otra vez noto las manecillas del reloj.
el azul es mi color favorito.
justo como el cielo cuando he mirado por la ventana.
así,
no le pongas más matices.
no cambies nada.
es absurdo disfrazar los días
de algodones de azúcar
cuando todo está lleno de óxido
y un tedio interminable
que marca el compás de una estación
que quiero que acabe.
entiéndeme,
siempre me gustó Febrero,
y nunca me cayó mal el invierno,
pero mi piel sigue tiritando
y yo odio esta incertidumbre.
estoy perdida en medio de las vías,
sin saber aún cual es
el camino correcto,
o al menos,
el camino menos malo.
porque en ocasiones, hagas lo que hagas,
el destino es el mismo: la nada.
pero a veces sueño en inglés
y pienso en blanco y negro,
y todo es raro
y extraño
pero me indica que algo bueno queda aún,
que algo mejor me esté quizá esperando.
hacer la maleta no me va a costar nada.
otra cosa será lo que pase cuando intente volver a marcar esos números.
otra cosa será lo que pase contigo.
quédate quieto.
no cambies nada.
lo que más me gustó de ti era la irrefutable certeza que tenías de que tu manera era la mejor manera,
de que tú eras ya perfecto así.
no te equivocaste.
Wednesday, February 17, 2016
Tuesday, February 16, 2016
Te quiero. Y ni siquiera necesito que me quieras de vuelta. Sólo te quiero. Simplemente te quiero. Es sólo eso, ¿sabes? Que te quiero. Y eso no me lo puede quitar nadie. Ni siquiera tú. Aunque siempre discutamos, aunque seamos como el perro y el gato, aunque después de tantos meses sin vernos dos días valgan para que volvamos a ser imposibles. Aunque tu forma de ver las cosas y mi forma de verlas nunca nunca nunca vayan a coincidir. Aunque tú siempre tengas razón y yo nunca la tenga. A pesar de la distancia, de las lágrimas, de este sentimiento de mierda porque la última imagen que tengo de ti antes de irme no eres tú sonriendo. A pesar de mi desastre, de mi caos, de mi mierda. A pesar de todo, todo, todo, absolutamente todo. Te quiero. ¿Y sabes cómo lo sé?
Porque la vida es más bonita desde el primer día en que te quise.
Wednesday, February 10, 2016
y yo te querría hasta en tus días malos, con los ojos hinchados y la vida llena de ojeras. cuando se te cayera todo al suelo y sólo tuvieras palabrotas en la boca. cuando estuvieras tan cabreado con todo y con todos que tu móvil siempre estaría apagado. incluso en esos días. cuando no supieras en qué día vives y se te quemara la comida, o ensuciaras al instante lo que yo acabase de limpiar. aunque no te pusieras de acuerdo conmigo para ver una película o me dijeras que toda la ropa de todas las tiendas me queda fatal. incluso en esas. cuando me miraras y no te brillaran los ojos o cuando leyeses algo escrito por mí y no sonrieras. cuando me dejaras de hablar y te fueras. cuando hicieras que nos separara una habitación de distancia. cuando te volvieras loco y quisieras dejarlo todo y salir corriendo. incluso en esos días horribles en los que no querrías salir de la cama, y sólo pudieras jugar a la consola y hacer como que yo no existo. o cuando me echaras la culpa de todos tus desastres, de todas tus tragedias. incluso cuando me odiaras te querría. incluso cuando no me abrazases te querría. incluso cuando pusieras un mundo de por medio te querría. sí, yo te querría hasta en tus días malos. hasta en tus pesadillas, hasta en el peor de tus infiernos. te querría en el desierto, en medio del vendaval, en la orilla del fin del mundo, en el vacío, en la nada. te querría en los escombros, en las espinas, en los lugares más oscuros y fríos, en el hielo, en la desolación, en la mierda.
te querría incluso cuando la vida no te quisiera. y en la puta vida dejaría que tiraras la toalla.
Friday, February 5, 2016
tú me dijiste que no ibas a quedarte,
y yo te escuché.
y yo me quedé.
es mi problema, lo sé.
es mi desastre.
pero no tengo ni la mínima intención de irme.
me voy a quedar en ese lugar hasta que ya no existamos.
hasta que tus átomos se hayan desintegrado
y los míos se hayan quemado
y sólo sean ceniza hundiéndose en el mar.
me voy a quedar ahí,
porque es el único lugar
en el que siempre tuve claro que jamás querría
dejar de estar.
es ahí,
en ninguna otra coordenada.
es ahí,
joder,
entre tú
y todo lo demás.
y yo te escuché.
y yo me quedé.
es mi problema, lo sé.
es mi desastre.
pero no tengo ni la mínima intención de irme.
me voy a quedar en ese lugar hasta que ya no existamos.
hasta que tus átomos se hayan desintegrado
y los míos se hayan quemado
y sólo sean ceniza hundiéndose en el mar.
me voy a quedar ahí,
porque es el único lugar
en el que siempre tuve claro que jamás querría
dejar de estar.
es ahí,
en ninguna otra coordenada.
es ahí,
joder,
entre tú
y todo lo demás.
igual es que me está subiendo la fiebre,
o igual eres tú,
apareciendo otra vez
por alguna de esas rendijas,
apareciendo otra vez,
jodiendo.
fuiste como una tormenta de verano.
llegaste sin avisar
mojándolo todo,
llenándolo todo de charcos,
regando de sueños el desierto,
llevándote lo malo.
y antes de que me diera cuenta
estaba riéndome a carcajadas
sin ponerme las manos
en la boca
para taparme el aparato.
qué fácil es
y qué difícil,
pequeño niño raro,
acercarme y caer,
alejarme y morir,
intentarlo y fallar.
volver a quererte.
apareciendo otra vez,
jodiendo.
fuiste como una tormenta de verano.
llegaste sin avisar
mojándolo todo,
llenándolo todo de charcos,
regando de sueños el desierto,
llevándote lo malo.
y antes de que me diera cuenta
estaba riéndome a carcajadas
sin ponerme las manos
en la boca
para taparme el aparato.
qué fácil es
y qué difícil,
pequeño niño raro,
acercarme y caer,
alejarme y morir,
intentarlo y fallar.
volver a quererte.
Wednesday, February 3, 2016
I. I come home and everything is cold. I take the blanket and pretend is your back. My skin stars to cry.
II. My shelves are out of cereals. I wish this house was made of chocolate. I've thought of you 28 times today. Everything's fine.
III. My favorite hoodie is gray. I just wanna put it on and go downtown to find a guy to dance with. Maybe he will be handsome and he will make me laugh and everything will perfect. Useless.
IV. I'm lookin' for your chaos. I'm still lookin' for the sound of your voice on the left side of my mattress. I've always been an idiot.
V. My dad's always tellin' me to get focused. Tonight the sky is more black if that's possible. I think the door of my room is opened and the heater is on. What if the house catches fire? I would make love to you in the flames. This is me at 23:14 in a random tuesday.
VI. I want to tell you everything about my scars. I want to lick all your fuckin' edges and heal all the wounds the world is producing you. I will kill them all. This is me at 23:09 in a random tuesday.
Sunday, January 31, 2016
Se puso a reír en medio de la vida y apagó todos los ruidos, todas las sirenas. El mundo entero se detuvo para oírla, y a los átomos de mi cuerpo se les puso la piel de gallina. No supe, no pude, encontrar palabras para hacerle justicia, y tuve que conformarme con ver como otros reían con ella. Otros que no tenían ni idea del poder que tenía una carcajada así, otros que tampoco sabrían describirla. Si no era consciente de la fuerza de su risa tampoco era consciente de lo devastador de su tristeza. Como si el mundo, de pronto, dejara de respirar, como si las estrellas se apagaran para siempre. Y yo tampoco supe, tampoco pude arrancársela del pecho. Y tuve que conformarme con ver como otros creían hacerlo. Otros que tampoco sabían, que tampoco podían. Me alejé quinientos mares y ochenta lunas, intenté buscar en otro lugar lo que ella me quitó el día que se puso a saltar sin la menor intención de esquivar los charcos. La vi mojada de arriba abajo, tiritando de frío, mirando al cielo con un hoyuelo marcado, brillando. Y entonces la vida se me cayó a los pies y el estómago se me llenó tanto de ella que entendí que en ese momento una parte de mí pasó a ser suya para siempre. Y joder, no tuve nada de miedo. Pero no encontré nada que pudiera llenar aquel vacío en ninguno de los desiertos, en ninguno de los bosques, en ninguna de las ciudades en las que pisé. No, no encontré nada. Sólo más vacío, sólo más oscuridad. Comprendí a tiempo que eso que ella se había llevado no lo iba a recuperar nunca, y que sólo me quedaban dos opciones: volver, o aprender a vivir así, a un millón de parpadeos de ella. Y no es que no pudiera hacerlo, que podría haberlo hecho, es que simplemente no quise. No quise pasar ni una sola luna más así, me hice un moño con todos aquellos sentimientos y decidí desandar todo lo andado, para volver a su risa, para volver a su tristeza, para volver a verla bailando con otros. Y así, una noche cualquiera, volví a entrar al bar donde siempre estaba ella, y digo que siempre estaba ella aunque también estuvieran todos los demás, porque a los demás nunca los veías. Podían estar o dejar de estar, podían llegar o podían irse, pero sin duda la única presencia cierta y segura era la de ella. Lo llenaba todo, se adueñaba de todo. Y no podías no saber si llegaba o si se iba, porque de la misma forma en que su presencia te hacia temblar, su ausencia te hacía enfriarte hasta los huesos. Así que allí estaba, mirándola, observando como bailaba y daba vueltas, mientras bebía directamente del botellín de cerveza dejando una marca de carmín en las esquinas. Y aquella imagen era tan bonita, que sólo quería sacarle fotos, y no dejar de sacarle fotos nunca, para tenerla congelada para siempre, así, con esa belleza sencilla y completa, con esa agilidad salvaje y grácil, con esa elegancia y esa torpeza que hacían de ella algo jodidamente extraordinario. Y mientras yo la miraba embobada, como sumida en un estado de ensoñamiento mágico, ella me miró y se puso a reír. Se acercó corriendo a mí y saltó a mi cuello, de tal manera que todo su pelo se concentró en mi boca, y no tuve más remedio que rendirme a su aroma, a su tacto, a su sabor. Y cuando me preguntó a ver donde me había metido todo aquel tiempo, yo no supe qué contestar, balbuceé y me sentí la chica más idiota del planeta. No podía sostenerle la mirada, no podía tenerla tan cerca y pensar, no podía, no sabía encontrar las palabras. Y mientras seguía sonriendo, me susurró al oído un "no te vuelvas a ir nunca", y me cogió de la mano y nos pusimos a bailar. Y entonces, medio mareada y sintiendo que la sangre no me llegaba del todo a la cabeza, pensé que la vida siempre tenía una extraña forma de decirte cuando habías acertado. Una extraña forma de decirte que por ciertas carcajadas incluso los días de diluvios y tristezas valían ciertamente la pena.
Saturday, January 30, 2016
y sí sé que estoy loca y toda esa mierda pero también sé que puedo bailar bajo la lluvia hasta no sentir los pies y puedo llevarte cerveza a keli a las 3 de la mañana y puedo contarte cuentos que no te ha contado nadie nunca y con los que sé que fliparías. y también sé que soy una llorica de mierda y una histérica y que siempre la cago, todo el rato, todos los días de mi vida, porque lo llevo escrito en el ADN, lo de cagarla, pero te puedo callar la boca a base de besos de esos que te hacen olvidar todos tus pasados y también puedo llenarte los armarios de cereales y galletas de chocolate y comprarte mantas de cuadros que usarías los días que hiciera demasiado frío o estuvieras enfermo, y al verlas pensarías que que guay que yo fuera así de rara. y si usas paraguas al menos te los pintaría por dentro escribiéndote cosas y haciendo dibujos para que no fuera tan terrible salir con él bajo la lluvia, aunque lo que en verdad me gustaría sería que no tuvieses que usar nunca un paraguas, y que te mojaras y que te rieras cuando la lluvia te diera en la cara, pero también sé que no me gustaría que cogieras un catarro o una pulmonía, así que si alguna vez te viese sin paraguas bajo la lluvia sería capaz de ir a por el mío y dejar que te metieras debajo, o como yo nunca suelo tener paraguas, iría a uno de esos chinos o lo que fuera y de verdad que te taparía porque no querría nunca que te pasara nada malo. y también te compraría libros y discos y películas porque la vida es más bonita así, y aún y todo eso no compensaría la lata que te daría con todas mis tonterías. pero podría incluso aprender a hacer pizzas por si alguna vez llegas de fiesta y te apetece una y te la mandaría no sé cómo o te diría ven a casa que tengo pizza recién hecha, y ni siquiera sé si vendrías pero al menos yo te habría demostrado que me importaba que no pasaras hambre. y quizá, si eres de esos que se atan el botón de la camisa hasta arriba, no te pediría nunca que te lo abrieras, no porque no me importe, que me importa y mucho, sino porque entendería que tú eres así, y yo no querría cambiarte por nada del mundo ¿no? y si fuéramos de compras no te diría lo que me gustaría que te compraras, y tampoco te pediría que me sujetaras el bolso, e intentaría ser lo más normal posible dentro de mi desastre. pero luego se me caería todo al suelo y todo sería un lío, y por lo menos igual te reirías y entonces merecería la pena. y también me compraría un bate y les partiría las piernas a todos los que alguna vez intentasen hacerte daño porque sí, soy así de kamikaze, pero sobre todo cuando alguien me importa no tengo límites, y puede ser peligroso, pero ni siquiera me importa, porque si pudiera evitarte cualquier tipo de sufrimiento lo haría, lo haría con los ojos cerrados. y lo haría, lo haría, porque tú merecerías que lo hiciera, aunque yo no mereciera nada porque todas mis libretas están llenas de tachones, y nunca me acuerdo de cerrar la puerta con llave, y siempre llego tarde a todos lados, y se me cae la leche cuando la voy a servir, y se me olvidan las citas con el médico o con el dentista, y no sé leer bien los mapas, y me estreso mucho en el supermercado cuando se amontona la compra y yo sigo sin poder abrir la bolsa de plástico, y no sé cocinar casi nada, y me dan miedo las pelis de miedo, y un montón de cosas más. pero a pesar de todas mis taras, haría siempre lo que fuera por hacerte sonreír, y quitarte el peso que el mundo pusiera en tus hombros, y haría cosas guays como escribir en el vaho del espejo para que cuando salieras de la ducha sonrieras al leerlas. lo haría, haría todo eso y seguramente mucho más, y aún así, tú no tendrías cojones para sacarme a bailar. por eso cierro la puta boca y tiro todas las excusas a la basura, porque no me vale de nada ser una puta loca si nadie jamás se va a quedar a compartir mi locura. ahora, si lo que me estáis pidiendo es rutina y mediocridad, os equivocáis de chica. pero del todo.
Friday, January 29, 2016
Después de currar he dejado el móvil en casa, he cogido un paraguas de mi padre (necesario porque llovía pero sigo odiándolos a muerte), y he salido a andar. Necesitaba aire, lluvia, oler a tierra mojada, oscuridad. Tenía la cabeza llena de ideas, demasiadas ideas, sentía como si el cerebro me fuera a explotar. Necesitaba dejar la mente en blanco, liberarme de todas esas ideas, frases, locuras que me iban devorando. Son una obsesión, un trabajo constante. Llevaba la libreta en el bolsillo, y sujetando el paraguas con la mano izquierda como podía, iba escribiendo cosas aleatorias. A veces me pasa, que no puedo parar. Incluso aunque salga, aunque intente desconectar. Están en mi cabeza, dando vueltas, y no me dejan tranquila. Y si las dejo ir, se van, y ya no vuelven. Pero son tantas que tampoco puedo apuntarlas todas y es como si quisiera escapar de mi cerebro, escapar de mí misma, pero no puedo, y entonces busco el silencio de la noche, la caída rítmica de la lluvia sobre el suelo, sobre el paraguas. Y ando, ando, y sigo, buscando el silencio, un silencio desgarrador que no deje sitio para más, y, a su vez, deje sitio para todo. Y me encuentro en medio de un aparcamiento a semioscuras, con el paraguas sobre mí, mientras la lluvia sigue cayendo, sola, completamente sola, intentando entender por qué la gente huye de la lluvia cuando yo siempre me he sentido tan atraída hacia ella. Será que nací en el norte, será que sigo siendo piscis. Y me doy la vuelta y sigo andando. Intento subir esa cuesta que lleva hacia el camino que va al lago, pero está todo muy oscuro, y no hay farolas, y los coches siguen pasando por la carretera, y a mí no se me ve bien, y me da miedo que puedan atropellarme y decido darme la vuelta. Y mientras vuelvo hacia el pueblo, intento fijarme sólo en el compás de mis pasos, en el sonido de la lluvia, en el frío, en el olor de la noche. Intento sacar todo eso que me aturde la cabeza, destruirlo, evaporarlo, hacerlo polvo. Lo intento, lo intento, lo sigo intentando. "Sal de mí" le digo a mi cabeza, pero ella hace como que no me oye y te vuelve a nombrar. Hay cosas que no se pueden combatir, hay cosas que no se pueden superar. Hay cosas que están, que siguen, que permanecen. Que se enganchan a todas tus neuronas, a todos tus recuerdos, a toda tu espina dorsal. Que se enganchan tanto a ti que no hay quien las arranque. Sí, a pesar de todo lo que hagamos hay cosas que no se pueden olvidar.
Wednesday, January 27, 2016
He was like the wind. That kind of wind that blows in those turbulent autumm days, makin' the leaves fall, tossin' everyones hair, being naughty. You wouldn't find the exact words to describe him even if you looked for them forever. He was unpredictable, quick, intense, unmanageable, strong and weak at the same time, cold, freezing cold, warm, fuckin' warm, he was everything. He was fuckin' everything. Almost invisible but so tangible you could feel his heart beating from the other side of the street. You couldn't help feeling him, in your forehead, in your neck, in your skin: yeah, he was like the wind. She was made of water, of seas. Every time she was walking down the streets the sky started rainin'. They were both dancing to a song so loud and quivering it seemed like a scene from another time, another land. She loved to get wet and she used to jump in all the little puddles, and sometimes, when she had a day crazy enough, even if the big ones. Her voice was the melody of the waves, and every atom of her body was forever in love with the drops of the ocean. When people met her they always used the words "like the rain", but they were utterly wrong, she wasn't like the rain: she was the rain. One day, one random day of a random year in a random city, they collided: in the same night, the same hour, the same skin, the same mattress. He fell in love with her seas and she thought she could stay to feel his soft breeze forever. And suddenly she was pouring hard, and suddenly he was blowin' with the rage of a tornado, and the fuckin' storm they created felt like the end of the world. Like the beginning.
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