Wednesday, December 4, 2013

Hacer que se corra no tiene ningún mérito.
Cualquiera podría hacerlo.
Y la mayoría mejor que tú.
Hacer que su corazón lata más fuerte.
Esa es la misión.
¿Te atreves?

Me voy a ir de aquí, ¿lo sabes?
Muy muy lejos de aquí.


- ¿Me das un beso?
La miró con cara rara. 
- No.
- ¿Por qué?
- Porque eres una enana, y la hermana de mi amigo, y además no me gustas nada.
Se llevaban sólo tres años. Ella tenía 10 y el 13. Era el mejor amigo de su hermano, y se pasaba el día metido en su casa. Antes solían jugar los tres juntos, y a veces también venía la hermana de él, una niña preciosa pero bastante traviesa de 11 años. Eran vecinos, amigos del barrio de toda la vida. Y a ella le gustaba. No sabía por qué. Creía que era un tonto. Y que siempre se le caían las cosas. Y que se metía con ella, y a veces era muy pesado. Y no le gustaban las zapatillas que llevaba, ni tampoco como corría. Pero le miraba. Y sonreía cuando se le caía el balón al jardín de los vecinos, o cuando tropezaba con una piedra y se caía de culo al suelo. Y cuando andaba en bici, se quedaba mirándole, porque andaba muy bien, y era muy rápido, y hasta lo hacía mejor que su hermano. ¿Por qué no le daba un beso? Que tonto era.
- ¿No te gusto nada?
- No.
- ¿Nada nada?
- Que no. Déjame en paz mocosa.
Y se dio la vuelta, botando el balón de baloncesto. Entonces ella, antes de entrar en casa, le dijo:
- Eres tonto.
Él se dio la vuelta y le sacó la lengua.
- Tú más.
Ella le sacó la lengua.
- Bueno, como quieras. Tú ahora no lo sabes, pero un día, te gustaré mucho mucho. Y entonces tú querrás darme un beso. Y yo no te lo daré. Y te sacaré la lengua.
Y entró en casa corriendo. Él se quedó mirando la puerta, sonriendo. Mira que era descarada, y con sólo 10 años. Pero eso nunca iba a pasar. Porque era la hermana de su amigo, y además a él le gustaba una chica de su clase. Era rubia, y siempre llevaba vestido, y era la más bonita de todo el pueblo. Y la hermana de su amigo, bueno, nunca se lo diría, pero era fea, y vestía como un chico, y era como un pato. Un pato simpático.

Ahora sal corriendo.
Van a venir a por nosotros.

Yo me quedo aquí.
En las mismas coordenadas.
No dejaré que te hagan daño.

Voy a escribir un poema,
que hable de la luna
y del sol,
y de las flores de colores.

Y de cómo
si queremos
podemos cambiar el mundo.

¿Quieres cambiarlo?

Ya están llegando.

Pero ellos no saben nuestro secreto.

Shhh,
no se lo cuentes a nadie.
Es nuestra mejor arma.

Ya lo sabes.
Ya te lo conté una vez.

¿Ya se te ha olvidado?

Ven,
que te lo recuerdo.

Sonríe.

Ya está.
Estamos preparados.

Que vengan si tienen huevos.
Les estaremos esperando.
Y en mis manos,
casi completamente rotos,
todos los putos sueños,
que soñé alguna vez.
Ya ni siquiera me acuerdo
de qué color
iba a pintar
las paredes de mi cuarto.
Y respiro,
intentando recordar
cuando fue la última vez
en la que era yo,
y no un reflejo
de algo que fui y ya no soy.
No esta mierda.

"I'd choose you. Every goddamned time."
I'm nothing without her.

Si fuéramos todos más sinceros,
nos iría
al menos un poquito mejor.

O quiero creerlo.
Empezar es jodidamente fácil.
Tan fácil como pestañear.
Te sale sin querer.
Te sale sólo.
Pero continuar,
eso es otro rollo.
Los semáforos en rojo siempre me parecieron eso, una oportunidad de pararme y comerle a besos. Que pena que él sólo los viera como eso, como semáforos en rojo. Hay neurosis que no combinan. Hay cerebros que no encajan. Y ahora, cuando me paro en un semáforo en rojo (pocas veces, porque siempre intento cruzarlos), suelo pensar si alguien más los verá como yo los veo.