Las sobremesas que nunca se acaban.
Dejo allí mi manta, y mi mando.
Dejo allí los libros de las baldas.
Dejo allí el tercer piso,
sin ascensor, que eso
siempre ayuda.
Dejo allí mi calle.
La cuesta que tanto cuesta subir.
El ir a comprar el pan cualquier día a la mañana.
Dejo allí mis dos sonrisas.
La de mi hermano siempre está aquí.
Pero se quedan allí las de mis hermanas.
Dejo allí mis noches buenas.
Mis mañanas perezosas pero llenas de alegría.
Dejo allí el viento del norte.
Y la ropa colgada en ese inmenso tendedero.
Dejo allí mi buena suerte,
dejo allí mi lado bueno.



Sólo quiero irme a casa. Estoy cansada. Psicológicamente agotada. Tengo frío todo el rato. No me gusta este sitio. Estoy comiendo como el culo de mal. No consigo concentrarme. Y la inspiración no me viene a visitar. No quiero viajes, no quiero ciudades, no quiero gente, no quiero ruido, no quiero vacaciones. Me da igual. No me importa suspender o aprobar. No me importa si el mundo se acaba de aquí a dos meses. No me importa.

Sólo quiero volver a casa.
Aquí, allí.
En todos lados.
Sin ella.

Aquí, allí.
Da igual.
Es siempre así.
Siempre sin ella.

Saturday, June 1, 2013

Necesito sol. Necesito bailar. Necesito playa. Necesito irme a tomar por culo de las nubes. Necesito chancletas en mis pies. Necesito no tener que llevar chamarra. Necesito sur o algo que se le parezca, y lo necesito YA. Pero no sé porque me da que no voy a tener nada de eso. Y mecauenlaputa, quiero coger una mochila, y pirarme a donde sea.