Mi oasis.
Tuesday, August 6, 2013
Aquí todo es diferente.
Sales a andar después de cenar,
y no hay casi farolas.
Tiras pa fuera del pueblo,
y el camino está oscuro.
Si no hay luna, tienes problemas,
puedes tropezarte fácilmente con alguna piedra.
Da igual.
Miras al cielo.
La cúpula celeste se abre ante tus ojos.
Es inmensa,
gigante,
infinita.
Te gustaría saber cuales son las constelaciones,
no tienes ni idea.
Da igual.
Ves la vía láctea.
Se diferencia claramente en el cielo estrellado.
Es sobrecogedor.
Cero contaminación lumínica.
Cero todo.
Es el universo que te come.
El universo que se funde con la tierra.
Respiras y el aire huele mejor que en ningún otro lugar.
¿Que pasa con este sitio?
Me enamoro del cielo,
de los campos,
del aire,
incluso de los bichos.
Aquí todo es diferente,
incluso yo soy mejor.
Y camino intentando pegarle mordiscos al cielo.
Sales a andar después de cenar,
y no hay casi farolas.
Tiras pa fuera del pueblo,
y el camino está oscuro.
Si no hay luna, tienes problemas,
puedes tropezarte fácilmente con alguna piedra.
Da igual.
Miras al cielo.
La cúpula celeste se abre ante tus ojos.
Es inmensa,
gigante,
infinita.
Te gustaría saber cuales son las constelaciones,
no tienes ni idea.
Da igual.
Ves la vía láctea.
Se diferencia claramente en el cielo estrellado.
Es sobrecogedor.
Cero contaminación lumínica.
Cero todo.
Es el universo que te come.
El universo que se funde con la tierra.
Respiras y el aire huele mejor que en ningún otro lugar.
¿Que pasa con este sitio?
Me enamoro del cielo,
de los campos,
del aire,
incluso de los bichos.
Aquí todo es diferente,
incluso yo soy mejor.
Y camino intentando pegarle mordiscos al cielo.
Sunday, August 4, 2013
Vamos camino de Algeciras.
última parada antes de subir al norte.
Ahora quiero norte.
Mis anheladas tierras amarillas,
esos entrañables campos de Castilla.
Cada vez que vuelvo a esos paisajes,
me enamoro otra vez.
Y cada vez es diferente.
Pero siempre inolvidable.
Una palabra esdrújula
que ya llevo marcada.
Inesperadamente,
y para siempre.
última parada antes de subir al norte.
Ahora quiero norte.
Mis anheladas tierras amarillas,
esos entrañables campos de Castilla.
Cada vez que vuelvo a esos paisajes,
me enamoro otra vez.
Y cada vez es diferente.
Pero siempre inolvidable.
Una palabra esdrújula
que ya llevo marcada.
Inesperadamente,
y para siempre.
Escrito en el coche camino de Algeciras
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