a veces el cielo llora,
todo es avaricia y hielo,
emociones amortajadas,
la gangrena del corazón.
derrama la humanidad migajas de mentira,
nadie se pregunta por qué ya,
nadie se pregunta nada,
y los semáforos siguen cambiando de color.
qué bestia ésta que nos persigue,
ésta que nos destruye las caricias,
la forma innata de sentir,
de ser abrazo.
mastico este absurdo metálico
y lo escupo a los silencios,
a la indiferencia que nos pisa como papel sobre la mesa,
como si sólo fuéramos viento.
¿y qué somos?
más que tristezas y naufragios encerrados en cuerpos
que se tambalean bajo la fuerza del tiempo.
no cuentes los segundos.
quédate un rato más bajo la luz de los cerezos.
el otoño me desnuda lentamente
y mis textos saben a mañanas de martes.
estoy haciendo camino.
sólo que aún no sé hacia dónde.
mi corazón está tan negro que no me da miedo mirarte.
Tuesday, October 30, 2018
Monday, October 29, 2018
Iré a buscarte más allá de la rutina y los paneles luminosos en los que se anuncia "próximo tren dos minutos". Con las manos vacías y mil interrogantes que no quiero resolver, con las pupilas llenas de campos de trigo y noches de invierno entre mantas de lana y estampado escocés. Así, como quien llega sin avisar pero con revolución y fuego, con los brazos abiertos y el alma dispuesta a estamparse con cada muro de ladrillos y hormigón. Ya no me da miedo decir en voz alta que tus ojos danzan en mi vientre y que ojalá tu sonrisa de nuevo en cualquier calle de Madrid o inmediaciones. Que ojalá tu sonrisa porque, niño, tú no sabes qué le haces al aire, qué pasa cuando los pájaros te rozan y te sienten algodón, como suena esa canción cuando tú pasas. Que existes y qué grande te celebro. Que brindo por tus ojos en este día raro en el que no sé si escribirte o hacer como si no. Como si no me hicieras duda, torpeza irremediable a una tecla de distancia. Que ya sé de sobra que yo no pero si sí el cielo y la luna brillarían para ti y un mapamundi de colores colgaría en tus ventanas para darte el mundo, recorrerlo a la vera de tu mochila, sabiéndote libre y salvaje, queriéndote así: incandescentemente tuyo. Que no te pongan nunca diques y que tu sonrisa encuentre siempre un lugar al que llamar hogar. Eres mar y tierra, un millón de mariposas envueltas en ternura. No sé como hacerte justicia en este ahora. Pero te pienso. Tanto que a veces no sé por dónde empezar a no contarlo.
Friday, October 26, 2018
vuelves a no sonreír
y no vienes hacia la nada,
hacia el hastío,
no vienes y no vas tampoco,
y te quedas en un lugar parecido a este,
pero sólo parecido,
y no brilla tanto la estrella polar,
la estrella no brilla.
los mapas están escondidos donde nadie suele mirar.
no es que sea difícil encontrarlos,
es sólo que nadie mira,
porque semáforos,
y luces de neón,
carteles enormes anunciando la próxima compra del mes,
otro regalo quizá,
otra deuda tal vez,
y miran a todas partes,
a lo luminoso,
a los escaparates llenos de cánones marcados,
de imposición,
de pastiche barato,
y no miran donde la gasolina forma un tímido arco-iris al borde de la alcantarilla oxidada,
ahí no mira nadie.
nunca mira nadie.
y por eso no se encuentran los mapas.
y tú te vas como se van las nubes al final,
porque no les queda otra, porque tienen que irse,
porque ya han llovido sus entrañas de algodón
y ahora le ceden paso al raso cielo,
al añil que tanto me gusta,
ese añil que a veces estaba por todas partes,
me acuerdo,
todavía me acuerdo,
que estaba por todas partes.
yo lo respiré.
tú te querías ir, yo me quería ir,
todos nos queríamos ir,
pero algunos se quedaron
y esperaron
como se espera a Godot,
así,
con determinación y angustia,
porque el futuro quién sabe,
nadie sabe,
nadie sabe nada.
las tazas de café no las lleno de café
y los vasos siempre medio vacíos,
siempre tan cristal,
por todas partes,
no los utilizo,
no me gusta dejar sentencia de que estuve,
no me gusta la marca de carmín en el abismo,
no me gusta que lo sepan,
que me sepan.
que no me vean.
estoy saliendo ya por la puerta
y esta máscara de pestañas me traiciona.
no calzo tacones,
no hay ruido,
no hago ruido,
sólo dejo atrás el aire,
la forma que ocupé en el espacio,
lo que fui y lo que no fui bailando suave,
y esas sillas altas tan incómodas
que no hacen que quieras quedarte.
no te quedas,
no te quedas,
no te quedas nunca.
vuelvo a no sonreír,
camino hacia ninguna parte.
y esta luna en esta pausa habla de posibilidad.
y no vienes hacia la nada,
hacia el hastío,
no vienes y no vas tampoco,
y te quedas en un lugar parecido a este,
pero sólo parecido,
y no brilla tanto la estrella polar,
la estrella no brilla.
los mapas están escondidos donde nadie suele mirar.
no es que sea difícil encontrarlos,
es sólo que nadie mira,
porque semáforos,
y luces de neón,
carteles enormes anunciando la próxima compra del mes,
otro regalo quizá,
otra deuda tal vez,
y miran a todas partes,
a lo luminoso,
a los escaparates llenos de cánones marcados,
de imposición,
de pastiche barato,
y no miran donde la gasolina forma un tímido arco-iris al borde de la alcantarilla oxidada,
ahí no mira nadie.
nunca mira nadie.
y por eso no se encuentran los mapas.
y tú te vas como se van las nubes al final,
porque no les queda otra, porque tienen que irse,
porque ya han llovido sus entrañas de algodón
y ahora le ceden paso al raso cielo,
al añil que tanto me gusta,
ese añil que a veces estaba por todas partes,
me acuerdo,
todavía me acuerdo,
que estaba por todas partes.
yo lo respiré.
tú te querías ir, yo me quería ir,
todos nos queríamos ir,
pero algunos se quedaron
y esperaron
como se espera a Godot,
así,
con determinación y angustia,
porque el futuro quién sabe,
nadie sabe,
nadie sabe nada.
las tazas de café no las lleno de café
y los vasos siempre medio vacíos,
siempre tan cristal,
por todas partes,
no los utilizo,
no me gusta dejar sentencia de que estuve,
no me gusta la marca de carmín en el abismo,
no me gusta que lo sepan,
que me sepan.
que no me vean.
estoy saliendo ya por la puerta
y esta máscara de pestañas me traiciona.
no calzo tacones,
no hay ruido,
no hago ruido,
sólo dejo atrás el aire,
la forma que ocupé en el espacio,
lo que fui y lo que no fui bailando suave,
y esas sillas altas tan incómodas
que no hacen que quieras quedarte.
no te quedas,
no te quedas,
no te quedas nunca.
vuelvo a no sonreír,
camino hacia ninguna parte.
y esta luna en esta pausa habla de posibilidad.
Thursday, October 18, 2018
Me
gustan las casas con alfombras. Me dan sensación de protección, de
calidez. Además si te sientas en el suelo no tienes tanto frío.
Incluso te puedes tumbar. Siempre me ha gustado sentarme en el suelo.
En el de mi cuarto o en la calle, en cualquier suelo. Me siento bien.
Igual será porque de pequeña me pasaba el día por el suelo, y cada
vez que me siento vuelvo a sentirme así. Me gusta el olor de los
muebles de madera. Cuando huele a madera, a monte, a naturaleza. Es
un olor que me hace sentirme en casa. No me preguntes por qué. Me
gustan las toallas grandes. Que cuando sales de la ducha te tapen
todo el cuerpo y te sientas calentita y así no sientas el frío que
hace siempre en los baños. Porque no hay nada que odie más que
salir de la ducha y que el polo norte se haya apoderado de mi baño.
A la playa también me gusta llevar toallas grandes y de colores. Que
te puedas tumbar sin que te entre toda la arena. Aunque al final
siempre me acabe entrando la arena igual igual. Me gustan las camas
grandes, aunque siempre he tenido camas pequeñas. Pero de mayor
quiero tener una cama enorme, al lado de un ventanal enorme por el
que siempre entre luz. Y así cuando me despierte veré el sol, o la
lluvia, o lo que sea, y será guay. Lo más guay es que podré dar
vueltas en la cama y no se me caerán las mantas. Porque será tan
grande que no se podrán caer. Y si tengo muchos niños también
podrán venir a dormir conmigo o a saltar en la cama y será super
divertido. Me gusta que cuando entro en casa todo huela a la comida
que se está cocinando y tú puedas saber desde que entras por la
puerta que te toca hoy para comer. Me gustan los cojines. Siempre
quiero que haya muchos, en el sofá o en las camas. Aunque en la mía
sólo tengo uno, y no sé por qué, debería tener más. Creo que dan
sensación de que está blandito, sensación de que el lugar es
confortable. Y además los puedes usar para hacer guerras con tu
hermano. Aunque cuando te da con la parte de la cremallera de la
funda hace bastante daño. Pero las guerras son divertidas. Me gusta
que las casas digan algo de la gente que vive en ellas. Creo que de
hecho todas las casas dicen algo de la gente que vive en ellas.
Incluso esas casas que son todo modernas, y parece que nunca están
sucias, y que todo se ordena solo, y que es todo super perfecto. Pero
yo no tendría una casa así. Me gustan las casas sencillas, como la
casa vieja del pueblo. Y como nuestro piso, que tiene 70 metros y es
muy pequeño pero no lo cambiaría por nada. Porque las casas guardan
los recuerdos y cuando envuelven una familia se convierten en
hogares. Y eso es muy especial. Y me gustan sobre todo los detalles.
Como una foto encima de una mesilla, un tenderete revuelto, las
flores de la cocina, el vaho en el espejo al salir de la ducha (que
puedes escribir lo que quieras y es genial), las zapatillas de casa
al lado de la cama, los cojines desordenados del sofá, una cama sin
hacer, una silla llena de ropa, el escritorio con los lápices sin
afilar, un corcho lleno de fotos, un armario desordenado, un zapatero
desbordado de zapatos, el paragüero olvidado en una esquina, una
lamparita pequeña, los libros de las estanterías, las cortinas
entre abiertas, el olor a Cola-cao por las mañanas, el ruido de los
cacharros en la cocina, el sonido del agua hirviendo, el ruido de
llaves de cuando alguien llega a casa, el abrir y cerrar de las
ventanas, la lluvia contra los cristales, el tacto de las mantas... y, sobre todo, la melodía de las voces de los que viven en
ella.
Friday, August 10, 2018
tengo los átomos gastados y estoy tan lejos de tus flores que se me cae el alma en esta orilla sin guijarros, sin restos de carmín incandescentes. tengo los átomos gastados y soy fiel a mis demonios, a ellos debo una eternidad de trompicones, de heridas a ras de vuelo. sin dueños, así me concibo, libre, como el mar en huracanes de sirenas sin dedales. estoy en el parpadeo eterno de una tristeza primigenia, de un sentir desesperado de las capas más profundas, tan nana de cebolla, tan nostalgia. se me parte el corazón al ser de hielo ante tus ojos, y no pretendo malgastar mis diferencias ahora que mi voz quiere sonar como sonaban las batallas de mil diosas en la tierra. no me guardo nada en el bolsillo, soy así, de agua y de verdad y sin disfraces, pues ocultar aquí no sirve, todos saben como sangra la verdad en los cristales. y yo te amo, libertad etérea y cristalina, como mil ojos de sal sabor amargo. dolor infinito en las costillas del invierno, una vértebra quebrada por la pena. y es aquí, en este baile de amapolas y cerezos, donde te pierdo como se pierden las abejas sin verano, donde los senderos no me llevan a tus llanos. y es aquí, en este baile de luciérnagas y vida, donde tengo que abrazar las despedidas, hacerlas inmunes a tu olvido, aguantar la fatiga. aunque se parezca el adiós al abismo primero, a encerrarme en la jaula de canciones silencio, a llorar frente al mar las mareas.
Saturday, July 21, 2018
hay demasiadas palomas. por todas partes. hay demasiadas palomas. dos más dos siguen siendo cuatro y el este sigue siendo el lugar donde el sol desayuna. yo escribo mientras no enciendo un cigarrillo ni me bebo una cerveza. jodida impostora. pero también me tembló la espina dorsal cuando leí esas palabras. también entiendo la magnitud de algunos poemas, la inmensidad de ciertas manos. a veces con un parpadeo es suficiente, con una leve caricia al son del tiempo presente, de un ahora del que nos sabemos parte. en retrospección nadie consigue llegar. ellos lo hicieron ya, mucho mejor y además antes. porque parece que lo crucial es llegar primero y no cómo llegar. pero no tienes ni idea de cuantos tachones llevo a mis espaldas. además no tienes ni idea. he intentado definirme las veces necesarias como para saber que es imprudente definir por costumbre. nadie cabe en un sólo concepto, nadie se viste igual todos los días. y, sin embargo, cuánto nos gustan las jaulas. aparta de mí esa porquería de barrotes, esas cadenas de oro que tampoco quiero llevar. prefiero los árboles. la canción de la lluvia. bailar con el mar. ser tan poco todo eso que quisieron que fuera que ya no sepan reconocerme. que se crucen conmigo y no me vean. que no distingan mi color sobre el asfalto. palpo la libertad en mis costillas, mi pelo largo es mi seña de rebelión. y aquí sigo, camarada, empeñada en descifrar su incoherencia, empeñada en arrancar todas las máscaras. y te diré, también, que después de tanto tiempo todavía sigo sin reconocer ciertas mentiras, que todavía pueden clavarme los puñales, que nunca me protejo suficiente, que no llevo las botas ni los guantes. pero pobre de ellos, que creen que mintiendo a los demás no pierden, que creen que el engaño es hacia fuera, como si la bondad no fuera siempre ya victoria, como si yo no fuera ya valiente. agua clara es mi alma y en ella no limpiaréis vuestras manos mugrientas. y cuidado en esas calles porque también soy en ellas, también me alzo gigante ante sus miradas llenas. de miedo. porque yo quiero plantar olivos, llevar la risa por montera. pero estoy cansada, y algo aquí me canta triste, y hay como un hálito de angustia revolviendo en mis pulmones. no me gusta la ciudad. todos parecen extranjeros. y es este ritmo febril y esta prisa constante lo que aborrezco. nadie mira el vuelo bajo de las golondrinas cuando el atardecer pega de pleno. cuando ya se ve la luna y la luz transmuta a otros matices. los minutos se evaporan, nadie mira nada. y entonces sueño con el mar y con Australia. las alcantarillas esconden los secretos, los bancos de madera gritan las verdades, y hay demasiadas palomas. demasiadas palomas por todas partes.
Monday, June 25, 2018
la luna está donde Dios la dejó,
solo que no fue Dios,
fue una coincidencia.
me llaman la atención las casas con fachadas azules,
las luces de neón,
y las personas tiernas.
soy a parpadeos,
en este sinsentido que llamamos vida o existencia,
en este pequeño lugar dentro de un instante de la historia.
vértigo,
náuseas en la boca del estómago
y esa sonrisa que se me cae encima.
y cómo le cuentas al panadero que en realidad tú ya no comes pan pero que a veces sólo entras para
volver al olor de las panaderías.
mi padre sigue comprándole el pan al mismo panadero de siempre, aunque él también acepta que hace mucho que ese pan ya no sabe tan bien. es un hombre de costumbres, quizá. o quizá sea el saber valorar que es el único del pueblo que no lo descongela.
cuanta verdad se guarda en los pequeños detalles. cuanta rebeldía.
la luna está colgada de un sueño
y yo soy pequeña y me pierdo entre callejas.
donde tu no estás,
donde tu no estás,
donde yo te espero.
solo que no fue Dios,
fue una coincidencia.
me llaman la atención las casas con fachadas azules,
las luces de neón,
y las personas tiernas.
soy a parpadeos,
en este sinsentido que llamamos vida o existencia,
en este pequeño lugar dentro de un instante de la historia.
vértigo,
náuseas en la boca del estómago
y esa sonrisa que se me cae encima.
y cómo le cuentas al panadero que en realidad tú ya no comes pan pero que a veces sólo entras para
volver al olor de las panaderías.
mi padre sigue comprándole el pan al mismo panadero de siempre, aunque él también acepta que hace mucho que ese pan ya no sabe tan bien. es un hombre de costumbres, quizá. o quizá sea el saber valorar que es el único del pueblo que no lo descongela.
cuanta verdad se guarda en los pequeños detalles. cuanta rebeldía.
la luna está colgada de un sueño
y yo soy pequeña y me pierdo entre callejas.
donde tu no estás,
donde tu no estás,
donde yo te espero.
Tuesday, June 19, 2018
enséñame la mano,
donde te la mordieron.
te daré otra razón para desconfiar.
pedazos,
todo son pedazos.
el parpadeo incandescente de mis ruinas,
los fantasmas que vienen a revolver mis tonterías.
¿cuántas veces se puede romper el corazón en una vida?
¿cuántos regazos se necesitan para frenar tanta caída?
la palma de la mano para fuera
al filo de unos ojos marrón madera.
y cuánta pesadilla,
cuánto horror en las ventanas.
el mundo es este globo lleno de marcas y tristezas,
cosido a base de tragedias,
a base de dolor entre miradas.
me quito los calcetines y descalza ante el espejo de mi cuarto
observo las roturas de mi alma,
los desgarros,
los jirones esparcidos a mis pies.
soy carne y nervio y huesos,
fuego voraz y entropía.
y esta lluvia que no cesa y es tan mía.
tengo las palmas hacia arriba.
dame otra razón para desconfiar.
que yo soy buena y de verdad y tengo miedo.
donde te la mordieron.
te daré otra razón para desconfiar.
pedazos,
todo son pedazos.
el parpadeo incandescente de mis ruinas,
los fantasmas que vienen a revolver mis tonterías.
¿cuántas veces se puede romper el corazón en una vida?
¿cuántos regazos se necesitan para frenar tanta caída?
la palma de la mano para fuera
al filo de unos ojos marrón madera.
y cuánta pesadilla,
cuánto horror en las ventanas.
el mundo es este globo lleno de marcas y tristezas,
cosido a base de tragedias,
a base de dolor entre miradas.
me quito los calcetines y descalza ante el espejo de mi cuarto
observo las roturas de mi alma,
los desgarros,
los jirones esparcidos a mis pies.
soy carne y nervio y huesos,
fuego voraz y entropía.
y esta lluvia que no cesa y es tan mía.
tengo las palmas hacia arriba.
dame otra razón para desconfiar.
que yo soy buena y de verdad y tengo miedo.
Thursday, June 14, 2018
está la niña deshojando
las flores que un día no se atará al pelo.
es la niña libre y amazona,
manzana de los ojos de su madre,
sirena de mares innavegables,
sinsajo hambriento.
es ahora, en su ternura e inocencia,
un ramillete de violetas,
un huracán de girasoles.
luna de charol que la acunas y la guardas,
que no la encierren en jaulas que no sienta como suyas.
que no la hagan partícipe de un baile de títeres en el que tenga que aparentar ser Cenicienta.
y mírala, mírala como ilumina.
está la niña, sin saberlo, deshaciendo
los pasados, desatando los grilletes, desvistiéndose los miedos.
que la miren al pasar y sean conscientes:
el futuro está pintado de guerreras.
es la niña de los ojos de avellana,
tan árbol y tan pájaro,
tan rocío en la mañana.
es la niña que conquistará las calles,
y a las noches sólo mirará hacia el cielo.
las flores que un día no se atará al pelo.
es la niña libre y amazona,
manzana de los ojos de su madre,
sirena de mares innavegables,
sinsajo hambriento.
es ahora, en su ternura e inocencia,
un ramillete de violetas,
un huracán de girasoles.
luna de charol que la acunas y la guardas,
que no la encierren en jaulas que no sienta como suyas.
que no la hagan partícipe de un baile de títeres en el que tenga que aparentar ser Cenicienta.
y mírala, mírala como ilumina.
está la niña, sin saberlo, deshaciendo
los pasados, desatando los grilletes, desvistiéndose los miedos.
que la miren al pasar y sean conscientes:
el futuro está pintado de guerreras.
es la niña de los ojos de avellana,
tan árbol y tan pájaro,
tan rocío en la mañana.
es la niña que conquistará las calles,
y a las noches sólo mirará hacia el cielo.
Tuesday, June 5, 2018
NOS QUIERO IGUALES.
te quiero a mi lado, no delante.
te quiero remando conmigo, con la misma fuerza, hacia la misma dirección.
te quiero al otro lado de la red,
recogiendo conmigo las pelotas amarillas.
te quiero como queremos cuando somos niños,
sin prejuicios, sin barreras, sin autoridad,
en una horizontalidad infinita.
te quiero jugando a fútbol contra mí,
dejándome llevar las bolsas,
montando juntos la tienda de campaña,
turnándonos en el volante del coche mientras contamos quién se salta más semáforos en rojo.
te quiero en las tiendas de ropa sólo si tú quieres,
no te necesito y tienes que entenderlo.
mi felicidad no depende de ti,
pero contigo se hace doble,
como los goles fuera de casa en Champions,
esa rara ley que valora la distancia.
te quiero siendo viento y no muralla,
compartiendo nuestras victorias para sentir que valen más,
siendo equipo y no rivales,
jugando a adivinar cual será la siguiente guerra que luchar a cuatro manos.
no te quiero en el "¿te ayudo?", te quiero en el "lo hacemos".
te quiero a mi lado, no delante.
te quiero remando conmigo, con la misma fuerza, hacia la misma dirección.
te quiero al otro lado de la red,
recogiendo conmigo las pelotas amarillas.
te quiero como queremos cuando somos niños,
sin prejuicios, sin barreras, sin autoridad,
en una horizontalidad infinita.
te quiero jugando a fútbol contra mí,
dejándome llevar las bolsas,
montando juntos la tienda de campaña,
turnándonos en el volante del coche mientras contamos quién se salta más semáforos en rojo.
te quiero en las tiendas de ropa sólo si tú quieres,
no te necesito y tienes que entenderlo.
mi felicidad no depende de ti,
pero contigo se hace doble,
como los goles fuera de casa en Champions,
esa rara ley que valora la distancia.
te quiero siendo viento y no muralla,
compartiendo nuestras victorias para sentir que valen más,
siendo equipo y no rivales,
jugando a adivinar cual será la siguiente guerra que luchar a cuatro manos.
no te quiero en el "¿te ayudo?", te quiero en el "lo hacemos".
no te quiero en el "¿te vas a poner eso?", te quiero en el "mis pantalones son más guays".
te quiero en la risa, en la tontería, en la amistad.
en la igualdad que nos da el sentirnos parte de una misma increíble locura.
no te quiero en el "hazlo así", te quiero en el "¿cómo hacemos esto?"
no te quiero en el "no puedes ir sola", te quiero en el "si pasa algo raro estoy en el teléfono",
no te quiero en el "¿ah, que hoy también sales?", te quiero en el "baila como una loca hasta quedarte sin aire",
como yo te querría en todas tus noches con amigos, en tus "me voy a ver el fútbol", en tus "no, hoy no me apetece."
te quiero en el respeto y en la generosidad que todos los humanos sabemos y podemos. te quiero en el volvernos a ver con la sonrisa y las ganas puestas, con todo el mañana ante nosotros y la ilusión de unos críos en la víspera de reyes. no te quiero en los celos, en la posesión, en el control, en el "¿con quién estás hablando?". todo eso es pura mierda. perdona que sea tan sincera.
y te quiero siendo tú, no entiendas mal nuestra lucha. te quiero siendo hijo y siendo hermano y siendo amigo. siendo todo lo que puedes ser y más. te quiero soñando, trabajando, esforzándote, sudando, haciéndote mejor en cada paso, creciendo como se expande el universo. no quiero cortarte las alas, no quiero ponerte fronteras, no quiero ser criptonita, no quiero ser zancadilla, no quiero ser nada que no quiero que tú seas. quiero partir desde lo mismo y descubrir a la vez. quiero crecer en paralelo.
cualquiera que seas,
donde quiera que estés.
te quiero igual.
nos quiero iguales.
no te quiero en el "no puedes ir sola", te quiero en el "si pasa algo raro estoy en el teléfono",
no te quiero en el "¿ah, que hoy también sales?", te quiero en el "baila como una loca hasta quedarte sin aire",
como yo te querría en todas tus noches con amigos, en tus "me voy a ver el fútbol", en tus "no, hoy no me apetece."
te quiero en el respeto y en la generosidad que todos los humanos sabemos y podemos. te quiero en el volvernos a ver con la sonrisa y las ganas puestas, con todo el mañana ante nosotros y la ilusión de unos críos en la víspera de reyes. no te quiero en los celos, en la posesión, en el control, en el "¿con quién estás hablando?". todo eso es pura mierda. perdona que sea tan sincera.
y te quiero siendo tú, no entiendas mal nuestra lucha. te quiero siendo hijo y siendo hermano y siendo amigo. siendo todo lo que puedes ser y más. te quiero soñando, trabajando, esforzándote, sudando, haciéndote mejor en cada paso, creciendo como se expande el universo. no quiero cortarte las alas, no quiero ponerte fronteras, no quiero ser criptonita, no quiero ser zancadilla, no quiero ser nada que no quiero que tú seas. quiero partir desde lo mismo y descubrir a la vez. quiero crecer en paralelo.
cualquiera que seas,
donde quiera que estés.
te quiero igual.
nos quiero iguales.
Subscribe to:
Posts (Atom)