Y dejaba su olor en las almohadas, y la vida era entonces tan puta que no sabías dónde poner los pies ni la cabeza. Caminaba por la calle y hasta el sol palidecía. Era una de esas mujeres que no tenía ni código postal ni vergüenza. Y cómo podías entonces combatir tanta libertad. Cómo podías entonces permanecer en pie ante tanta realidad. Un salto al abismo con las alas abiertas, sin miedo al sol, retando a Ícaro. Era una tormenta de verano mezclada con flores silvestres, el huracán de desastres más bello que podías encontrarte. Y dejaba su olor en las calzadas, y la vida era entonces tan puta que no sabías donde refugiarte. Y dejaba huellas de carmín en los portales, y no había baldosa que no soñara con el tic-tac de sus tacones. Aparecía con la fuerza de cien mil volcanes, y tú te derretías como un día de verano. Y cómo podías entonces enfrentarla, ponerte delante de la tormenta y salir con vida. Cómo podías entonces atraparla, hacer que bajara de las nubes, hacer que se quedara. Cuando cerraba de un portazo todas las puertas y nunca volvía a mirar atrás. Las hojas de su libreta seguían todas en blanco, y nunca se empeñó en ponerle nombre a nada. Pero sonreía y el aire se llenaba de esperanza, y de repente parecía que la vida no era mala.
Monday, March 28, 2016
Sunday, March 13, 2016
dile que no se dé nunca por vencido, que no tire la toalla ni aunque esté llena de sangre, que no agache la cabeza, que no suspire, que no deje de mirar a las estrellas. dile que no se rinda, nunca, a pesar de los golpes y de las decepciones, que se crió en la calle y la calle le hizo fuerte, y que puede con cada bludger que le lancen a la cara. lo sé, porque me lo contó. y mientras me lo contaba supe que estaba hablando con una de esas personas que a pesar del dolor y las heridas siempre siguen intentándolo. así que dile que siga, que lo va a conseguir. que apostaría mis manos, mi voz y mis pulmones. por él nunca dudaría, no, de él nunca podría dudar. dile que sea siempre su mejor yo, que se dejé el 200%. que habrá días que sentirá que no servirá de nada, pero que la vida tarde o temprano se lo recompensará. dile que lo sé. que se va a comer el mundo. que va a conseguir todo lo que soñó, todo lo que aún sigue soñando. así que dile que no tenga miedo a soñar, con California, Tailandia o con la puta galaxia entera. que algún día alargará la mano y tocará todo lo que tanto tiempo a estado esperando, todo lo que tanto tiempo a estado buscando. dile que entonces lo sabrá, que cada gota de sudor y cada gota de sangre habrán merecido todas las penas. y dile, que ese día, el día que sienta que por fin ha llegado, el día que sienta que sí, que ese es el momento, que ese es el lugar, será el día en que su sonrisa será tan jodidamente bonita que nada ni nadie le podrá colapsar. díselo tú, porque yo no estaré cerca. pero espero que aunque nos separen algunos putos miles de kilómetros, sepa, con una certeza irrefutable, que no hay día de mi vida en que no piense en él y sonría. que eso es tan cierto y tan verdad como que el sol sale cada día. y el día en que deje de salir, y todo se llené de escombro, ese día, todavía, lo seguiré haciendo. dile que su sonrisa ilumina el mundo. y por favor, si puedes, el día en que sonría y sientas que te cuesta respirar, sácale una foto. guárdale para siempre en ese momento en el que entienda que a partir de ese segundo ya nada podrá ir mal. porque estará contigo y eso será suficiente. y dile, por favor, dile, que nunca le faltará tu mano y que jamás jamás jamás en la vida dejarás de creer en él. que incluso cuando él dude de si mismo tu aún estarás creyendo. díselo, porque sé que de vez en cuando necesita oírlo. aunque sea de barrio y más duro que el hierro. sé que lo necesita. así que díselo. y si hace falta pásate la vida diciéndoselo. pero no dejes que se caiga. nunca. nunca. porque si no...
porque si no, apareceré de golpe para decirte que eres idiota. para recogerle y hacer que vuelva a volar. porque ten claro que jamás dejaré que nadie, ni siquiera tú, le hagáis daño. porque hay corazones por los que lo darías todo y todo y todo durante una y mil y un millón de vidas más. y el suyo, el de él, es sin duda uno de ellos. así que si lo rompes, o si le haces la mínima fisura, entonces te arrepentirás de haber sido tan imbécil. sé merece lo mejor que el mundo pueda darle. y si el mundo no se encarga de ello, entonces me encargaré yo.
porque es el diamante que encuentras en la mierda..
lo fue desde el primer momento en el que sonrió.
Wednesday, March 9, 2016
espero
que entiendas que la vida es morirse, que cuentes siempre hacia
delante y no te quedes nunca quieta. espero que entiendas que estoy
en tus vértices, en todas tus sumas, en todas tus grietas. espero
que entiendas que si saltas tú yo estoy justo detrás, y que moriría
ahogada para darte a ti el aire con el que sigas respirando. espero
que entiendas que los números sólo fueron una trampa y que desde
ayer hasta mañana tenemos tantos infinitos que no nos caben debajo
de la cama. espero que entiendas eso que decía Cortázar, y que
cuando mires hacia el puente encuentres lo que buscabas. espero que
entiendas que nunca fui buena esperando, pero desde que te conocí ya
sólo sé esperar milagros.
como
cuando te pones a reír
y
el mundo se para.
como
cuando llueves
y
yo ya no entiendo nada.
Wednesday, February 17, 2016
otra vez noto las manecillas del reloj.
el azul es mi color favorito.
justo como el cielo cuando he mirado por la ventana.
así,
no le pongas más matices.
no cambies nada.
es absurdo disfrazar los días
de algodones de azúcar
cuando todo está lleno de óxido
y un tedio interminable
que marca el compás de una estación
que quiero que acabe.
entiéndeme,
siempre me gustó Febrero,
y nunca me cayó mal el invierno,
pero mi piel sigue tiritando
y yo odio esta incertidumbre.
estoy perdida en medio de las vías,
sin saber aún cual es
el camino correcto,
o al menos,
el camino menos malo.
porque en ocasiones, hagas lo que hagas,
el destino es el mismo: la nada.
pero a veces sueño en inglés
y pienso en blanco y negro,
y todo es raro
y extraño
pero me indica que algo bueno queda aún,
que algo mejor me esté quizá esperando.
hacer la maleta no me va a costar nada.
otra cosa será lo que pase cuando intente volver a marcar esos números.
otra cosa será lo que pase contigo.
quédate quieto.
no cambies nada.
lo que más me gustó de ti era la irrefutable certeza que tenías de que tu manera era la mejor manera,
de que tú eras ya perfecto así.
no te equivocaste.
el azul es mi color favorito.
justo como el cielo cuando he mirado por la ventana.
así,
no le pongas más matices.
no cambies nada.
es absurdo disfrazar los días
de algodones de azúcar
cuando todo está lleno de óxido
y un tedio interminable
que marca el compás de una estación
que quiero que acabe.
entiéndeme,
siempre me gustó Febrero,
y nunca me cayó mal el invierno,
pero mi piel sigue tiritando
y yo odio esta incertidumbre.
estoy perdida en medio de las vías,
sin saber aún cual es
el camino correcto,
o al menos,
el camino menos malo.
porque en ocasiones, hagas lo que hagas,
el destino es el mismo: la nada.
pero a veces sueño en inglés
y pienso en blanco y negro,
y todo es raro
y extraño
pero me indica que algo bueno queda aún,
que algo mejor me esté quizá esperando.
hacer la maleta no me va a costar nada.
otra cosa será lo que pase cuando intente volver a marcar esos números.
otra cosa será lo que pase contigo.
quédate quieto.
no cambies nada.
lo que más me gustó de ti era la irrefutable certeza que tenías de que tu manera era la mejor manera,
de que tú eras ya perfecto así.
no te equivocaste.
Tuesday, February 16, 2016
Te quiero. Y ni siquiera necesito que me quieras de vuelta. Sólo te quiero. Simplemente te quiero. Es sólo eso, ¿sabes? Que te quiero. Y eso no me lo puede quitar nadie. Ni siquiera tú. Aunque siempre discutamos, aunque seamos como el perro y el gato, aunque después de tantos meses sin vernos dos días valgan para que volvamos a ser imposibles. Aunque tu forma de ver las cosas y mi forma de verlas nunca nunca nunca vayan a coincidir. Aunque tú siempre tengas razón y yo nunca la tenga. A pesar de la distancia, de las lágrimas, de este sentimiento de mierda porque la última imagen que tengo de ti antes de irme no eres tú sonriendo. A pesar de mi desastre, de mi caos, de mi mierda. A pesar de todo, todo, todo, absolutamente todo. Te quiero. ¿Y sabes cómo lo sé?
Porque la vida es más bonita desde el primer día en que te quise.
Wednesday, February 10, 2016
y yo te querría hasta en tus días malos, con los ojos hinchados y la vida llena de ojeras. cuando se te cayera todo al suelo y sólo tuvieras palabrotas en la boca. cuando estuvieras tan cabreado con todo y con todos que tu móvil siempre estaría apagado. incluso en esos días. cuando no supieras en qué día vives y se te quemara la comida, o ensuciaras al instante lo que yo acabase de limpiar. aunque no te pusieras de acuerdo conmigo para ver una película o me dijeras que toda la ropa de todas las tiendas me queda fatal. incluso en esas. cuando me miraras y no te brillaran los ojos o cuando leyeses algo escrito por mí y no sonrieras. cuando me dejaras de hablar y te fueras. cuando hicieras que nos separara una habitación de distancia. cuando te volvieras loco y quisieras dejarlo todo y salir corriendo. incluso en esos días horribles en los que no querrías salir de la cama, y sólo pudieras jugar a la consola y hacer como que yo no existo. o cuando me echaras la culpa de todos tus desastres, de todas tus tragedias. incluso cuando me odiaras te querría. incluso cuando no me abrazases te querría. incluso cuando pusieras un mundo de por medio te querría. sí, yo te querría hasta en tus días malos. hasta en tus pesadillas, hasta en el peor de tus infiernos. te querría en el desierto, en medio del vendaval, en la orilla del fin del mundo, en el vacío, en la nada. te querría en los escombros, en las espinas, en los lugares más oscuros y fríos, en el hielo, en la desolación, en la mierda.
te querría incluso cuando la vida no te quisiera. y en la puta vida dejaría que tiraras la toalla.
Friday, February 5, 2016
tú me dijiste que no ibas a quedarte,
y yo te escuché.
y yo me quedé.
es mi problema, lo sé.
es mi desastre.
pero no tengo ni la mínima intención de irme.
me voy a quedar en ese lugar hasta que ya no existamos.
hasta que tus átomos se hayan desintegrado
y los míos se hayan quemado
y sólo sean ceniza hundiéndose en el mar.
me voy a quedar ahí,
porque es el único lugar
en el que siempre tuve claro que jamás querría
dejar de estar.
es ahí,
en ninguna otra coordenada.
es ahí,
joder,
entre tú
y todo lo demás.
y yo te escuché.
y yo me quedé.
es mi problema, lo sé.
es mi desastre.
pero no tengo ni la mínima intención de irme.
me voy a quedar en ese lugar hasta que ya no existamos.
hasta que tus átomos se hayan desintegrado
y los míos se hayan quemado
y sólo sean ceniza hundiéndose en el mar.
me voy a quedar ahí,
porque es el único lugar
en el que siempre tuve claro que jamás querría
dejar de estar.
es ahí,
en ninguna otra coordenada.
es ahí,
joder,
entre tú
y todo lo demás.
igual es que me está subiendo la fiebre,
o igual eres tú,
apareciendo otra vez
por alguna de esas rendijas,
apareciendo otra vez,
jodiendo.
fuiste como una tormenta de verano.
llegaste sin avisar
mojándolo todo,
llenándolo todo de charcos,
regando de sueños el desierto,
llevándote lo malo.
y antes de que me diera cuenta
estaba riéndome a carcajadas
sin ponerme las manos
en la boca
para taparme el aparato.
qué fácil es
y qué difícil,
pequeño niño raro,
acercarme y caer,
alejarme y morir,
intentarlo y fallar.
volver a quererte.
apareciendo otra vez,
jodiendo.
fuiste como una tormenta de verano.
llegaste sin avisar
mojándolo todo,
llenándolo todo de charcos,
regando de sueños el desierto,
llevándote lo malo.
y antes de que me diera cuenta
estaba riéndome a carcajadas
sin ponerme las manos
en la boca
para taparme el aparato.
qué fácil es
y qué difícil,
pequeño niño raro,
acercarme y caer,
alejarme y morir,
intentarlo y fallar.
volver a quererte.
Wednesday, February 3, 2016
I. I come home and everything is cold. I take the blanket and pretend is your back. My skin stars to cry.
II. My shelves are out of cereals. I wish this house was made of chocolate. I've thought of you 28 times today. Everything's fine.
III. My favorite hoodie is gray. I just wanna put it on and go downtown to find a guy to dance with. Maybe he will be handsome and he will make me laugh and everything will perfect. Useless.
IV. I'm lookin' for your chaos. I'm still lookin' for the sound of your voice on the left side of my mattress. I've always been an idiot.
V. My dad's always tellin' me to get focused. Tonight the sky is more black if that's possible. I think the door of my room is opened and the heater is on. What if the house catches fire? I would make love to you in the flames. This is me at 23:14 in a random tuesday.
VI. I want to tell you everything about my scars. I want to lick all your fuckin' edges and heal all the wounds the world is producing you. I will kill them all. This is me at 23:09 in a random tuesday.
Sunday, January 31, 2016
Se puso a reír en medio de la vida y apagó todos los ruidos, todas las sirenas. El mundo entero se detuvo para oírla, y a los átomos de mi cuerpo se les puso la piel de gallina. No supe, no pude, encontrar palabras para hacerle justicia, y tuve que conformarme con ver como otros reían con ella. Otros que no tenían ni idea del poder que tenía una carcajada así, otros que tampoco sabrían describirla. Si no era consciente de la fuerza de su risa tampoco era consciente de lo devastador de su tristeza. Como si el mundo, de pronto, dejara de respirar, como si las estrellas se apagaran para siempre. Y yo tampoco supe, tampoco pude arrancársela del pecho. Y tuve que conformarme con ver como otros creían hacerlo. Otros que tampoco sabían, que tampoco podían. Me alejé quinientos mares y ochenta lunas, intenté buscar en otro lugar lo que ella me quitó el día que se puso a saltar sin la menor intención de esquivar los charcos. La vi mojada de arriba abajo, tiritando de frío, mirando al cielo con un hoyuelo marcado, brillando. Y entonces la vida se me cayó a los pies y el estómago se me llenó tanto de ella que entendí que en ese momento una parte de mí pasó a ser suya para siempre. Y joder, no tuve nada de miedo. Pero no encontré nada que pudiera llenar aquel vacío en ninguno de los desiertos, en ninguno de los bosques, en ninguna de las ciudades en las que pisé. No, no encontré nada. Sólo más vacío, sólo más oscuridad. Comprendí a tiempo que eso que ella se había llevado no lo iba a recuperar nunca, y que sólo me quedaban dos opciones: volver, o aprender a vivir así, a un millón de parpadeos de ella. Y no es que no pudiera hacerlo, que podría haberlo hecho, es que simplemente no quise. No quise pasar ni una sola luna más así, me hice un moño con todos aquellos sentimientos y decidí desandar todo lo andado, para volver a su risa, para volver a su tristeza, para volver a verla bailando con otros. Y así, una noche cualquiera, volví a entrar al bar donde siempre estaba ella, y digo que siempre estaba ella aunque también estuvieran todos los demás, porque a los demás nunca los veías. Podían estar o dejar de estar, podían llegar o podían irse, pero sin duda la única presencia cierta y segura era la de ella. Lo llenaba todo, se adueñaba de todo. Y no podías no saber si llegaba o si se iba, porque de la misma forma en que su presencia te hacia temblar, su ausencia te hacía enfriarte hasta los huesos. Así que allí estaba, mirándola, observando como bailaba y daba vueltas, mientras bebía directamente del botellín de cerveza dejando una marca de carmín en las esquinas. Y aquella imagen era tan bonita, que sólo quería sacarle fotos, y no dejar de sacarle fotos nunca, para tenerla congelada para siempre, así, con esa belleza sencilla y completa, con esa agilidad salvaje y grácil, con esa elegancia y esa torpeza que hacían de ella algo jodidamente extraordinario. Y mientras yo la miraba embobada, como sumida en un estado de ensoñamiento mágico, ella me miró y se puso a reír. Se acercó corriendo a mí y saltó a mi cuello, de tal manera que todo su pelo se concentró en mi boca, y no tuve más remedio que rendirme a su aroma, a su tacto, a su sabor. Y cuando me preguntó a ver donde me había metido todo aquel tiempo, yo no supe qué contestar, balbuceé y me sentí la chica más idiota del planeta. No podía sostenerle la mirada, no podía tenerla tan cerca y pensar, no podía, no sabía encontrar las palabras. Y mientras seguía sonriendo, me susurró al oído un "no te vuelvas a ir nunca", y me cogió de la mano y nos pusimos a bailar. Y entonces, medio mareada y sintiendo que la sangre no me llegaba del todo a la cabeza, pensé que la vida siempre tenía una extraña forma de decirte cuando habías acertado. Una extraña forma de decirte que por ciertas carcajadas incluso los días de diluvios y tristezas valían ciertamente la pena.
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