Lo valiente es quedarse.
Todos sabemos salir corriendo.
Saturday, November 30, 2013
Friday, November 29, 2013
Thursday, November 28, 2013
Y te juro que voy a aprender a quererte así. Porque no quiero que nunca dejes de estar a mi lado. Por favor, no dejes nunca de estar a mi lado. Y si tengo que ser tu amiga seré tu amiga. Y si tengo que ser una simple conocida seré una simple conocida. Lo que tú quieras que sea. Lo seré. Pero tú, prométeme, sólo prométeme, que no te irás de mi vida. Que cuando pase toda esta tormenta, podremos sentarnos frente a frente, tomar algo (tú tomarás una coca cola, lo sé, y yo probablemente un cola -cao), mirarnos, reírnos, contarnos la vida y acordarnos con una sonrisa en el corazón de lo geniales que éramos juntos. Porque lo éramos. A pesar de todo, hemos sido geniales. Y te quiero. Y te quiero de aquí a la luna y vuelta un millón de veces. Y te lo gritaría todos los días, para que nunca olvides, que no habrá lugar ni momento en el que pueda dejar de quererte. Así, o de cualquier otra manera. Pero quererte al fin y al cabo.
Demasiado del montón. Eso es lo que siempre he sido. Desde pequeñita, y hasta ahora. El patito feo. La que siempre pasaba desapercibida. La insignificante, la que no importaba. La prescindible. Sí, así era. Así he sido. Así soy. Y siempre me preguntaba, mientras miraba como mis amigas iban de la mano de esos chicos que las miraban con esos ojos y esas sonrisas, si alguna vez, a mí me pasaría. Sí alguien me miraría así, si alguien me sonreiría así.
Nunca me olvidaré de esa noche de invierno. Era Enero creo, o como mucho principios de Febrero. Estábamos en ese parque. Yo estaba sentada en la plataforma esa de madera, y él de pie, con sus brazos en mis piernas. Hacía frío. Estábamos con las chamarras abrochadas hasta arriba, y me acuerdo que él llevaba guantes. Y entonces, mientras hablábamos y nos reíamos, se me quedó mirando. Me miró, muy fijamente a los ojos. Le miré, muy fijamente a esos ojos azules que parecían pedacitos de mar o de cielo. Y empecé a llorar. Nunca en mi puta vida he sentido esa emoción, que se me clavó en el pecho y me desgarró el alma por la mitad. Entró de pleno hasta dentro, y me desarmó del todo.
Porque me miró de esa manera ¿sabes? De esa manera. Me vio. Me estaba viendo. Se estaba dando cuenta de que estaba allí, de que era yo. Se estaba dando cuenta de quién era, de cómo era. Se estaba dando cuenta. Por primera vez, por primera vez en mi vida, sentí que no pasaba desapercibida. Que él me percibía en mi totalidad, con mi fragilidad y con mi fuerza. Con todo. Tal y cómo era. Y me estaba viendo. Y era una manera de verme, que decía: te veo, estás aquí, y estoy contigo. Y era verdad, estaba conmigo.
Y yo estaba con él.
Desde el primer segundo,
y hasta el infinito.
Por fin está libre.
Después de tantos años.
Qué ganas de abrazarla,
y ver esa sonrisa.
Qué ganas de oírla hablar,
y reír.
De verla andar
por la calle,
mientras el viento
y la lluvia
le revuelven el pelo.
Sé que lo echará de menos.
Eso,
y tantísimas otras cosas.
El verde,
su calle,
la panadería de abajo,
sus flores,
su casa,
su gente.
Quiero asomarme a mi balcón,
y verla a ella en el suyo.
Y quiero que el sol
le de en la cara,
y que se sienta feliz.
Quiero
una primavera
eterna en su ventana.
Y quiero decirle
que no quiero que jamás deje de sonreír.
Que siempre pienso en ella.
Que la he echado de menos.
Y que su pueblo la está esperando.
Después de tantos años.
Qué ganas de abrazarla,
y ver esa sonrisa.
Qué ganas de oírla hablar,
y reír.
De verla andar
por la calle,
mientras el viento
y la lluvia
le revuelven el pelo.
Sé que lo echará de menos.
Eso,
y tantísimas otras cosas.
El verde,
su calle,
la panadería de abajo,
sus flores,
su casa,
su gente.
Quiero asomarme a mi balcón,
y verla a ella en el suyo.
Y quiero que el sol
le de en la cara,
y que se sienta feliz.
Quiero
una primavera
eterna en su ventana.
Y quiero decirle
que no quiero que jamás deje de sonreír.
Que siempre pienso en ella.
Que la he echado de menos.
Y que su pueblo la está esperando.
Y que me expliquen,
a qué viene a mis sueños.
A revolverlo todo.
A ponerlo todo del revés.
A hacerme despertar de mala ostia.
A hacerme pensar en
por qué coño
después de tanto tiempo,
aún me sigue jodiendo.
Y es que lo peor de los sueños,
es que no los puedes controlar.
Y aparece
y te jode,
y te jodes,
y punto.
a qué viene a mis sueños.
A revolverlo todo.
A ponerlo todo del revés.
A hacerme despertar de mala ostia.
A hacerme pensar en
por qué coño
después de tanto tiempo,
aún me sigue jodiendo.
Y es que lo peor de los sueños,
es que no los puedes controlar.
Y aparece
y te jode,
y te jodes,
y punto.
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