Thursday, July 3, 2014

Qué fácil es morir cuando no mueres,
                                    cuando te matan.

Qué fácil es vivir cuando no vives,
                                    cuando te viven.


Y mientras tanto,
el mundo destruido.

Tu sonrisa son pedazos
de cristal
donde yo no me reflejo.
Hace frío por aquí.

Me pongo a bailar
una canción aleatoria
que casi no recuerdo,
y las notas me hablan de ti,
de tu tristeza.

Llorabas,
y la vida lloró contigo.
Cuando cada gota de sal
se congelaba en
tu pecho.

No temas,
mañana la vida te sonreirá.

Dile al sol que se porte bien contigo,
que no te deje dejar de brillar.



Que fácil es morir cuando no mueres,
                                   cuando te matan.

Que fácil es vivir cuando no vives,
                                   cuando te viven.



Suena y pienso en ella.
Igual que cuando subía las escaleras,
y yo le miraba el culo desde atrás.
No me digas qué me gustaba más,
si mirarle el culo
o saber que era su culo el que estaba allí
delante.
El hecho de darme cuenta
de lo que su culo representaba para mí.
Toda mi vida colgada de su espalda
para terminar muriendo
en esas curvas.
Y nunca tuve miedo.
Joder, nunca tuve puto miedo.

El océano de su boca
era difícil de navegar,
sin naufragar,
sin terminar ahogándote.
Y desde el desierto de
mi cuerpo
saltaba al agua como
si mi vida dependiera de ello.
Y dependía.
Y bebí, y bebí, y bebí,
pero nunca llegué a calmar mi sed.
Siempre quise más.
Siempre quise.

Conté sus lunares cada noche,
pero cada mañana tenía uno nuevo.
Yo intentando aprendérmela de memoria
por si la vida la borraba.
No podía dejar de mirarla.
Nunca pude dejar de mirarla.
Nunca pude.

Su risa apagó todos mis monstruos
y su cama se convirtió
en mi paraíso terrenal.
El refugio a donde huía cada noche,
el cielo donde ella me llevaba a volar.
Nuestra guarida.

Suena y pienso en ella.
Quiero volver a mirarla.
La tengo más cerca
de lo que imagináis,
haciéndome caricias en la espalda,
preparándome para un nuevo anochecer.
Enamorándome.

Ven, date la vuelta,
déjame mirarte.
Quédate quieta,
no digas nada,
sólo déjame mirarte.

La reconozco en cada gesto,
en cada aproximación.

Es ella.
Su culo dando vueltas,
y mi corazón a mil.
La vida enredada en su ombligo,
y el temblor de sus caderas
a punto de tirar la casa abajo.

Es ella.
No hay más rincones,
más coordenadas.
Ella es el mapa.

Es ella,
joder.

Y quiero más.

Es la vida.
El óxido por los rincones
y toda esa mierda.
Respiro plomo.
Hay momentos en los que cuesta respirar.
¿A ti no te pasa?
Todo cambia constantemente,
todo se desmorona.
Envejecemos cada segundo,
no podemos parar los relojes.
¿Tú que harías si pudieras pararlos?
Yo no lo sé.
Todavía estoy esperando a que pase algo.
Pero por estas coordenadas casi
nunca pasa nada.
Quiero más lluvia
más ruido
más noches sin ponerme hora.
Quiero más sur,
más locura,
más de lo que creo que tienes.
Sexo,
amor,
rabia,
odio.
Dientes sangrando
y uñas clavadas.
Quiero saltar
y sentir miedo,
temblar de arriba abajo
y no notar el suelo.
Quiero encontrarme
dónde menos me lo espero
con ese lado de la vida,
con ese puto lado.
El que me dice que siga.
A pesar de que las cartas ya estén boca arriba
y todos vayan de farol.
No tengo nada para jugarme,
y me lo juego todo.
Me apuesto el corazón
a una canción.

Dime, ¿qué está sonando?





Queda sólo un día.
Me alejo de este gris por un rato.

En dos meses
estaré en el sur.
A bastantes kilómetros de aquí.

Es raro.
Dejas algo tuyo en cada sitio en el que estás,
y también te llevas algo en la maleta.

No sé describirlo.
Con ella a mi lado en el sofá
he tocado el cielo.
Y la vida me ha sonreído como nunca.
De oreja a oreja,
de corazón a corazón.

Dejo aquí algunas lágrimas,
muchas pesadillas,
alguna herida.
Dejo aquí algunas sonrisas,
muchas carcajadas,
algo de pintura verde.
Yo ya me entiendo.

Lo bueno de ella es que se viene conmigo.
Desde los tres años
hasta el infinito,
no hay quien pueda arrebatármela.
Lucharía por ella con uñas y dientes,
mataría.
Moriría si se aleja de mí,
si me deja.

Pero ella,
la otra loca que apareció de repente en el camino,
sin previo aviso y colándose
por todas las rendijas,
llenándolo todo..
.. ella se queda.
Y esa separación si va a doler.
Como cuando te quitan el balón cuando quieres jugar tú
y no te dejan jugar con ellos.
Como cuando alguien te dice:
"la vida es así, te jodes",
sin darte ningún mínimo de consuelo,
sin dejarte esperanza alguna.
Así.

Es el descubrimiento del año,
y esa noche en la que las dos
fuimos testigos de ese
momento tan mágico no se me olvidará en la puta vida.

Ella no se me olvidará.
La llevaré conmigo.

Y es que dejas algo en los lugares,
te llevas algo de ellos.
Pero sobre todo,
dejas algo en las personas,
te dejan algo ellas.

A mí,
un paraíso que sabe a chocolate,
a tardes de manta y series,
a hablar sin parar en el salón.

No puedo quedarme con algo,
me quedo con todo,
me quedo con ellas.

Me las llevo conmigo a mi rincón.

Y será un hasta pronto.

Wednesday, July 2, 2014

Un soneto firmado con sangre,
y una rosa sólo espinas.

La luz apagada.

La vida es muy puta
contigo.
La vida es muy puta
conmigo.

La vida es puta.

Le miro el culo mientras pasa
diciéndome:
"No lo intentes.
Volveré para joderte."
Y yo pensando en follármela otra vez.

Me acuerdo de todas las veces
que vino y me jodió.
Con la música a tope
y sin dejarme respirar.
Como si todo se acabara
en ese momento.
Como si todo se acabara.

Follarnos a mordiscos de rabia,
como si tuviéramos algo que reprocharnos,
sin tenerlo.
Follarnos a arañazos llenos de odio,
como si tuviéramos algo por lo que pelearnos,
sin tenerlo.

Pagué con ella
lo que me hicieron otros.

No debí hacerlo.

Porque será puta sí,
pero es mi puta favorita.




Vivirte.
Con todo.
Con el viento en contra,
y sin paraguas.
Mojándome,
contigo,
en ti.
Mojándote,
conmigo,
en mí.
Mojándonos.

Como si la vida sólo fuera
una tormenta eterna,
y bailar bajo la lluvia
nuestra única misión.


Así.

La muerte en cada esquina,
y yo sin sus ojos.
No la tengo conmigo,
la vida pesa más.
El gris pisando fuerte
y el tiempo que no para,
los relojes están a punto de estallar.

Y estallan.

En medio de un océano de asfalto,
donde no hay norte ni sur,
sólo espirales inmensas
que me llevan siempre al mismo lugar.

Zona cero,
y yo descalza.



Tuesday, July 1, 2014

Firmo con sangre lo que escribo con el corazón.

El puño cerrado.
La herida abierta.
Sólo es un poco de lluvia.
Cerca de mis párpados,
lejos de tus tejados.
Sólo es un poco de viento.
Que viene a llevarse las hojas
que dejó bajo nuestros pies el invierno.
Hojas en las que no estamos
sonriendo,
haciendo el tonto por la calle,
matándonos a besos.
Se las lleva,
a cualquier otro lugar
que no sea este.
No puedo verlas
derrotadas a mis pies,
como mi alma,
derrotada y descosida.
Ya no quedan retales,
creo que estoy perdida,
no puedo coserme un alma nueva.
Dime que hago ahora que no estás.
Ahora que llueve y no te mojas conmigo.
Ahora que no somos.
Dime que hago.
Que me lleve el vendaval
no quiero quedarme,
si no es en tu pecho,
colgada de tu espalda,
de esos dos lunares.
No, no quiero quedarme.

No puedo.

Es la lluvia la que me habla de ti en cada gota,
es el viento el que me trae átomos que tú ya respiraste.
Es la vida,
la que me recuerda que estas coordenadas
sin tu nombre no valen demasiado.
Que da igual a dónde vaya
porque mi brújula eras tú.
Que voy a perderme.

Quiero perderme.
Olvidar que fuimos,
que estuvimos,
al borde del precipicio
pidiendo a gritos una respuesta
que nos sirviera a los dos.
No la encontramos.

No nos encontramos.

Y ahora llueve.
Cerca de mis párpados,
lejos de tus tejados.

Y la vida nunca dolió tanto.


A la mierda
el conformismo:
yo no quiero ser recuerdo.
Quiero ser tu amor imposible,
tu dolor no correspondido,
tu musa más puta,
el nombre que escribas en todas las camas
que no sean la mía,
a quien maldigas en tus insomnios,
a quien ames con esa rabia que solo da el odio.

-Elvira Sastre