Thursday, January 15, 2015

No te estoy diciendo nada,
no soy capaz de pronunciar las palabras.
Silencio.
Eso es todo lo que me das.
Eso es todo lo que te doy.
No hay nada más por estas coordenadas.
Si querías que me fuera no tenías más que decirlo,
y yo me habría ido sin mirar atrás,
sin cerrar los ojos,
silbando esa canción,
enamorándome del cielo.
Me has puesto del revés y ahora no vale,
no me vale.
La vida es mucho más que eso que te crees.
Y más allá de lo correcto
existe mi desastre.
Y no,
no lo cambio por nada.
Mis uñas están hartas de arrancar pedazos
de corazón
del suelo,
intentando volverlos a pegar,
intentando volverlos a esnifar,
para que de una puta vez se queden dentro.
Mi amor es para mí,
ya no lo regalo.

Y no me digas
que me lo dijiste,
porque los silencios matan,
pero prefiero la verdad
a esta puta incertidumbre.

Jugaste conmigo en el filo del colchón sin saber
que estoy hecha de material explosivo.
Claro que exploté,
¿que coño esperabas?

Mi mundo en llamas,
y tu hablándome de no sé que.
No me importan tus reglas,
ni tu forma de hacer siempre todo bien.

Quiero un vendaval.
Alguien que se atreva a que me lo lleve por delante.
Alguien que pueda convivir con el desastre,
que pueda incluso amarlo
cuando el incendio venga a acabar con todo.

No soy la chica que creías.
Soy mucho más.

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