Sunday, August 10, 2014

Ni siquiera sé si va a volver.

El viento sopla con fuerza.
El huracán está esperándome a la vuelta de la esquina,
y el terremoto que tiene el epicentro en mi ombligo
me está poniendo nerviosa.
Cuento hasta diez
pero no sirve de nada.
Vuelvo a mandarlo todo a la mierda.

Soy la misma niña de siempre,
Igual de loca,
igual de cobarde.
Pero no hay bandera blanca en el horizonte.
Me esperan las trincheras.

En tierra de nadie,
mordiendo el polvo,
intentando no cargar con más
peso que el que marca mi corazón.
Latiendo fuerte,
a contratiempo,
haciéndome daño
en mitad del pecho.
Mi miocardio llora.
No hay manera de
parar la hemorragia,
y un torniquete a destiempo
sería mi fin.

Déjame pegar un último tiro.
Pegarte un último tiro.
De esos que entran hasta
los putos huesos
y te ponen la piel de gallina,
y el alma al rojo vivo.

Hasta que me sangren las manos,
voy a seguir escribiendo.
Voy a seguir bailando,
hasta que me sangren los pies,
hasta que me duelan tanto
que este dispuesta a morir
tarareando esa canción.

Mis heridas en carne viva,
y yo intentando entender
por qué sopla tan fuerte el viento.

Ni siquiera sé si va a volver.

Wednesday, August 6, 2014

Te estoy esperando en la desesperanza,
en la certeza de saber
que las estrellas no se alinearan
para ti
y para mí.
Me siento como un gladiador
que han echado a los leones:
esto es a vida o muerte.

No les digas nada a ellos,
no lo entenderían.

Ganaré y llegaré a tus brazos,
o moriré en el intento.
No me voy a conformar con el termino medio.

Palabra.

Tuesday, August 5, 2014

I want Keira and chocolate.
I want pouring rain and slippers.
I want an infinite blanket and a pile of books.
But most of all
I want you by my fuckin' side
singin' that song.
And I want you to want me back.

Monday, August 4, 2014

Me das la vida y me la quitas en la misma bocanada.
Me miras con ojos que miran sin ver,
y yo caigo muerta.
No hay tormenta que pueda
llevarse este desastre.
Tirada en la cuneta
deshojando margaritas
que me dicen que estás pensando en ella,
con el pelo despeinado
y el rimmel corrido
hasta la última frontera.

No tengo voz,
no tengo voto.
Hoy ni siquiera tengo ganas de bailar,
y eso en mí es un síntoma grave.

El corazón me late a contratiempo,
incapaz de seguir el ritmo
que marca
tu forma de matarme sin apenas darte cuenta.

No sé en qué día vivo y me la suda.

Apaga las luces,
se ha acabado la función.

Ahora hay que cambiar de escenario,
de actores,
de guión.

Hay que empezar otra película.

Sunday, August 3, 2014

Cúrame el alma.
Como si fuera un animal herido
que no tiene como lamerse las heridas
y necesitara
de ti
para volver
a caminar.
Cúrame el alma.
Como si todavía
quedase un motivo
para ver salir el sol
y sonreír como
si sus ojos no escondiesen veneno.
Dame un mapa de España y un boli rojo.
Voy a marcar la X de mi destino.
A mil kilómetros de aquí,
a mil kilómetros de mí.

Quiero salir del cascarón,
quemarme a fuego lento
mientras escucho a Camarón.
Sentirme libre.

Perderme en esas calles,
contigo a medio metro
diciendo cosas que no entiendo
pero que no necesito entender.

Sólo tu voz,
sólo tu luz.
Sólo tu aire.

Morirme y volver a resurgir de mis cenizas.
No pensar,
sólo sentir.

Que el mundo empieza y acaba
en ese recoveco,
que la vida
puede ser sólo eso:
salir a la calle y mirar al cielo.

Pedir un deseo
y no dejar de bailar.




Las ganas de llorar ya nunca vienen,
y no lo entiendo,
porque él ya no está.

El vacío es peor que el dolor,
siento que mi cuerpo
ya no es capaz de sentir nada.
Nervios muertos en mi espalda,
suspiros que se congelan en el aire,
miradas perdidas que no van a ningún sitio.
Soy una niña perdida en medio del mapa.

Eminem de fondo,
me tiembla el corazón.
No puedo gritar,
ni siquiera tengo ganas.
Estoy rendida,
derrotada.
Mi lado malo
ganando terreno
y el calendario
diciéndome: tranquila,
ya no queda mucho tiempo.

Y es que ya no queda nada.

Él se fue,
yo me fui,
nos fuimos.
Y el standby
es sólo una excusa
para camuflar
el adiós.
Como si haciéndote creer
que algún día volveréis a cruzaros
la separación doliera menos.
Pero no duele menos.
Duele más.
Porque la esperanza es lo que termina matándote,
cuando la realidad te cuenta el verdadero final.
Ese final que siempre es una mierda.

Harta de cuentos
y de calles vacías.
No puedo más.

Quiero la vida concentrada en un vaso,
bebérmela de un trago
y no parar de bailar.

Y que el punteo de una guitarra me lleve
a cualquier lugar que no sea este.

A cualquier puto lugar.

Friday, August 1, 2014

Romperé la distancia a latidos,
me comeré la distancia a mordiscos
que arranquen los imposibles
de todas las esquinas,
y te juro que llegaré a tiempo.

Llegaré a tiempo.
Cuando rompa el primer rayo del alba
y la luna deje sitio
al brillo de tus ojos,
podré abrazarte
y decirte
desde mi corazón
al tuyo
que todo estará bien.

Que la locura nos coja confesados,
y que las calles se preparen para oírnos gritar.

Te haré reír hasta que te duelan los pulmones
y nunca dejaré
que la tristeza anide en tu alma.
Mientras esté yo cerca,
me aseguraré
de que esa luz que ahora no puedo ver
pero sé que tienes
no se apague nunca.

En la puta vida.
¿Me oyes?
En la puta vida.



Escribiría un poema eterno en tu espalda.
Me acurrucaría
detrás de ti cada madrugada,
mientras la luna llena
nos mira
y el viento nos cuenta
historias
de esas que nunca acaban bien.
Señales de "prohibido el paso"
por todos lados,
todo el peligro del mundo
encerrado en tus ojos.
Pero me daría igual.

Me encarcelaría
voluntariamente
en tu habitación cada noche.

Y joder,
no dejaría de leerte nunca.
Era muy bonito. Pero no bonito en el sentido ordinario de la palabra. Era bonito como lo es una flor o la luna llena. Como el fuego en medio de una noche de tormenta. Como una gota de lluvia o un copo de nieve. Como una hoja cayéndose del árbol suavemente justo a principios de otoño. Como la carcajada de un niño o la sonrisa de un anciano. Bonito como un perro jugando con su amo. Bonito como dos hermanos cogidos de la mano. Bonito como el cielo cuando es de todos los colores. Y bonito como el mar cuando es infinito. Bonito por dentro y por fuera. Como si su gran corazón se reflejara en sus ojos y todo el rato brillara.