Tuesday, April 30, 2019


27 MARES

1. Tiene los ojos azules y eso es una putada.

2. Hay palabras que son cárceles con paredes de cristal y lámparas colgantes.

3. Siempre me fijo en las espaldas.

4. A veces hace frío incluso en plena primavera y creo que tiene algo que ver con que ella esté tan lejos.

5. Me habría quedado a bailar un rato más.

6. Me encantan las personas que se ponen a cantar porque sí, las que se ríen con los ojos llenos de cielos, las que son tan reales que contagian libertad.

7. En otro universo también te habría querido.

8. No puedo dejar los cereales con Cola-Cao.

9. Tienen razón, no como nada bien.

10. A veces echo tanto de menos a mi madre que sólo quiero volver a su hombro izquierdo y acurrucarme en su pecho hasta que el mundo explote.

11. Mi padre siempre jugaba con nosotros los domingos.

12. Aprendí a andar en bici y descubrí que cuesta abajo todo era más fácil.

13. Estoy hecha de lluvia.

14. Creo que el mar es el invento más bonito de la naturaleza.

15. Mi hermano es la persona a la que más admiro en el mundo. Pero no se lo digáis.

16. Ella es infinita.

17. Es mi número favorito. Lo tengo tatuado en el costado derecho.

18. Esa canción es magia.

19. Podría vivir en medio de la mierda, pero jamás sin ella cerca.

20. La distancia más corta entre sus ojos y mi boca es interminable.

21. Quiero bailar en su mirada.

22. Llega la primavera y me pone las ganas del revés.

23. No tengo la culpa de que sea tan bonito.

24. En un universo paralelo estoy mirándole a los ojos, cantándole bajito canciones que saben a él.

25. Ellas nunca me entienden. Y creo que las entiendo.

26. Soy una maraña de nervios y desastres que siempre tendrá el corazón lleno de océanos.

27. Escribo y aparece. Y toda esa mierda que no sé cómo decir pero que siento.



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Tuesday, April 2, 2019

algo surge y, sin embargo, no sé qué, no tiene nombre solo mariposas en días de lluvia y algo de ternura, tal vez algo de risa, llamaradas, un volcán en las costillas, dulzura a flor de piel y cicatrices. pienso en caricias, cuento en abrazos, y este nudo, y este amago, y este baile en este suelo que piso a trompicones porque aún no sé muy bien hacia donde tengo que correr. si cojo el primer autobús y me largo de estas baldosas ni siquiera lo notarías. ¿a caso lo notarías? ¿a caso notarías mi no estar? la soledad es el tacto de mi risa ante el espejo roto. la soledad también son estas ganas de cantar por las esquinas. qué laberinto soy en este deshilachado ahora. sin rumbo camino como puedo, intentando no pararme a observarte demasiado. desde lejos y en sigilo, como si no. intermitentemente estás y yo soy vaho, forma intangible, tímido rayo de luz intentando rozarte. no sé como llamar a este suspiro.

la inocencia está jugando al escondite.



Wednesday, March 27, 2019

no sé dónde estás. ni cómo. no sé si sonríes, pero, joder, espero que sí. mucho. no sé si te has cambiado de gimnasio, si ahora levantas más peso, si has adelgazado. no sé los resultados de tus últimos análisis y como no me quiero preocupar pienso que todo está perfecto y que lo que el médico te dijo del azúcar sólo fue algo puntual. te decía todo el rato que comieras más fruta y verdura y tú me decías que ya comías, que era yo la que comía mal. y eso es cierto, como rematadamente mal. echo de menos que me lo digas, e intentar defenderme y vacilarnos, pero, sobre todo, saber que me lo decías porque te preocupabas por mí. eso hacía que se me calentaran los pulmones, que se fundiera un poco el hielo. te lo juro.

no sé dónde estás. ni con quién. no olvido tus ojos ni tu carcajada poniendo al revés Madrid. tu forma de andar y esa sudadera. lo mucho que odiaba que tuviera cremallera, lo bien que te quedaba. tú lo sabías. yo lo sabía también. pero cuántos vaciles. y mis trenzas y mis aros y qué choni. pero me besabas. a pesar de. y entonces sonrisas. mariposas provocando. los portales, Santo Domingo, Madrid Río. y todo lo que y luego nada.

estoy donde la tierra se junta con el cielo, con mil tormentas explotándome en el pecho, atando a una nube todo lo que sentí, evaporándolo, dejándolo ir.

a la mierda.
desde mis párpados hasta la luna soy ruina y miedo,
crisálida empañada en el ocaso.

todo duele
y todo cambia
y caigo cierta como la lluvia en abril.

yo sólo quería ser importante para ti.








Saturday, March 23, 2019

Las niñas que no tuve contigo

Tengo que arrancarme del vientre las cuatro niñas que iba a tener contigo. Creo que siguen ahí, bailando, haciendo el mono a tu manera, con pelusilla que iba a ser pelo alborotado, bucles hasta el suelo, porque tú eras todo rizos, porque yo era siempre largo - y a ellas no se lo iba a cortar por mucho que dijeran sus abuelas. Creo que están ahí, que aún las siento, que a veces me tararean. Me sé los nombres porque esos sí son míos y menos mal que no los decidí contigo, porque sino ahora estarían en la basura junto a los recuerdos rotos y yo lloraría cada vez que escuchara a una mamá llamar así a su niña. Son míos, es lo único que tuve claro, que en eso no era equitativa, porque una parte de mí siempre ha tenido tan presente que todo dura casi nada y que yo las iba a parir y por eso yo las nombraba. También porque mi nombre nunca me gustó y en parte no entiendo cómo a mis padres se les ocurrió joderme así el recreo, pero cuantos niños en el mundo hemos aguantado bromas de mierda, porque ni siquiera eran originales, por tener los nombre que tenemos. Un brindis por todos vosotros, os entiendo. Pero a ellas, los mejores, los que sé que no tienen rima fácil ni ocurrencia, los que sé que son preciosos, como iban a ser ellas porque tú lo eras. Tenía toda la fe del mundo en tu genética porque la mía es defectuosa, un poco rara, bastante poco bonita. Quería que ellas fueran una calcamonía tuya, muy sangre de tu sangre, con el mismo azul mar, cielo y cobalto en la mirada. Me las tengo que arrancar porque a veces resuenan sus risas, las carcajadas que iban a romper todos los silencios, llenar de luz y vida los columpios. Iban a ser cuatro y tú me mirabas con cara de son jodidamente demasiadas. Pero te imaginaba llegando a casa vestido de traje porque tu trabajo, ya sabes. Ellas iban a estar esperándote en la entrada y se iban a avalanzar sobre ti, y tú, tú las ibas a querer como se quiere cuando no se tiene miedo, con el corazón abierto, las tiritas preparadas, el pan siempre recién hecho, con la sonrisa en llamas. Las ibas a coger por los aires y el perro enorme que también tendríamos se os uniría a la piña y formaríais una foto en blanco y negro para siempre en mis retinas, mi pequeño clan, mi paraíso. Eso ibais a ser. Y yo sería su guardiana, su puerta acorazada, su cocinera, contacuentos, jugadora de juegos imposibles, exploradora de los bosques de ciudad, compañera de baños, de deberes y de cenas, conductora de furgoneta vieja, taxista del día a día, peluquera, costurera, enfermera, su mamá osa. Y yo habría sido tu guardiana, tu amiga, tu partner in crime, tu amante bandida, guerrera en tus batallas, la que te cubriría las espaldas, compi de conciertos, de cine, de manta.

Compi de todo lo que ya no fue más.


Tengo que arrancarme del vientre las cuatro niñas que iba a tener contigo. No, no renuncio a mi maternidad latente, a mis ganas de dar vida, de limpiar, de peinar, de curar, de acunar, de sanar, de escuchar, de arropar, de inventar, de empezar, de bailar, de comprender, de cuidar eternamente. No renuncio. Pero ya no serán ellas. Serán otras si es que son, si es que al final lo consigo. No tendrán tus rizos ni tus ojos índigo. No serán nuestras. Serán mías. Y el cambio de pronombre atraviesa mis heridas, las abre, las hace más carmín, más casquería.

Por las niñas que no tuvimos.
Copa al suelo.



Thursday, March 21, 2019



El miedo que me da otra piel en llamas.
El vértice de una espalda temblando,
tocar el infinito en otros labios.

El miedo que me da la inmensidad de un tal vez,
la posibilidad que esconde un todavía.

El miedo que me dan,
la jaula y la ventana,
el minuto de descuento,
todo eso que hay detrás de un nuevo hola.

No sé ser lo que quieren que sea ahí fuera.

Y cada día vuelvo a tropezarme con esta versión ajada de mi misma que sólo sabe dolerse y se desmorona y se hace polvo. Entre harapos de otro tiempo y estas dudas, sigo siendo ese desastre que temieron.

Respiro hondo,
intentando esconder el miedo bajo una sonrisa fingida.
Que el tiempo pasa y la vida baila y todo es de color.
Pero aquí dentro es invierno.

Me destrozaron.
Y luego yo le destrocé.
Ya no quiero más dolor en ninguno de mis huesos que no sea mío.

Pero si vale la pena,
me tiro.





Wednesday, March 20, 2019

Tengo la idea equivocada de querer.

Yo quiero a bocajarro, como lluvia torrencial, huracán de fuego. 
Con todas mis verdades descubiertas, con todas las yemas de mis dedos.

Quiero con ternura incandescente, con ganas de llenar el ahora de infinitos, cubrir de algodón las hemorragias, besar con lengua de azúcar las heridas.

Quiero sin que me importen los pasados, sin preguntas imposibles, sin pedir nada de vuelta. Quiero así, con cerezos en la risa, con luna llena en las pupilas.

Quiero de forma irreverente y atrevida, sin ponerme diques, siendo océano y cataratas de locura, saltando en los charcos, dejándome llover. En los días malos y en los peores, cuando todo se ve negro y hasta helado, vengo con cerillas y mantas de colores, te pongo el arco-iris en las manos. Soy la chica de los post-its, la que compra chucherías, la que intenta acariciar los bordes punzantes con las manos, aunque me corte, aunque el filo me haga sangrar. Soy la ingenua, la que dibuja corazones en el cielo, la que imagina amaneceres de legañas y sonrisas remolonas, la que espera que lo bueno tiene que llegar. Y joder, quiero regalando el corazón en cada gesto, abriendo los brazos, dejando entrar, partiéndome la camisa, rajándome el abdomen. Porque querer es celebrar esa existencia, entender la diferencia, acariciarla. Ser capaz de dejar atrás los miedos, quitar a las puertas los pestillos, incendiar el aire.

Yo quiero así: con todo. Y pensaba que era la única manera.
Pero si nadie me ha querido nunca de esa forma será que estoy equivocada.




Thursday, March 14, 2019

Quise ser y fui
compañera en el asfalto.
Los dientes de león estaban por todas partes
y el mar siguió guardando los secretos más nuestros.
Qué altas estaban las ramas de los árboles.
Pero teníamos el tiempo y la tierra.
La luna en lo más alto haciéndonos cosquillas.

Teníamos la luz, las espadas de madera,
el intento de volar,
y era tan nuestra la alegría que parecía que el mundo siempre iba a ser así: extremedamente fácil.

Qué ilusas fuimos,
pequeñas futbolistas de porterías de chaqueta,
las ciclistas que siempre se rajaban las rodillas,
artistas que pintaban con tiza tonterías.
Que entonces no lo eran.

Y la lluvia nos venía a recordar la importancia del refugio, del ven que yo te tapo, del corre, joder, corre no ves que nos mojamos, pero nos daba tanto igual. Nos importó una mierda.

Porque no teníamos normas ni reglas, no teníamos el tápate más, el súbete la falda, el peínate mejor, el así no estás presentable. qué coño me importaba, si yo solo quería el balón y el infinito, ser como todos ellos, india y vaquera, pistolas invisibles, balón prisionero, todos a una, el escondite, no había diferencias, no las había, porque el más rápido llegaba y nos salvaba, y si alguien se la quedaba demasiado tiempo era siempre democracia, había que cambiar. Y nada de trampas.

Pero éramos, éramos una piña, coches y muñecas, todos con las piedras, las latas, por qué tuvo que cambiar, por qué crecer y a la mierda, por qué.

Empezar a ver que ellas tenían más pecho que yo, empezar a darle importancia, 11 años, 12 años, los chicos, tener que ser algo, no sabemos qué pero algo, las broncas, problemas con amigas, rivalidades, no seas así, no grites, no seas mal hablada, esos pantalones no, pero me gustan mama, no, con eso no sales, y no salías. Pero te cambiabas en el portal porque rebeldía, el niqui en el buzón, hacer piruetas, querer ser leona y que te pusieran rejas. Tanto tanto tanto llevamos tatuado en los oídos y en el tórax, porque joder, dolía.

Toca desaprender, empezar a volver a crear islas en las que todo es posible porque salimos volando en barco y llegamos a hacernos amigas del cocodrilo, bailando como antaño alrededor del fuego. Toca desaprender, escuchar nuestros latidos, qué queremos ser, cómo queremos caminar, si no quiero tacones no quiero tacones, pero si los quiero me los pongo y que suene que piso, porque si hay que sonar sueno, la Mala, la Gata, la guerra, las palmas, y todo lo que soy gracias a ellas. A todas. Por ser compañeras de viaje, compartiendo maletas, kleenex en los baños, rimmel, pintalabios, todas las penas en una noche de alcohol que a pesar de todo terminó bailando. Y bailamos.


Y sólo me sale decir, cuando ya casi no tengo palabras, que la niña que fui sigue en mí y quiere horas de recreo, de juego sin preguntas, porque a los niños no les importa, ven, juega, y por favor, todas las manos, todos los ojos, todas las pieles, ser más pájaro, volar, dejar de mirar desde el odio, desaprender todo lo que sobra y no hace falta, y gracias papa, por no decirme nunca nada sobre mis vestidos.



Tuesday, March 5, 2019

recuerdo campos de trigo interminables,
lluvia torrencial,
explosiones planetarias.

no sé qué tiene tu pelo que todavía.

Madrid no nos hace coincidir.
tengo flashbacks maravillosamente nítidos
hacia tu risa.
estás en alguna parte
a la que yo nunca llego.

no pasa nada.
doble sentido.

querer volverte a ver con esta fuerza.
esta urgencia intermitente
que a veces se enreda en mis dedos
en noches en las que quizá alguna palabra.

querer volverte a ver.
esa es la osadía.

tienes no sé qué y casi de todo,
trigales en tu pelo,
estrellas en tus ojos,
y esa sonrisa que hace palidecer a los neones.
qué hago yo con eso.

dónde te meto,
tu idea,
tu esencia.
la forma en que te veo ser tras la pantalla,
tus amigos y tu forma de quererlos,
esa vida que te late como a nadie.

estoy escribiendo con tu piel en mis retinas
y eso me acojona tanto que no tengo cojones.
y me acerco cual cervatillo por esas redes que nada dicen,
que no son realidad
sólo placebo.

pero es un amago de rozarte que me ayuda cuando ya no puedo contener el anhelo,
las ganas de.

todo pasó y no pasó nada.

siglos.

tu sonrisa es de otro mundo.




Tuesday, February 19, 2019

los números de las habitaciones van de mayor a menor. no me gustan las baldosas del suelo pero los pasillos son anchos. hay mucha gente. mucha gente andando. mucha gente enferma, herida, recuperándose del daño. las familias de gitanos vienen enteras. pueden llegar a ser hasta 15 personas. clanes. esa forma de vivir. ves muchas cosas. diferentes pacientes con diferentes historias. hoy he visto a un señor con grapas en toda la parte delantera de la cabeza. unidad de Ictus, neurocirugía. me ha dado impresión. otra señora tiene grapas en la parte izquierda de la cara y tiene mal un ojo. pero andan y hablan, están saliendo. mi padre está en otra unidad. no le funcionan los riñones porque no se dieron cuenta en la analítica de octubre de que algo no iba bien. todo se trata de saber mirar, de ver. cuando llegué y le vi ahí, tumbado en una cama de hospital, débil, frágil, se me cayó el alma a los pies. era como si de repente estuviéramos naufragando. él es mi roca. si la roca se tambalea no tengo a donde agarrarme. pero lo que es más importante, ¿a qué se agarra él si yo me caigo? tengo que ser fuerte. lo estoy siendo. nada de llorar delante de él, nada de hacerle preguntas de hipocondríaca loca, nada de anticiparme. respirar. hacer crucigramas juntos, leer, hablar de cosas del día a día. los médicos son majos. las enfermeras y las auxiliares son increíbles. cuánto admiro esas profesiones. de verdad. están haciendo que parezca más fácil. le noto más tranquilo. pero se aburre y sé que quiere salir y que no le gusta verse así. intento que me cuente qué piensa pero no me dice gran cosa. no sé si tiene miedo. yo sí lo tengo. pero intento no pensarlo porque los médicos dicen que está mejorando. pasito a pasito. tranquilidad. nunca supe tener paciencia. mi padre sí. al menos conmigo. ahora si me pongo mal no puedo llamarle a él. respiraré. contaré hasta diez. podré con lo que sea. vienen amigos a verle. hacen bromas y él se ríe. eso me tranquiliza. está muy bonito cuando se ríe. le dejan bombones y se los zampa. es como yo, somos de dulce. es buena señal, el apetito. y cada día un poco mejor. cada día un poco más cerca de curar el daño. al 30%. y si no se hubieran dado cuenta. no quiero pensarlo. no quiero. 

hay muchas cosas que no nos enseñan en el colegio. por ejemplo ésta. cómo afrontar el día en que ves enfermo a tu padre. cómo fingir la sonrisa mientras empiezas a cuidarle. me viene, sin querer, la imagen del día en el tanatorio cuando se murió mi abuelo. entró mi tío y los dos se abrazaron. fue la primera vez que le vi llorar. el corazón me dió un vuelco y quise ser de algodón para curarle. ahí supe que los padres también se rompen. pero eso yo no lo sabía. nadie me lo contó.

ahora él está roto y yo no tengo el poder para arreglarle. y me duele. y en el paso cotidiano de los días intento ser el tronco donde se pueda apoyar. porque él no sabe nadar pero el agua es mi elemento.



Monday, February 4, 2019

estaban sentados en uno de los bancos de madera de los jardines que daban a la plaza. él fumaba mirando al cielo. ella se miraba los pies. era algo que siempre hacía cuando estaba muy nerviosa y se sentía incapaz de hablar o de mirar a la cara a la otra persona. su estómago era una lavadora centrifugando y le sudaban un poco las manos. ¿por qué era todo tan difícil a veces? no, difícil no era la palabra. ¿enrevesado? ¿lioso? sí, algo así. sabía lo que quería decirle, era muy consciente de ello, pero, de repente, le pareció que era la peor idea de la historia del mundo. lo haría de todos modos, para algo le había llevado ahí. pero saldría corriendo ¿no? seguramente. era lo más probable. dios, que nervios y que vergüenza. levantó la mirada de sus pies y le miró. él seguía mirando al cielo. al sentir que ella le estaba mirando se volvió hacia ella, expectante. era el momento. bueno, tampoco era tan terrible, ¿no? al fin y al cabo no le iba a matar o a torturarle. era sólo decirle una cosa. ¿pero cómo se le dice eso a alguien? sin pensar. venga, 3, 2, 1...
- te quiero. 
todo estaba en silencio salvo el píar de algunos pajarillos que rondaban por allí. hacia viento, eso sí, y las ramas de los árboles se movían un poco. sintió como que aquellas dos palabras habían sonado demasiado, como si hubieran sido un poco descaradas, barriobajeras. pero ya estaba, se lo había dicho y una vez que se dice ya no se puede borrar. no era como cuando borrabas los tachones del boli con el Tipex. esto era meter la pata y respirar, un "si te pica te rascas" como una catedral. vaya lío. él estaba mirándola, no sabía si con cara rara o con cara de flipado, pero no era su cara habitual, eso estaba claro. había dejado de darle caladas al piti y la ceniza se le estaba acumulando. qué desastre. se iba a ir corriendo seguro. tenía que decir algo, intentar arreglarlo, o al menos hacerle entender que no era tan terrible, que sólo era eso, que no pretendía nada de nada, que la Tierra iba a seguir girando igual y que no iba a caerse el cielo. respiró.
- sí, te quiero. y eso no significa que te esté pidiendo matrimonio, o que quiera que seamos novios, ni siquiera significa que tengamos que volver a vernos. sólo significa eso, que te quiero. es sencillo en realidad, ¿sabes? es la expresión de un sentimiento. es como cuando le dices "aprende a conducir" al coche que te da por detrás, o "te odio" a tu amiga cuando te deja mal delante de desconocidos. es algo así ¿no? decir lo que sientes. sólo eso. no tiene ninguna lectura más, no va con segundas, no implica nada. no significa nada más allá de lo que significa. necesito que eso lo tengas claro porque es así como lo veo yo, que es sólo eso. no sé si me entiendes. igual no. pero es sólo eso. 
cogió aire profundamente. volvió a mirarse los pies. él seguía ahí parado y ella ya no quería hablar más, era como si se hubiera quedado sin aire.  sentía que todo lo que le decía eran tonterías y que sólo iban a confundirle más. no quería eso. la verdad es que a veces se expresaba muy mal, era como que las palabras no le servían mucho. no sabía muy bien qué hacer, pero al final optó por levantarse al ver que él no hacía absolutamente nada y tampoco abría la boca. le miró, susurró un "adiós" muy bajito y empezó a andar hacia la plaza. entendía que podía ser un shock. ¿le habría parecido algo surrealista? quizás sí. era muy probable. a veces tenía una habilidad pasmosa para dejar a la gente flipada. ¿pero qué tenía de malo decirle a alguien que le querías? le parecía mucho más terrible decirle a alguien "me das tanto asco que cuando te veo quiero vomitar y pegarte con un bate", pero, sin embargo, los "te quiero" estaban mucho peor vistos. era curioso. ¿pero ella qué iba a hacer? si le quería pues le quería. había mucha gente que le daba mucho asco, eso también era verdad, pero él no era uno de ellos. bueno, igual ya no vuelve a hablar conmigo nunca. es bastante probable. ¿qué debería cenar? pasta, sí, y luego chocolate. a la mañana siguiente igual no se acordaría ¿no? ojalá no se acordara. bueno, pasara lo que pasara daba igual, ella ya lo había soltado. un problema menos.