Wednesday, March 20, 2019

Tengo la idea equivocada de querer.

Yo quiero a bocajarro, como lluvia torrencial, huracán de fuego. 
Con todas mis verdades descubiertas, con todas las yemas de mis dedos.

Quiero con ternura incandescente, con ganas de llenar el ahora de infinitos, cubrir de algodón las hemorragias, besar con lengua de azúcar las heridas.

Quiero sin que me importen los pasados, sin preguntas imposibles, sin pedir nada de vuelta. Quiero así, con cerezos en la risa, con luna llena en las pupilas.

Quiero de forma irreverente y atrevida, sin ponerme diques, siendo océano y cataratas de locura, saltando en los charcos, dejándome llover. En los días malos y en los peores, cuando todo se ve negro y hasta helado, vengo con cerillas y mantas de colores, te pongo el arco-iris en las manos. Soy la chica de los post-its, la que compra chucherías, la que intenta acariciar los bordes punzantes con las manos, aunque me corte, aunque el filo me haga sangrar. Soy la ingenua, la que dibuja corazones en el cielo, la que imagina amaneceres de legañas y sonrisas remolonas, la que espera que lo bueno tiene que llegar. Y joder, quiero regalando el corazón en cada gesto, abriendo los brazos, dejando entrar, partiéndome la camisa, rajándome el abdomen. Porque querer es celebrar esa existencia, entender la diferencia, acariciarla. Ser capaz de dejar atrás los miedos, quitar a las puertas los pestillos, incendiar el aire.

Yo quiero así: con todo. Y pensaba que era la única manera.
Pero si nadie me ha querido nunca de esa forma será que estoy equivocada.




Thursday, March 14, 2019

Quise ser y fui
compañera en el asfalto.
Los dientes de león estaban por todas partes
y el mar siguió guardando los secretos más nuestros.
Qué altas estaban las ramas de los árboles.
Pero teníamos el tiempo y la tierra.
La luna en lo más alto haciéndonos cosquillas.

Teníamos la luz, las espadas de madera,
el intento de volar,
y era tan nuestra la alegría que parecía que el mundo siempre iba a ser así: extremedamente fácil.

Qué ilusas fuimos,
pequeñas futbolistas de porterías de chaqueta,
las ciclistas que siempre se rajaban las rodillas,
artistas que pintaban con tiza tonterías.
Que entonces no lo eran.

Y la lluvia nos venía a recordar la importancia del refugio, del ven que yo te tapo, del corre, joder, corre no ves que nos mojamos, pero nos daba tanto igual. Nos importó una mierda.

Porque no teníamos normas ni reglas, no teníamos el tápate más, el súbete la falda, el peínate mejor, el así no estás presentable. qué coño me importaba, si yo solo quería el balón y el infinito, ser como todos ellos, india y vaquera, pistolas invisibles, balón prisionero, todos a una, el escondite, no había diferencias, no las había, porque el más rápido llegaba y nos salvaba, y si alguien se la quedaba demasiado tiempo era siempre democracia, había que cambiar. Y nada de trampas.

Pero éramos, éramos una piña, coches y muñecas, todos con las piedras, las latas, por qué tuvo que cambiar, por qué crecer y a la mierda, por qué.

Empezar a ver que ellas tenían más pecho que yo, empezar a darle importancia, 11 años, 12 años, los chicos, tener que ser algo, no sabemos qué pero algo, las broncas, problemas con amigas, rivalidades, no seas así, no grites, no seas mal hablada, esos pantalones no, pero me gustan mama, no, con eso no sales, y no salías. Pero te cambiabas en el portal porque rebeldía, el niqui en el buzón, hacer piruetas, querer ser leona y que te pusieran rejas. Tanto tanto tanto llevamos tatuado en los oídos y en el tórax, porque joder, dolía.

Toca desaprender, empezar a volver a crear islas en las que todo es posible porque salimos volando en barco y llegamos a hacernos amigas del cocodrilo, bailando como antaño alrededor del fuego. Toca desaprender, escuchar nuestros latidos, qué queremos ser, cómo queremos caminar, si no quiero tacones no quiero tacones, pero si los quiero me los pongo y que suene que piso, porque si hay que sonar sueno, la Mala, la Gata, la guerra, las palmas, y todo lo que soy gracias a ellas. A todas. Por ser compañeras de viaje, compartiendo maletas, kleenex en los baños, rimmel, pintalabios, todas las penas en una noche de alcohol que a pesar de todo terminó bailando. Y bailamos.


Y sólo me sale decir, cuando ya casi no tengo palabras, que la niña que fui sigue en mí y quiere horas de recreo, de juego sin preguntas, porque a los niños no les importa, ven, juega, y por favor, todas las manos, todos los ojos, todas las pieles, ser más pájaro, volar, dejar de mirar desde el odio, desaprender todo lo que sobra y no hace falta, y gracias papa, por no decirme nunca nada sobre mis vestidos.



Tuesday, March 5, 2019

recuerdo campos de trigo interminables,
lluvia torrencial,
explosiones planetarias.

no sé qué tiene tu pelo que todavía.

Madrid no nos hace coincidir.
tengo flashbacks maravillosamente nítidos
hacia tu risa.
estás en alguna parte
a la que yo nunca llego.

no pasa nada.
doble sentido.

querer volverte a ver con esta fuerza.
esta urgencia intermitente
que a veces se enreda en mis dedos
en noches en las que quizá alguna palabra.

querer volverte a ver.
esa es la osadía.

tienes no sé qué y casi de todo,
trigales en tu pelo,
estrellas en tus ojos,
y esa sonrisa que hace palidecer a los neones.
qué hago yo con eso.

dónde te meto,
tu idea,
tu esencia.
la forma en que te veo ser tras la pantalla,
tus amigos y tu forma de quererlos,
esa vida que te late como a nadie.

estoy escribiendo con tu piel en mis retinas
y eso me acojona tanto que no tengo cojones.
y me acerco cual cervatillo por esas redes que nada dicen,
que no son realidad
sólo placebo.

pero es un amago de rozarte que me ayuda cuando ya no puedo contener el anhelo,
las ganas de.

todo pasó y no pasó nada.

siglos.

tu sonrisa es de otro mundo.




Tuesday, February 19, 2019

los números de las habitaciones van de mayor a menor. no me gustan las baldosas del suelo pero los pasillos son anchos. hay mucha gente. mucha gente andando. mucha gente enferma, herida, recuperándose del daño. las familias de gitanos vienen enteras. pueden llegar a ser hasta 15 personas. clanes. esa forma de vivir. ves muchas cosas. diferentes pacientes con diferentes historias. hoy he visto a un señor con grapas en toda la parte delantera de la cabeza. unidad de Ictus, neurocirugía. me ha dado impresión. otra señora tiene grapas en la parte izquierda de la cara y tiene mal un ojo. pero andan y hablan, están saliendo. mi padre está en otra unidad. no le funcionan los riñones porque no se dieron cuenta en la analítica de octubre de que algo no iba bien. todo se trata de saber mirar, de ver. cuando llegué y le vi ahí, tumbado en una cama de hospital, débil, frágil, se me cayó el alma a los pies. era como si de repente estuviéramos naufragando. él es mi roca. si la roca se tambalea no tengo a donde agarrarme. pero lo que es más importante, ¿a qué se agarra él si yo me caigo? tengo que ser fuerte. lo estoy siendo. nada de llorar delante de él, nada de hacerle preguntas de hipocondríaca loca, nada de anticiparme. respirar. hacer crucigramas juntos, leer, hablar de cosas del día a día. los médicos son majos. las enfermeras y las auxiliares son increíbles. cuánto admiro esas profesiones. de verdad. están haciendo que parezca más fácil. le noto más tranquilo. pero se aburre y sé que quiere salir y que no le gusta verse así. intento que me cuente qué piensa pero no me dice gran cosa. no sé si tiene miedo. yo sí lo tengo. pero intento no pensarlo porque los médicos dicen que está mejorando. pasito a pasito. tranquilidad. nunca supe tener paciencia. mi padre sí. al menos conmigo. ahora si me pongo mal no puedo llamarle a él. respiraré. contaré hasta diez. podré con lo que sea. vienen amigos a verle. hacen bromas y él se ríe. eso me tranquiliza. está muy bonito cuando se ríe. le dejan bombones y se los zampa. es como yo, somos de dulce. es buena señal, el apetito. y cada día un poco mejor. cada día un poco más cerca de curar el daño. al 30%. y si no se hubieran dado cuenta. no quiero pensarlo. no quiero. 

hay muchas cosas que no nos enseñan en el colegio. por ejemplo ésta. cómo afrontar el día en que ves enfermo a tu padre. cómo fingir la sonrisa mientras empiezas a cuidarle. me viene, sin querer, la imagen del día en el tanatorio cuando se murió mi abuelo. entró mi tío y los dos se abrazaron. fue la primera vez que le vi llorar. el corazón me dió un vuelco y quise ser de algodón para curarle. ahí supe que los padres también se rompen. pero eso yo no lo sabía. nadie me lo contó.

ahora él está roto y yo no tengo el poder para arreglarle. y me duele. y en el paso cotidiano de los días intento ser el tronco donde se pueda apoyar. porque él no sabe nadar pero el agua es mi elemento.



Monday, February 4, 2019

estaban sentados en uno de los bancos de madera de los jardines que daban a la plaza. él fumaba mirando al cielo. ella se miraba los pies. era algo que siempre hacía cuando estaba muy nerviosa y se sentía incapaz de hablar o de mirar a la cara a la otra persona. su estómago era una lavadora centrifugando y le sudaban un poco las manos. ¿por qué era todo tan difícil a veces? no, difícil no era la palabra. ¿enrevesado? ¿lioso? sí, algo así. sabía lo que quería decirle, era muy consciente de ello, pero, de repente, le pareció que era la peor idea de la historia del mundo. lo haría de todos modos, para algo le había llevado ahí. pero saldría corriendo ¿no? seguramente. era lo más probable. dios, que nervios y que vergüenza. levantó la mirada de sus pies y le miró. él seguía mirando al cielo. al sentir que ella le estaba mirando se volvió hacia ella, expectante. era el momento. bueno, tampoco era tan terrible, ¿no? al fin y al cabo no le iba a matar o a torturarle. era sólo decirle una cosa. ¿pero cómo se le dice eso a alguien? sin pensar. venga, 3, 2, 1...
- te quiero. 
todo estaba en silencio salvo el píar de algunos pajarillos que rondaban por allí. hacia viento, eso sí, y las ramas de los árboles se movían un poco. sintió como que aquellas dos palabras habían sonado demasiado, como si hubieran sido un poco descaradas, barriobajeras. pero ya estaba, se lo había dicho y una vez que se dice ya no se puede borrar. no era como cuando borrabas los tachones del boli con el Tipex. esto era meter la pata y respirar, un "si te pica te rascas" como una catedral. vaya lío. él estaba mirándola, no sabía si con cara rara o con cara de flipado, pero no era su cara habitual, eso estaba claro. había dejado de darle caladas al piti y la ceniza se le estaba acumulando. qué desastre. se iba a ir corriendo seguro. tenía que decir algo, intentar arreglarlo, o al menos hacerle entender que no era tan terrible, que sólo era eso, que no pretendía nada de nada, que la Tierra iba a seguir girando igual y que no iba a caerse el cielo. respiró.
- sí, te quiero. y eso no significa que te esté pidiendo matrimonio, o que quiera que seamos novios, ni siquiera significa que tengamos que volver a vernos. sólo significa eso, que te quiero. es sencillo en realidad, ¿sabes? es la expresión de un sentimiento. es como cuando le dices "aprende a conducir" al coche que te da por detrás, o "te odio" a tu amiga cuando te deja mal delante de desconocidos. es algo así ¿no? decir lo que sientes. sólo eso. no tiene ninguna lectura más, no va con segundas, no implica nada. no significa nada más allá de lo que significa. necesito que eso lo tengas claro porque es así como lo veo yo, que es sólo eso. no sé si me entiendes. igual no. pero es sólo eso. 
cogió aire profundamente. volvió a mirarse los pies. él seguía ahí parado y ella ya no quería hablar más, era como si se hubiera quedado sin aire.  sentía que todo lo que le decía eran tonterías y que sólo iban a confundirle más. no quería eso. la verdad es que a veces se expresaba muy mal, era como que las palabras no le servían mucho. no sabía muy bien qué hacer, pero al final optó por levantarse al ver que él no hacía absolutamente nada y tampoco abría la boca. le miró, susurró un "adiós" muy bajito y empezó a andar hacia la plaza. entendía que podía ser un shock. ¿le habría parecido algo surrealista? quizás sí. era muy probable. a veces tenía una habilidad pasmosa para dejar a la gente flipada. ¿pero qué tenía de malo decirle a alguien que le querías? le parecía mucho más terrible decirle a alguien "me das tanto asco que cuando te veo quiero vomitar y pegarte con un bate", pero, sin embargo, los "te quiero" estaban mucho peor vistos. era curioso. ¿pero ella qué iba a hacer? si le quería pues le quería. había mucha gente que le daba mucho asco, eso también era verdad, pero él no era uno de ellos. bueno, igual ya no vuelve a hablar conmigo nunca. es bastante probable. ¿qué debería cenar? pasta, sí, y luego chocolate. a la mañana siguiente igual no se acordaría ¿no? ojalá no se acordara. bueno, pasara lo que pasara daba igual, ella ya lo había soltado. un problema menos.


Friday, February 1, 2019

Contigo volví a la adolescencia de los besos en portales, a escaleras donde el tiempo no pasa y las manos hablan solas, llegando a lo prohibido, traspasándolo. Contigo volví a la risa porque sí, a la complicidad sin artificios, a no tener que fingir. Contigo aprendí que hay personas que iluminan sólo siendo, como tú cuando llegabas y eras fuego. No hay día en que no pensara que cada vez que te reías tenías la capacidad de ser incendio, de llegar al mismo sol y de eclipsarlo. Era cuando tú no me mirabas, cuando no te dabas cuenta de que estaba aprendiéndote, memorizando cada marca que formaba tu sonrisa, el brillo de tus ojos al ser libre. Contigo volví a sentir que merece la pena esperar, pasar frío hasta las cuatro de la mañana, tener sueño porque hablar es más importante. Descubrí que podía seguir teniendo miedos pero que ante algunas caricias te haces un poco menos hielo y una parte de ti casi puede ser del todo. Contigo entendí que hay personas que piden helado de menta y chocolate y que no pasa nada, que puedes seguir mirándoles llena de admiración y ternura. También que hay momentos en los que dices "te odio, te daba de hostias hasta China" que en realidad quieren decir "no cambies en la puta vida me flipa que seas así". Contigo aprendí que hay personas que escuchan, a las que puedes contarles las cosas gordas y no se ríen, no te miran diferente. Contigo volví a la parte buena de los días, a empezar películas pero a no terminarlas, porque tu piel, porque tu espalda. Contigo quise entender los comics, saber sobre universos que yo no había visto, preguntar y preguntar hasta que te hartaras. Te vi llamarla mi vida y achucharla hasta los huesos y me derretí hasta mis espinas. Te vi tocar la guitarra con todo el esfuerzo y el orgullo de haberlo hecho tú sólo, y con toda la admiración del mundo en mis pupilas, quise que siguieras tocando para mí, cantar contigo. Como en el final de ese poema de Neruda. Igual de tonta me ponía. Y podré olvidarme de todo aunque no quiero, pero jamás se me borrará el tacto exacto de tus manos.

(Suspiro.)


Apareciste de la nada y sin avisar y de esa manera y de esa forma, llenándolo todo de ganas, y contigo volví a querer saltar, a querer coger un coche y llevarte hasta la luna, a querer volar, enseñártelo todo. Contigo, contigo volví a sentir que quería cuidar, dar mi mejor parte, ser suficiente para que, por una vez, pudiera ser legendario.





Wednesday, January 30, 2019

Todo era como volver a empezar y, sin embargo, se le hacía familiar, algo en el aire, en la contaminación color ceniza y todo aquello que no se decía parecía que venía de algo ya vivido, de otro polvo de estrellas. Todo parecía indicar que habíamos puesto el contador a cero, pero no, todos los recuerdos, todas las heridas del corazón, las cicatrices provocando la entropía y todo eso que somos que ya esta hecho jirones. El peso en la espalda era el mismo y a todo el mundo le  parecía que el brillo de sus ojos era un poco menos brillo, pero solo había que mirar bien, acercarse lo suficiente, milímetros, y entonces, la risa, la magia, volvía a ocurrir el milagro, todo eso que hacía Campanilla, gota de miel en los labios. También todo eso, todo lo que ocultan los tejados, las buhardillas, los baúles, los cajones, todo lo que nunca quisimos enseñar pero sentimos, lo que nos partió, lo que nos acuchilló el alma. Corres las cortinas y te escondes del mundo y sus mentiras, también de todo este circo que montaron. Nosotros no les dijimos que lo queríamos así, pero ellos lo hicieron y vinimos a él y en él andamos. Intentamos bailar, seguir el movimiento de las notas de la música que nos recuerda a cuando éramos chiquillos, a cuando todavía no nos importaba el fin de mes, las agujas del reloj, las arrugas en la cara, simplemente el balón, dar otra patada. Y no importaba el gol, la echábamos fuera y era igual de importante, el intento, el regate, vivir en el momento, ser. No importaba el gol, ni siquiera contábamos, sólo jugar, sólo fluir, nada de esa competencia que nos inoculan, nada de esa mierda, libertad en los pies y en las retinas.

Todo era como volver a empezar. Volver a arriesgarse.





Monday, January 28, 2019

fueron dos ojos azules y un sólo rumbo,
toda mi vida en tu espalda.

nido y madriguera,
rampa pirata y cañonazo.
caída libre y salvaje hacia un lugar desconocido
que sabía un poco a tocar el cielo.

y como sonreías.
como hacías brillar a las estrellas.

no supe, ni una sola vez de todas ellas, ponerle nombre a tus suspiros,
hacerte poesía. te me escurriste entre las manos
como agua de glaciar buscando otros paisajes,
me quedé con el pelo lleno de arena,
un desierto sin Oasis a mis pies.

y aún así, después de esta sequía milenaria,
después del para siempre destruido,
después de las heridas en la piel,
después de la escarcha,
la certeza del rocío,

te escribo con todos tus colores en mi pecho,
con las pupilas llenas de fluorescencia dilatada.
apple of my eye y esos días en el este.
París y todos tus océanos.
todas las primeras veces.

no soy ya lo que fui,
tampoco lo que fuimos.
pero te guardo donde una niña guarda la ropa de sus muñecas favoritas,
el pintalabios viejo de su madre, los peluches que tenían nombres de persona.

te guardo donde guardo al mar
y a sus sonrisas.
te guardo junto al séptimo de Harry
y los solos de batería.
junto a la música que un día bailamos
y la que ahora sólo bailo yo.

donde guardo todo lo que amo y va conmigo.














Thursday, January 24, 2019

acceder a ese rincón donde no duela.
volver a los columpios, a los regates de balón.
salvarme.

es difícil respirar en medio del incendio.
vuela libre la ceniza de las ruinas que no fueron.
y el mar está muy lejos.
condenadamente lejos.

no sé donde guardarme los retales de la risa que sólo era así.
ahora sólo es un amago.
un intento frustrado que no alcanza carcajada.
como cuando te quedas a medias.
peor.

es placebo esta atmósfera,
este cúmulo de nadas.
estoy perdida en un océano de ausencias.
el eco solo sabe repetirlas.
con quién bailo si no tengo sus hoyuelos.
si la pista está helada y la música no suena.

los rascacielos siempre me parecieron un insulto al cielo.
los trenes subterráneos una auténtica locura.
pero funcionan.
y yo no encajo.

qué más da,
aquí no tengo balón,
tampoco personas con las que salir a jugar.

me late muy dentro el mar.
quizá recoja mis cosas.



Friday, January 18, 2019

YA NO IREMOS A CENAR A UN MEXICANO

Día 1. He dormido mal pero eso no es nuevo. Las pesadillas siguen siendo algo recurrente, me levanto emocionalmente agotada. Pero hay que seguir. No recuerdo ahora cómo fue exactamente todo, los gestos de tu cara, los matices de mi risa nerviosa, cuándo empezaron a caérseme las lágrimas, qué pasó con el cielo. Y qué te pasó a ti. Cómo te fuiste tan lejos tan rápido. Vacío, el ensordecedor silencio que viene tras la tormenta, éste querer salir corriendo. Pero quedarme. Volver a salir a esas calles y saber que ya no andaré más rápido que tú, que no veré tu sonrisa brillando por Malasaña. Recuerdo que el primer día que quedamos fue en Sol. Qué oscuro todo ahora. Me recojo las tristezas en un moño revuelto y me alejo de la zona cero. Ya sé como va, estuve aquí antes. La tierra vuelve a girar una vez más sobre su eje, el fregadero vuelve a estar lleno de cacharros sucios y yo vuelvo a coger las llaves y me voy a trabajar. Tedio. Pensamientos que me pinchan las escamas. Dejo que el viento se lleve todo lo que íbamos a hacer e intento no transportarme a aquella mañana. Respiro hondo. Cierro las tapas.

Ya no tendrás que quejarte de que conmigo era imposible ir a comer a ningún sitio porque nada me gustaba. No tendrás que aguantar este manojo de nervios que soy, esta locura anticipada, este desastre de pelo largo que aún no sabe no sentir. Esas palabras me golpean en el pecho. Suena como a una ramita partiéndose. Prometo que no volveré a molestarte. Sonríe.


18/01/2019