Ahora cada tarde vuelvo a los columpios, pero hoy ha sido diferente. Uno de mis peques estaba columpiándose, pidiéndome que le empujara más y más alto, hasta el cielo y más allá. Riéndose. Parando el tiempo con cada carcajada. Y he retrocedido 17 años en el tiempo. Me he visto ahí, en los mismos columpios. Yo en el de la derecha, y mi mejor amiga en el de la izquierda. Las dos columpiándonos con todas nuestras fuerzas. Sentía siempre que con los pies tocaba el cielo de verdad. Cuando sólo veía azul encima mío y mis pies daban patadas como si no hubiera un mañana. Dios, podíamos pasarnos horas así. Columpiándonos, riéndonos, y cantando a pleno pulmón. Me acuerdo de que las canciones que solíamos cantar eran la de "No puedo estar sin él..." de Camela, y una super vieja de Raúl. Que fuerte. Ahora lo pienso y entiendo tantas cosas de mí y de mi vida. Éramos tan libres, tan salvajes, tan locas. Y cuando nos aburríamos de cantar, cuando ya no nos quedaban fuerzas ni aire en los pulmones, saltábamos cuando el columpio estaba en su punto álgido, y caíamos al corcho, algunas veces mal, otras peor, y luego seguíamos jugando a lo que fuera que jugáramos, o contándonos secretos que nunca eran secretos, o entrando por el agujero de la valla a la campa de atrás a correr y coger abuelitos y dar vueltas y pedir deseos. Y al recordarlo, se me han llenado los ojos de sonrisas congeladas en el tiempo, de momentos que no podré olvidar en un millón de años, de momentos que llevo conmigo colgados de un guardapelo lleno de dientes de león, de azúcar y golpes al balón. Ahora que por fuera no soy una niña, miro a mis pequeños y sonrío mientras me digo a mí misma: yo también hacía eso. Pero hay cosas que hicimos que ahora ya no se hacen ni se harán más, y sólo puedo sentir una profunda nostalgia al darme cuenta de que el mundo cambia a una velocidad tal que unos pocos años pueden convertirse en una jodida eternidad. Pero al menos en mi memoria todo aquello está a salvo todavía. Al menos en mi memoria nosotras no teníamos nada por lo que pelearnos, porque no teníamos nada: sólo un mundo lleno de posibilidades, un bote de tomate viejo, y un balón. Y, por supuesto, la mano de la otra cuando una de las dos se caía. Con eso bastaba. O a mí me bastó.
Thursday, December 17, 2015
Friday, December 4, 2015
No me gusta cuando hace frío y no siento los dedos de los pies. No me gusta cuando me sale vaho por la boca. No me gusta cuando el suelo está nevado o congelado y me patino todo el rato. No me gusta el frío. No, no me gusta el frío. No me gusta cuando no quedan cereales. Cuando abro el armario y siento que el mundo se me cae un poco encima. No me gusta cuando no queda chocolate. Cuando parece que el universo se está poniendo en mi contra. No me gusta cuando estoy mojando la galleta y se rompe justo por la mitad. No me gusta cuando acabo el bol del desayuno y tengo que empezar a enfrentarme al día. No me gustan los lunes. Los martes tampoco. No me gustan las casas sin alfombras, los tejados sin azotea, las farolas sin parpadeo. No me gusta el café ni el olor a café ni la cara que pone la gente cuando les digo que no me gusta el café. Como si fuera marciana o algo. No me gusta el olor de los autobuses, ni el de los ambientadores, ni el de las tiendas de perfumes. No me gustan las películas de miedo, ni cuando el cine es tan caro que no me llega para las palomitas. No me gustan las colas, los cúmulos de gente, los metros. No me gusta cuando tengo papel en blanco pero no llevo bolígrafo. No me gusta hablar por teléfono, sobre todo con gente que no conozco. No me gusta planchar, ni hacer la escalera porque los vecinos no se ponen de acuerdo para contratar a alguien que la haga. No me gusta salir de la ducha y que el baño esté congelado, ni que haga tanto calor que a las 12 de la noche todavía quieras arrancarte la piel del agobio que tienes. No me gustan los bares llenos de gente donde no se puede bailar, ni la gente que me mira raro cuando bailo por la calle. No me gustan los mapas, me cuesta entenderlos y luego además nunca sé doblarlos. No me gustan las bolsas de plástico de los supermercados porque siempre se me amontona la compra mientras intento abrirlas y nunca lo consigo a tiempo. No me gusta casi ninguna canción de la radio, y tampoco esas que cuando oyes dos veces ya te has aburrido. No me gustan las distancias, ni los silencios demasiado largos. No me gusta mandar cartas que Correos hace que no lleguen. No me gusta tener a la gente que quiero a no sé cuántos códigos postales. No me gusta echar de menos. No me gusta sentir algo en la mitad del pecho y no poder decirlo. No me gusta que alguien entre en mi cabeza y me revuelva todo mi desastre. No me gusta no saber por dónde cogerme. No me gusta sentir que me pongo del revés. No me gustan los nudos en la garganta ni en la boca del estómago. No me gustan los nervios, las manos sudadas, las piernas temblando. No me gustan los minutos, las horas, los días que espero. Y no me gusta esto. Cuando tú no estás.
Thursday, December 3, 2015
I'm in love with the wild side, with summer storms, with cinnamon cookies and vanilla ice-creams, with the crazy laughter after 2am, the night sky, the shooting stars. I'm in love with the moonlight, with freckle-faced guys, with girls with dark long hair that reaches their waist with tattooed people. I'm in love with his right dimple, his black hair and all of his caps. I'm in love with loud nostalgic songs that break my heart, with her voice and her lips hidden inside that old record player. I'm in love with the rain, and the sea, and the cliffs. I'm in love with cars that remind me of our wildest nights. I'm in love with my cereals, with chocolate, nougat candy and cheese cakes. I'm in love with sugar, and with the people that fills your life with it. I'm in love with books, with the smell of ink, with the typewriters, with verses that make me wanna cry and laugh both at the same time.
I'm in love with you, beautiful stranger. With your crooked smile and the way you walk and the way you talk and the way you breathe. I'm in love with you, little stranger. Because you're in the world and you're smiling and you're talking nonsense and you're free and insane and you don't even seem to care if the hurricane is coming. And, fuck, hurricanes have always been my weakness.
I'm in love with you, beautiful stranger. With your crooked smile and the way you walk and the way you talk and the way you breathe. I'm in love with you, little stranger. Because you're in the world and you're smiling and you're talking nonsense and you're free and insane and you don't even seem to care if the hurricane is coming. And, fuck, hurricanes have always been my weakness.
Monday, November 30, 2015
Es super bonita.
Como una madre haciéndole cosquillas a su bebé recién nacido. Como
una estrella fugaz en una tarde de verano. Como una pareja de
ancianos dándose la mano. Como un mar enrabietado, como un bosque
respirando. Si, es super bonita. Tiene el pelo del color del fuego y
un hoyuelo de esos que te hacen querer morir a cambio de un segundo
rozando su boca. Y se ríe de manera que podría parar todas las
guerras y hacer que el mundo entero se pregunte qué puede haber
después, cuando en esa carcajada ya lo han sentido todo. Es super
bonita, joder. Y yo la miré y entendí por qué hay cosas que no
pueden decirse, por qué hay momentos que no pueden escribirse, por
qué la vida es ahí fuera, donde animales como ella suspiran y
cambian el viento, y no aquí, en este papel, dónde sólo puedo
recrearla, pero jamás captar la totalidad de esa esencia que te
desgarra un trocito de alma. Y es que es tan bonita, que ni en mil
vidas podría intentaros explicar qué le pasa al aire cuando ella lo
traspasa.
Friday, November 27, 2015
NAVIDAD: ¿QUÉ PODEMOS REGALAR?
Ahora que se acerca la Navidad y por primera vez en muchos años tengo ganas de celebrarla, me apetece hacer un post sobre los regalos. Es importante saber qué se puede regalar y qué no se puede regalar. Todo dependerá de a quién vaya dirigido el regalo, por supuesto. Pero hay principios generales que todos deberíamos tener en cuenta a la hora de hacer nuestras compras navideñas. Vamos allá.
Para empezar, y, como norma general, un paraguas no es ni debería ser bajo ninguna circunstancia un regalo. En caso de que a alguien le apetezca de verdad hacer ese regalo (no sé de dónde le puede venir ese deseo), deberá ser al menos de marca y transparente o con algún estampado realmente original y diferente. Si regalas un paraguas y no tiene, no sé, empuñadura de oro, o algo, o no es de Chanel, espero, de verdad, que te lo metan por el culo o que te pidan el ticket para poder cambiarlo. Un paraguas sólo puede demostrar que te importa una mierda todo: hacer regalos, los regalos en sí y la persona a quien se los vas a regalar. Es un cero en la escala de demostración de amor, cariño, aprecio o admiración. Un cero total.
En segundo lugar: la ropa interior. Bien, por protocolo nunca se debería regalar ropa interior. Pero aquí hay variaciones. Es decir, una cosa es que tu novio te regale un conjunto carisísimo de lencería (eso estaría dentro de lo aceptable e incluso si tiene buen gusto podría triunfar), y otra que tú le regales un camisón transparente a tu madre o unos calzoncillos a tu padre. Eso está totalmente fuera de lugar y no es en ningún caso planteable. Los calcetines, si se consideran ropa interior, sí pueden ser regalados, pero aconsejaría siempre insertarlos como complemento de otros regalos mayores o que por lo menos fueran originales: con dibujos de las series o personajes favoritos de la persona, especiales gorditos de invierno, integrados en un pack de ropa para casa (pijama + zapatillas + calcetines, por ejemplo), etc. En caso de que sean para hombres, y, sobre todo para padres, recordad que siempre triunfan los calcetines de rombos, los de marca siempre te cubrirán las espaldas y si son ejecutivos puedes dejar a la otra persona realmente impresionada. Todo depende, como ya se ha dicho antes, de a quién tengamos delante.
Bueno, otra cosa que nunca se puede regalar son pañuelos de tela para mocos. A ver, sí, mi madre siempre se los compraba a mi abuelo y creo que a su suegro también le regalo algún pack de esos, pero de verdad, no. Evitadlo a toda costa. Los pañuelos, por muy de seda, muy tejidos a mano, muy todo lo que sean, si son para mocos no son un buen regalo. Los únicos pañuelos regalables son los de cuello: pañuelos, bufandas y similares. Eso sí puede ser una buena idea. En el caso de que el regalado sea un hombre y si no suele utilizar bufandas o pañuelos, probad a sorprenderle con uno bonito y elegido con cuidado y decidle que se atreva a empezar a usarlos. Además de que a ciertas personas les quedan muy bien, en invierno son siempre un imprescindible y más en Euskadi con el frío que hace. Puede ser un regalo arriesgado por innovador (hablo de cuando el pañuelo es para ellos), pero ya se sabe, el que no arriesga no gana. Eso sí, elegid siempre materiales suaves, que no piquen y que sean agradables al tacto. Eso siempre será un punto a favor. Y si son para hombre, que sean preferiblemente fáciles de combinar, colores como el negro, el gris y la gama de crudos y marrones son lo más seguro para no meter demasiado la pata.
Si queremos regalar artículos para casa, por ejemplo, a una pareja que se acaba de ir a vivir junta, a nuestros padres, abuelos, tíos y demás, tenemos un millón de opciones buena y algunas muy muy malas. Por ejemplo, la escobilla del water no es un regalo. Tampoco es un regalo aceptable un vaso de esos especiales para los cepillos de dientes, a no ser que venga incluido en un pack mayor con jaboneras y demás cosas a conjunto para el lavabo. Pero los artículos de baño sólo son buena idea cuando se trata de sales de baño, cremas, jabones especiales, velas, etc. Recordad que en ese ámbito hay muchas cestas y packs preparados (diferentes precios, desde algunos detallitos muy baratos, hasta cestas con artículos de marca ultra caros) que os pueden dejar en muy buen lugar. Eso sí, elegid con cuidado los aromas, porque podemos meter la pata escogiendo un olor que no le guste a la otra persona. Para las mujeres los aromas que mejor suelen funcionar son la vainilla, el coco, la almendra y todo tipo de olores suaves. El jazmín, las rosas, el té verde y demás tienen un olor muy fuerte y particular que si no conocemos bien el gusto olfativo del destinatario nos puede jugar una mala pasada. Bien, siguiendo con la casa, el regalo variará mucho si es para una pareja, para nuestros padres o para nuestros abuelos. Debemos buscar la combinación perfecta entre las necesidades que deberíamos cubrir y lo bonito o elegante que pueda ser el regalo. Por ejemplo, si vamos a hacerle un regalo a una pareja que estrena casa, todo lo que sean juegos de toallas, sábanas, etc, podrían ir muy bien. Zara Home y sitios parecidos tienen una gran variedad de mantas para el sofá, colchas, juegos de toallas, juegos de sábanas, etc, que elegidos bien respecto a los gustos de la pareja os harán quedar fetén. Recordad que si necesitan algo así como exprimidores, batidoras, utensilios de cocina, etc, también se pueden regalar, porque en este caso prima más la necesidad que lo cuqui que pueda ser el regalo. Lo importante es hacer una aportación a esa nueva casa que tienen por amueblar y construir juntos, y os agradecerán muchísimo el detalle. Pasando a nuestros padres, si vivimos con ellos supongo que no nos daremos mucha cuenta de las cosas de la casa y quizá no tiremos por esa clase de regalos. Si ya nos hemos independizado puede que nos acordemos de que tienen la cafetera rota o la tele se les ha quedado pequeña y queramos hacerles ese tipo de sorpresa. Bien, todo lo electrónico siempre es un acierto. Si regalas una cafetera Nespresso te querrán toda la vida y si les regalas un felpudo nuevo pues quizá no te dejen comer con ellos en Nochevieja. Pero lo dicho, depende de qué tipo de padres sean. Regalar marcos de fotos (con fotos dentro siempre por favor) puede ser también una opción sencilla y bonita. También alguna planta para casa, unas velas aromáticas, algún adorno original, un juego de tazas con o sin tetera, una vajilla nueva, etc. Aquí todo se trata de darle a la cabeza y encontrar la mejor opción entre utilidad y diseño. Otra bonita opción puede ser regalarles un viaje juntos, un día en un spa, una cena o algo así, pero claro, esto se sale del tema de las cosas para casa y no voy a seguir por ahí que me enrollo mucho. En cuanto a los abuelos, mi abuela, por ejemplo, tiene la casa llena de todo tipo de adornos y cachivaches. Regalarle algo así sería un error, puesto que sólo engordaría su colección y ni siquiera se daría cuenta de que yo le he regalado eso. Pero si, por ejemplo, se le ha roto la olla express o necesita un secador, aunque parezca cutre, será siempre un buen regalo, porque cuanto menos tengan que gastar ellos mejor. Si podemos cubrir alguna necesidad inmediata que tengan nos darán muchos besos y achuchones y lo agradecerán de verdad. Aunque bueno, los abuelos, de sus nietos, creo que lo agradecen todo, así que aquí lo tenéis más fácil.
Para los amigos y amigas en caso de que también hagáis regalos de navidad o juguéis al amigo invisible o lo que sea, voy a hablar de lo que yo regalaría. Regalos que para mí son un no-puedes-fallar-ni-de-coña que además no son demasiado caros. Música. Sí o sí. Si conoces de verdad a tus amigos regalándoles un disco, un vinilo, etc, de sus grupos o cantantes favoritos siempre vas a acertar. Importante cerciorarse de si tienen o no ya el disco (a mi me ha pasado regalarlo y que ya lo tenían). Las ediciones especiales o discos dobles etc, quedan muy bien también. Libros. Nunca me canso de que me regalen libros. Algo que mi padre siempre ha hecho por navidad. Si vuestros amigos son como yo o parecidos saltarán a vuestros brazos al abrir el regalo. Si no son muy de leer, puede ser una buena opción para averiguar cuáles son sus tipos de novelas y atreverse a regalarles algo que pueda despertar su interés y pueda gustarles de verdad. Los clásicos pueden resultar aburridos para muchas personas, así que podéis revolver en las librerías entre libros de este año o de los años anteriores, nacionales o internacionales, e intentar encontrar alguno de una temática que vaya con los gustos de vuestros amigos. A partir de ahí tenéis un mundo de posibilidades para hacer regalos buenos, bonitos y baratos o caros, tanto como vuestro presupuesto os permita, pero no olvidéis que a veces algo hecho a mano, como imprimir una foto y escribir algo bonito y enmarcarlo, una postal dibujada a mano por vosotros, un collage con fotos vuestras en una cartulina, una frase o un mensaje especial impreso en una taza, en un cojín o lo que sea, puede tener mucho más valor que cualquier cosa que compréis por muy cara o genial que sea. Echadle imaginación y paraos a pensar en ese amigo o amiga que tanto queréis y en qué es lo que de verdad puede hacerle sonreír como nunca. Lo importante es encontrar esas cosas que sabes que le van a encantar. ¿No os ha pasado nunca? ¿Que pasáis por delante de un escaparate y pensais, wow, eso le encantaría a no sé quién? Esos son el tipo de regalos que hay que regalar, los que son 100% esa persona, los que te recuerdan a ella, los que huelen y saben a ella, los que sabes que a esa persona le van a volver loca. Así demostramos no sólo que nos importa haciéndole un regalo, si no que nos importa que le guste nuestro regalo y que hemos pasado tiempo pensándolo e imaginando qué era lo mejor para él o para ella. El arte de hacer regalos es maravilloso y nada sienta mejor que regalarle algo a un amigo y ver como sonríe al desenvolver el paquete. Esa sonrisa de: joder, como mola ésto, qué grande que te hayas acordado o qué grande que te hayas gastado pasta por comprarme ésto o qué grande como te lo has currado. Esa sonrisa no tiene precio.
Y bueno, respecto a o que regalarle a tu novio o a tu novia, yo como ahora mismo no estoy de humor para hablar de ese ámbito os diré que os dejéis llevar por vuestros corazones y vuestras mejores intuiciones. Y que si no se os ocurre nada, nada, pero nada de nada, tiréis por cosas básicas que siempre sientan bien: unos buenos bombones, un turrón especial, relojes, escapadas de fin de semana, la cami o sudadera que tenía fichada y no se pudo comprar, gominolas, peluches, fotos enmarcadas, la Play Station 4 y cosas así. Si, por ejemplo, vuestra pareja es fanática del café, regaladle un surtido de cafés buenos (se compran en tiendas delicatessen y sitios así), o si le flipa el chocolate, lo mismo. Ya sabéis, esas cosas que te cambian el día, pequeños o grandes detalles que hacen de la Navidad lo que es: una oportunidad inmejorable para consumir como locos pero siempre con la mejor intención, hacer felices a los que más queremos. Y aunque soy de las que piensa que los regalos son mejores cuanto más inesperados (un día cualquiera entre semana , por ejemplo), este año me siento navideña y os animo a todos a que penséis en regalos que puedan dejar a todos con la boca abierta.
Ah, me he olvidado de los hermanos y hermanas, pero mi hermano no me va a regalar nada y yo a él ya sé que regalarle, así que, como se supone que son las personas que mejor conocemos, por eso de llevarnos toda la vida peleando y eso, creo que acertaréis sin problemas. Si no, siempre os puede salvar la papeleta cualquier regalo que sea más caro que lo que os regalen a vosotros. Ya sabéis, entre hermanos la competición manda.
Espero que os haya servido de algo todo este discurso, quizá os haya dado alguna idea en particular para alguien en concreto, pero sobre todo, espero que todos aquellos que entendáis lo bonito del arte de regalar estéis deseando hacerlo. No tengo ninguna duda de que acertaréis seguro. Pues venga, manos a la obra.
P.D: No he hablado del papel de regalo. Es importante, aunque parezca que no, porque yo siempre termino envolviendo los regalos con periódicos porque se me olvida siempre comprar y en casa nunca hay. En Navidad no seáis cutres como yo y comprad un papel de regalo bonito, original y elegante, que quede bien debajo del árbol o donde sea que lo pongáis. Con los niños pequeños motivos Disney o cosas parecidas es lo más adecuado. Con los adultos de la familia, tonos plateados y dorados, motivos navideños, etc, podrían quedar muy bien. Y con los demás pues improvisad, que no os lo voy a dar todo hecho.
Y bueno, respecto a o que regalarle a tu novio o a tu novia, yo como ahora mismo no estoy de humor para hablar de ese ámbito os diré que os dejéis llevar por vuestros corazones y vuestras mejores intuiciones. Y que si no se os ocurre nada, nada, pero nada de nada, tiréis por cosas básicas que siempre sientan bien: unos buenos bombones, un turrón especial, relojes, escapadas de fin de semana, la cami o sudadera que tenía fichada y no se pudo comprar, gominolas, peluches, fotos enmarcadas, la Play Station 4 y cosas así. Si, por ejemplo, vuestra pareja es fanática del café, regaladle un surtido de cafés buenos (se compran en tiendas delicatessen y sitios así), o si le flipa el chocolate, lo mismo. Ya sabéis, esas cosas que te cambian el día, pequeños o grandes detalles que hacen de la Navidad lo que es: una oportunidad inmejorable para consumir como locos pero siempre con la mejor intención, hacer felices a los que más queremos. Y aunque soy de las que piensa que los regalos son mejores cuanto más inesperados (un día cualquiera entre semana , por ejemplo), este año me siento navideña y os animo a todos a que penséis en regalos que puedan dejar a todos con la boca abierta.
Ah, me he olvidado de los hermanos y hermanas, pero mi hermano no me va a regalar nada y yo a él ya sé que regalarle, así que, como se supone que son las personas que mejor conocemos, por eso de llevarnos toda la vida peleando y eso, creo que acertaréis sin problemas. Si no, siempre os puede salvar la papeleta cualquier regalo que sea más caro que lo que os regalen a vosotros. Ya sabéis, entre hermanos la competición manda.
Espero que os haya servido de algo todo este discurso, quizá os haya dado alguna idea en particular para alguien en concreto, pero sobre todo, espero que todos aquellos que entendáis lo bonito del arte de regalar estéis deseando hacerlo. No tengo ninguna duda de que acertaréis seguro. Pues venga, manos a la obra.
P.D: No he hablado del papel de regalo. Es importante, aunque parezca que no, porque yo siempre termino envolviendo los regalos con periódicos porque se me olvida siempre comprar y en casa nunca hay. En Navidad no seáis cutres como yo y comprad un papel de regalo bonito, original y elegante, que quede bien debajo del árbol o donde sea que lo pongáis. Con los niños pequeños motivos Disney o cosas parecidas es lo más adecuado. Con los adultos de la familia, tonos plateados y dorados, motivos navideños, etc, podrían quedar muy bien. Y con los demás pues improvisad, que no os lo voy a dar todo hecho.
Thursday, November 26, 2015
A poet without a muse,
a cookie without chocolate.
That's what I am
when winter arrives
and there's no one here
to be my blanket.
A flower without smell,
an ocean without waves.
That's what I am
when I think of
how everything fell apart
as life got in the way.
I fell so hard onto the ground,
and while I bled
the moon told me
a story about a girl who loved too much,
that couldn't hold it anymore,
and simply had to let it go.
Like when you set a
balloon free,
all the love blew away
tryin' to reach for the moon.
In the middle of nowhere,
I was tryin' to remember a song from long ago:
something about all the bad days,
something about the rain and the broken hearts.
It was an old melody that made
the marks on my knees a little bit
softer, a little bit kinder.
And then it came to me.
Life was all about falling,
too bad I didn't realize it on time.
a cookie without chocolate.
That's what I am
when winter arrives
and there's no one here
to be my blanket.
A flower without smell,
an ocean without waves.
That's what I am
when I think of
how everything fell apart
as life got in the way.
I fell so hard onto the ground,
and while I bled
the moon told me
a story about a girl who loved too much,
that couldn't hold it anymore,
and simply had to let it go.
Like when you set a
balloon free,
all the love blew away
tryin' to reach for the moon.
In the middle of nowhere,
I was tryin' to remember a song from long ago:
something about all the bad days,
something about the rain and the broken hearts.
It was an old melody that made
the marks on my knees a little bit
softer, a little bit kinder.
And then it came to me.
Life was all about falling,
too bad I didn't realize it on time.
Wednesday, November 25, 2015
estoy haciendo mi TFG sobre el tratamiento de la violencia de género en la prensa, analizando el periodo que va desde el franquismo hasta hoy en día. durante todo el trabajo de documentación, he tenido que buscar artículos de diferentes periódicos sobre casos en los que la mujer termina asesinada. no ha sido plato de buen gusto leer esos artículos, y menos lo será analizarnos y comentarlos. aún así creo que es importante. importante que nos demos cuenta del problema que supone. importante que nos demos cuenta que la violencia de género no es algo de tiempos pasados, de otro siglo, o de la época de nuestros abuelos, porque pasa, está pasando hoy en día, y no sólo en adultos a partir de los 40, si no en gente joven que supuestamente ha sido educada de una manera diferente y no machista. bien, pues no funciona. no está funcionando. sigue habiendo mujeres muertas a manos de sus maridos, parejas, ex-maridos y ex-parejas, y me parece algo monstruoso e incalificable que no sé cómo se puede atajar pero que desde luego hay que intentar con todas nuestras fuerzas hacerlo. empezando por dar una educación en casa, continuando en los colegios, y durante toda la vida. haciendo ver a todas las generaciones futuras que el amor es todo lo contrario a la violencia, que las relaciones no pueden terminar con una de sus constituyentes en una caja de madera, que no hay justificación humana, moral ni de ningún tipo para todas esas mujeres que fueron maltratadas y asesinadas a manos de las personas que ellas más quisieron. por eso, es importante también que las mujeres nos apoyemos entre nosotras, que en vez de insultarnos o despreciarnos, nos queramos y respetemos, que seamos conscientes y hagamos a las demás ser conscientes de que los roles han cambiado, de que hay líneas que no podemos dejar pasar, que el control, la dominación y los celos pueden ser principio de algo más grave, que tenemos que sentirnos iguales a ellos, nunca inferiores, y que tenemos que valorarnos y aprender, que si no nos quieren bien no hace falta que nos quieran. que ya nos queremos nosotras. hoy sobre todo escribo pensando en todas esas víctimas que no se merecían ni el mínimo insulto, ni el mínimo tortazo, y nunca bajo ninguna condición la muerte. escribo por todas las que sufrieron, las que llevaron marcas, internas o externas, por todas las que lloraron y gritaron en silencio. también por las que pidieron auxilio pero no les sirvió de nada, porque desgraciadamente ni la justicia ni la sociedad están aún preparadas. y también por todas aquellas que lograron salir y rehicieron sus vidas, superando traumas y fantasmas, volviendo a sonreír. escribo por ellas. por lo que son, por lo que fueron. por cada mujer de este mundo. porque son maravillosas. que coño, porque somos maravillosas. y porque nos merecemos un futuro en el que ninguna tenga que lamentar la suerte de la otra. no a la violencia de género, no al maltrato (hacia la mujer y hacia cualquier otro ser vivo), no a toda esta ola de odio y dolor. ya basta, las cosas tienen que cambiar, y el cambio está en nuestras manos. tenemos que lograr que los titulares nunca vuelvan a decir: "mujer asesinada a manos de su ex-marido." cueste lo que cueste.
Tuesday, November 24, 2015
Y todo eso de que quería que fueras feliz aunque no fuera conmigo era una mierda. Un truco que me inventé para construirme una coraza. Para hacerme la fuerte y poder sonreír sin que la piel se me partiera. Un truco para seguir. Si, todo eso de que quería que fueras feliz aunque no fuera conmigo era una mierda. Una mentira más que intenté creerme, una excusa más para no aborrecer cada segundo que pasaba sin tener esas palabras, tus palabras. Una excusa más para no aborrecerte. Pero supongo que nada de eso funcionó. No conseguí aborrecerte. Ni siquiera un poquito. A pesar del silencio. A pesar de todos esos días esperando un "qué tal?", algo, cualquier cosa, que me hiciera saber que para ti seguía existiendo. La invisibilidad siempre fue mi super poder, supongo. Es lo que fui, es lo que he sido para ti: jodida y absolutamente invisible. Y sí, es una mierda. Pero también se que no cambiaría nada. Ninguna de las veces en las que te di los buenos días, ninguna de las veces en las que intenté que me contaras qué te pasaba porque te notaba más oscuro que de costumbre e intuía que algo andaba mal. Nunca me lo contabas, pero espero que al menos supieras que podrías haberlo hecho y que yo habría estado ahí fuese lo que fuese, pasase lo que pasase. Todavía lo estaría. Y me odio por ello, porque no te mereces nada, nada, nada, de mí, pero no puedo evitarlo. Fue demasiado tiempo, demasiados días, demasiadas noches. Lejos pero cerca, cerca, demasiado cerca de todos mis puntos débiles. Fue demasiado tiempo. Y de la noche a la mañana ya no estabas. Te habías ido. Te fuiste. Te fuiste. Y ni siquiera miraste atrás ni una sola vez. No te importó nada, no te importé nada. Lo hiciste tan fácilmente que todavía sigo pensando que todas las conversaciones que tuvimos a través de esa pantalla fueron mentira. Que yo si estaba pero tú no. Que no estuviste nunca. Y me entran ganas de llorar. Pero no lloro. Y me entran ganas de romper todos los poemas que escribí pensando en tus ojos. Pero no los rompo. Y sigo aquí, escribiendo estupideces que no vas a leer, sólo para calmar este océano salvaje que late en mi pecho, esta rabia ingobernable que me hace querer llegar a donde estés y gritarte a pleno pulmón que no entendiste nada, y que sí, que fuiste un miserable por haberlo hecho así. Pero si te tuviera delante no sería capaz de decirte nada, ni una puta palabra. Sé que sólo sería capaz de mirar al suelo y alejarme. Y no tienes ni idea de cuanto me jode. Saber que no tendría fuerzas para enfrentarme a ti. Saber que no podría decirte nada malo. Saber que aunque me hiciste sentir como una colilla, como un kleenex usado, como cualquier mierda que se pega a tu zapato, yo nunca podría decirte nada malo. No podría, joder, no podría. Todo eso de que te merecías lo mejor que te pasara, todo eso de que ella sería una tía cojonuda, todo eso era verdad. Te lo prometo por todo lo que más amo. Pero eso de que quería que fueras feliz aunque no fuera conmigo, joder, no. No, no quise eso. Nunca habría firmado ese contrato. Pero la vida no te da la opción de cambiar los pasos. Claro que quería que fueras feliz. Era lo único que me importaba. Pero no con ella. Jamás con ella. Jamás con otra que no fuera yo.
El tiempo cura, decían, y es verdad. Ha pasado el tiempo y este silencio ya no grita, ya no me hace sangrar. La vida sigue y yo con ella. Me liberé de un peso que me oprimía el pecho, que me dolía. Me liberé de ti. No sé dónde estás, no sé cómo estás. Dejé de escuchar tu voz porque me rompía el alma, porque acordarme de tu pelo me volvía a desgarrar. No sé qué hiciste a partir de ese momento, no sé qué vas a hacer, dónde acabarás. No sé si la vida nos hará volver a vernos, o esta nada es lo único que va a quedar. Seguramente lo segundo. Pero ahora puedo decirlo de otra manera, ahora puedo decirlo sin temblar. Quiero que seas feliz. Que seas feliz con ella. Y que en la vida, nada, ni nadie, borre jamás tu sonrisa. Me libero de todo lo malo y me quedo con lo bueno. Con aquel día en que empecé a volver a soñar. Con aquel día en que tus ojos me dolieron tanto que entendí que la flecha me había dado justo en la mitad. Con aquel día en que pensé: que duela, joder, que duela, y que no deje nunca de doler.
Ahora ya no duele, ahora ya no dueles. Y siento que algo de mí se ha escapado para siempre.
El tiempo cura, decían, y es verdad. Ha pasado el tiempo y este silencio ya no grita, ya no me hace sangrar. La vida sigue y yo con ella. Me liberé de un peso que me oprimía el pecho, que me dolía. Me liberé de ti. No sé dónde estás, no sé cómo estás. Dejé de escuchar tu voz porque me rompía el alma, porque acordarme de tu pelo me volvía a desgarrar. No sé qué hiciste a partir de ese momento, no sé qué vas a hacer, dónde acabarás. No sé si la vida nos hará volver a vernos, o esta nada es lo único que va a quedar. Seguramente lo segundo. Pero ahora puedo decirlo de otra manera, ahora puedo decirlo sin temblar. Quiero que seas feliz. Que seas feliz con ella. Y que en la vida, nada, ni nadie, borre jamás tu sonrisa. Me libero de todo lo malo y me quedo con lo bueno. Con aquel día en que empecé a volver a soñar. Con aquel día en que tus ojos me dolieron tanto que entendí que la flecha me había dado justo en la mitad. Con aquel día en que pensé: que duela, joder, que duela, y que no deje nunca de doler.
Ahora ya no duele, ahora ya no dueles. Y siento que algo de mí se ha escapado para siempre.
Monday, November 16, 2015
I STILL MISS YOU WHEN THE SUN GOES DOWN
[7 poems about you.
Yes, you.]
1.
The sea is mine if I want to swim it. The sun is mine if I want to feel it. The air is mine if I want to breathe it. I want you to be mine in the same essential way. I want you to be undeniable. The only certain thing between now and forever.
2.
I’m waitin’ for something wonderful to happen. Something like you, maybe.
3.
What I’m tryin’ to do here is to be utterly honest and completely reckless and this is so hard but I’m just gonna shout it for the record: I think you’re the most amazing human being ever, and yes, I love you to the bones.
4.
I decided I needed to get away from you but I didn’t know how. It was like trying to get rid of my own arm. So pointless. What I mean is that you're part of me now. And trying to kill you it's like trying to kill myself.
5.
I was watching him like he was not real, and maybe he wasn’t. A criature from another place, another time, another stardust. And I didn’t care that much about him being an alien or something, the only thing I was worried about was the way he could make me forget about the world, not giving a fuck about anything else, commiting myself to an everlasting second of just staring at him, like the rest of the universe was all darkness and he was the only thing I was able to see. Yeah, it was scary, but I would have been able to look at him forever, and never, ever, get tired of it.
6.
You're so beautiful it hurts. You're so perfect it hurts. You're so wonderful it hurts. It hurts. Yes, it hurts. 'Cause my fingers can't touch your hair, or your mouth, or your legs, and I'm feeling thirsty like never before. I'm lost in the middle of the desert waiting for your magic drops, waiting for your water, waiting for your ocean. And while I'm drowning in this tide of sand, I can only think about how your skin was the map I would always want to wander in, how your back was the only place I would like to live in, how your eyes were the only light to make me shine. How you were the only thing I would always want in my pocket. So beautiful it hurts. So awsome it hurts. And this is all I have left to say: Fuck, I'm so yours it hurts.
7.
Four words are more than enough: I fucking love you.
Wednesday, November 11, 2015
I'm not a morning person, and much less if it's a sunday morning. Oh, no, I'm not a sunday morning person at all. I'm not a coffee person. I'm not a speed person. I'm not a subway person, I hate the crowds and the rush and the smell and the suffocatin' feeling when I think I'm trapped. I'm not a fast food person, but I could eat one of those greasy hamburgers if I'm really hungry. I'm not a mountain person, I mean I love them to look at them, but if I have to climb them, uh, then I'm not in the mood. I'm not a phone person. It makes me nervous and I don't get to see the other person's face so I don't know if he's gettin' bored or whatever. I'm not a gym person. No, I hate them with all my heart. And surely I'm not a cauliflower person. I'm a dandelion person, a friday night person, a 2am person. I'm a chocolate person, a cereal person, an ice-cream person. I'm a kiss like the world's about to end person, any day of the week, any hour, any second. I'm a I'm-not-gonna-leave-you person, not now, nor ever. I'm a I'm-gonna-give-you-the-moon person. I'm a love is all you need person. I'm a book person, a movie person, a music person. I'm a night time person. I'm a blanket person. I'm a football and beers and friends person. I'm a dance till your feet hurt person. I'm a sugar makes everything better person. But above all, I'm a rooftops person. And if you know what I mean, maybe we could have a drink some time. Or anything you'd like. I'll pay.
Subscribe to:
Comments (Atom)







