Wednesday, June 29, 2016

Cada vez que apareces se paran los relojes
y no sé qué coño hacer con eso.
La zona cero llena de papeles rotos,
las farolas tiritando
y tú rompiéndome todos los esquemas.

Hay suspiros que saben a imposibles.

Te encuentro enrollado en
las esquinas de mis sueños,
me quedo congelada.
Me he olvidado las palabras
en el bolsillo de atrás de los pantalones
y no sé cómo escribir en el viento
todo eso que se me enreda
en el pecho
cuando la vida
se me llena
de tu risa.

Creo que la mejor opción es salir corriendo,
como si tuvieras una bomba en cuenta atrás
atada a tus muñecas
y si por casualidad llegara a rozarte
todo fuera a saltar por los aires.

Pero mis pies
se quedan quietos,
retándome,
complicándome el desastre,
diciéndome:
da igual lo que tú quieras,
estamos echando raíces.

Qué injusto
y qué bonito todo.
Qué locura tan intermitente.

Como la mía,
que sabe de sobra que no,
pero no le importa.

Es demasiado "fuck the world",
demasiado William Wallace.




Friday, June 24, 2016

planté canciones en la curva de su ombligo y le llené la vida de margaritas para que siempre le supiera a primavera. hice magia con las ruinas que quedaron de todos sus desastres anteriores, convertí en estrellas los putos asteroides. la hice reír. entendí que su corazón estaba lleno de grietas, y en vez de intentar taparlas con yeso, acaricié cada borde, reconocí cada muesca, aprendí a quererlas. no la intenté cambiar ni una sola vez, y sí, ella se dio cuenta. se dio cuenta de que mis ojos brillaban cada vez que ella aparecía, y que mis manos hace tiempo que habían dejado de ser mías. intentó bajar la guardia, levantar las persianas, aparcar antiguos miedos que no la dejaban salir a volar. se intentó deshacer de esa segunda piel que la aprisionaba, que la encarcelaba, que la mataba lentamente. y yo la vi, la vi salir de aquel laberinto, la vi salir mirando al cielo, con la sonrisa temblando, rompiendo el cascarón, esperando algo que no sabía qué sería, cómo sería, pero con la certeza interna de saberlo mucho mejor que todo lo anterior. y cuando esa noche abrió sus alas y dejó que el pelo se le enredará de mariposas blancas, la vida no tuvo más remedio que hacerle una reverencia. yo noté como mi caja torácica se llenaba de ella y de repente no sabía dónde estaba el sur, dónde estaba el norte, todo el mundo era ella. ella y su pelo enmarañado, ella y esa tímida sonrisa que decía: estoy acojonada pero voy a saltar. y quizá durante toda mi vida había estado llegando tarde a todos los sitios y momentos que me habrían llevado a lugares y personas extraordinarias, pero créanme cuando les digo que una vez que mis manos conquistaron su espalda, un único pensamiento me invadía: aunque hubiera tenido que esperar veinte mil años, esto no me lo habría perdido por nada. ella era lo mejor que mis manos habían acariciado, lo mejor que mis ojos habían contemplado, lo mejor que jamás había amado. ella era toda la perfección imperfecta de un mundo de copos de nieve y dientes de león, un huracán salvaje que tarde o temprano tenía que salir de su madriguera, unos labios que jamás habían mordido una manzana, pero que aquella noche, aquella imborrable  noche, hicieron que en ese primer mordisco el tiempo se parara. fue más de lo que yo había podido llegar a soñar en una vida entera, y lo único que me propuse hacer desde aquel momento fue darle cada átomo de mí día tras día durante el resto de mi vida. sin ninguna condición, sin ninguna petición, sin ninguna firma. simple y llanamente porque así lo quería. simple y llanamente porque una vez que la besé el resto de mortales me parecían una tontería. algo sin sentido y sin rumbo, meros sujetos en un mundo que nos pertenecía, observadores de algo que nunca llegarían a entender del todo, porque ni yo misma lo entendía. una vez que mi lengua se enredó en su ombligo supe que no habría forma de escapar jamás. que tampoco me importaba. que me quedaría. que me quedaría para siempre entre su luz y sus lunares, nadando y buceando hasta que el mundo decidiera que ya habíamos tenido bastante. pero créanme, con ella, ni el más inmenso de los infinitos habría sido suficiente. así que les quité las pilas a todos los relojes, descolgué todos los calendarios, rompí todas las agendas, y simplemente, solamente, únicamente, empecé a quererla como si el mundo no se nos fuera a acabar nunca. y cuando ella me miró y me dijo "estás loca", yo me limite a contestar "loca estaría si no lo hiciera, si te dejara escapar cinco minutos antes, si te tuviera que compartir con julio y con agosto. loca estaría si no intentara con todas mis ganas que tu te murieras de ellas, vivir intentando hacer que cada día sólo quieras buscarme a mí. aunque no me encuentres."



Thursday, June 23, 2016

Y en medio de la tormenta sus ojos, como si tuvieran el poder de cambiar el curso de la historia. Un giro de 180º, la vida empapada en alcohol, una canción hecha ruinas. Él y su sonrisa en replay y toda esta mierda que ya no sé dónde guardar. No sé lo que te dije, ni cómo te lo dije, pero tu silencio me mata más que mil puñales en el pecho. Y no lo vi venir. No, no te vi venir. Intento cambiar de aires, respirar sur, desterrar esos recuerdos en los que apareces bailando. Pero no me sale. Y los días pasan y siguen pasando y tú sigues sin salir de esa parte de mí que tanto cierro, esa que tan poco te ha costado abrir, como si llevaras toda la vida abriendo puertas, como si tus ojos tuvieran el poder de mil ganzúas. Me quedo quieta en tierra de nadie mientras el viento me enreda el pelo, y esa puta imagen me revuelve el corazón. Desde que os vi ya no sé qué hacer conmigo.

Ojalá te vieran como te veo. Todas ellas. Ojalá te vieran así. Tan lleno de locura y ganas de salir corriendo. Tan diferente y tan lleno de todo eso que siempre me ha flipado tanto. Tan guay, joder. Ojalá te vieran con mis ojos y entendieran por qué cada vez que andas cerca soy una niña de siete años que no sabe razonar, una niña delante de una tienda de chucherías llorando sin consuelo porque quiere un chupa-chups de coca-cola pero nadie se lo quiere comprar. Esa angustia desgarradora de querer algo y no rozarlo, no tocarlo, no tenerlo.

Espero que la tormenta se pase pronto.
Que te pases pronto.


Sunday, June 19, 2016

tiene los ojos del color del cola-cao, y cuando se suelta el pelo va formando huracanes por donde pasa. qué putada, que sea tan de cristal, tan frágil que parece que se vaya a evaporar justo al tocarla. da igual de qué color sea el día que siempre lleva una sonrisa en el bolsillo, por si las moscas, o por si alguien necesita sentir que hasta en el peor de los paisajes se puede volver a brillar. les regala canciones a los pájaros, mientras camina por calles que están llenas de cualquier cosa que no sea habitual. nunca la verás coger las rutas marcadas, se alejará siempre inevitablemente de formar parte de ese odioso club llamado rutina. y le dará la vuelta al mundo ochenta veces en un día. es así, tan loca e imprevisible que no sabes cómo empezar a correr en el próximo "el que llegue antes se libra de pagar", o cómo coño contestar la próxima pregunta imposible que te haga "¿tú crees que Alicia en el cuento se duerme de verdad y todo es un sueño o que lo que pasa es real?". y a veces, cuando el cielo está muy muy oscuro, en esas noches sin luna, y se pueden ver todas las estrellas, dice cosas como "joe, somos tan pequeñitos comparando con el resto del universo que me parece un milagro que ahora mismo estemos hablando." y tú te callabas. ¿porque qué ibas a decirle? sólo la mirabas, y la escuchabas y entendías que era indomable y que estaba loca y que siempre lloraba con las cosas más corrientes, y que todo le parecía mucho más importante de lo que era para el resto de los mortales. estaba llena de curiosidad y flores, y de una canción que sonaba a soul mezclado con rock de los ochenta. sí, todo el mundo sabía lo rara que era, incluso ella, pero sonreía y no decía nada y se limitaba a sacar la lengua o a hacer un gesto raro con la cara, y entonces era cuando tú pensabas: y qué bonita su rareza. y sí, tiene un millón de defectos, como hablar demasiado rápido o dar patadas a todas las piedras que se encuentra en el camino, pero cuando estás con ella, ni siquiera te importa que no le guste el café, que sea más lista que tú o que nunca diga bien la palabra "incomprensiblemente". te da igual porque sonríes, porque ella sabe a mantas y días de caramelos, porque huele a primavera y siempre tiene sueños esperando en las pupilas. porque no hay manera de no acercarse y sentir que ya no vas a volver a quererte ir nunca, porque cuando un corazón tan vainilla te abraza, el resto del mundo, de repente, sabe mucho más a volver a casa.


Tuesday, June 14, 2016

podría intentar esconderlo durante toda una vida pero sé que mis ojos no dejarían de gritarlo. si no puedes verlo es porque no estás escuchando, porque no te fijas en el matiz que adquieren cuando te ven aparecer, por cualquier esquina, cualquier día entre semana. si me vieras de verdad sabrías ya que sé que cara pones cuando no puedes más, y cual cuando algo te hace gracia. si me vieras de verdad sabrías ya que cuento cada segundo en el que te tengo cerca, somo si todo contigo fuera una cuenta atrás, y tuviera que aprenderte de memoria a toda prisa, porque quizá para la próxima vez que te vea ya sonrías diferente o no brilles igual. y qué miedo me da pensar que quizá otras manos, que quizá otros dedos. joder, que miedo me da. pero la vida se ilumina  cuando andas y no sé cómo lo haces pero cuando bailas todo el resto del mundo desaparece de verdad. y sí, se cuanto miedo da, pero también sé que no renunciaría a un sólo suspiro de los que me provocas cuando eres tan irreverente, tan arrolladora, tan completa y preciosamente loca. estoy intentando esconderlo porque odio sangrar antes de tiempo. pero quizá, por alguien como tú, si merecería la hemorragia.

eres la chica con el pelo lleno de mariposas blancas.
yo la que se empeña en escribirte a punta de metáforas.



Monday, June 13, 2016

Amanece en sus ojos mientras el mundo da otra vuelta y la vida es tan dulce que todo sabe a bizcocho, a batidos de fresa con un montón de azúcar, a ella cuando se pone a reír. Amanece en sus ojos y me quedo sin aire, mirándola en silencio mientras enciende el mundo. Es como un milagro que no cabe en un cuerpo, como un torbellino de colores que nadie se atrevería a pintar. Un puto terremoto. No me preguntéis desde cuando, he perdido la noción del tiempo, pero creo que ya me enamoré de su pelo en otra vida, en otro tiempo, en otro universo. Y no sé, no consigo entender qué le pasa a mi cuerpo cada vez que se acerca, cada vez que pasa a pocos centímetros de mí, cada vez que me toca sin querer. Pero joder, ardería en el infierno por volver a sentirla a sólo un roce de distancia, aunque ella ni siquiera se de cuenta de que pone mi estomago del revés, de que hace que mis piernas parezcan mantequilla, de que mi corazón se acelera cada vez que su pelo anda cerca. Y qué puedo hacer cuando todo es un desastre y la vida me tiembla en todos los puntos débiles cuando el viento sopla del sur y el aire sabe a mojarse los miedos. Y qué coño hago cuando ella es magia y yo una maraña de nervios que hace tiempo ha perdido el norte. Quiero despertarme al este de su espalda, decirle que desde que ella ya nadie, enredarme en su pelo cada luna llena y no soltarme. No soltarla. Quiero decirle que me pasaría toda la vida aprendiéndome cada peca, cada lunar, cada marca, cada cicatriz, cada gesto y cada sonrisa suya de memoria, hasta sabérmela tan bien que si algún extraño algún día me preguntara por ella pudiera describirla con precisión milimétrica. Y joder, cómo fliparían. Pero cómo no flipar si en sus ojos caben mil tormentas y mil algodones de azúcar, un millón de canciones y toda una eternidad de locura irrefrenable. Cómo no flipar si en el momento en que la miras el corazón se te para para decirte: ¿La ves? ¿La has visto? Es una estrella en la tierra. Y tú tragas saliva y sonríes. No porque no duela, sino porque a pesar del dolor cuando ves a alguien brillar tanto, sonreír es de cajón.









Sunday, June 12, 2016

Te veo mirarla y tiemblo,
no soporto el eco de sus ojos en tu voz.
Pero a veces la vida es joderse y bailar,
bailar como si el mundo nunca fuera a acabarse.

Se me cae la vida cada vez que la miras,
como si algo dentro de mí se partiera un poco,
pero hace tiempo decidí convertirme en junco
y hago lo que puedo por mantener el equilibrio,
aunque a estas alturas ya nadie se crea que pueda aguantar más de dos canciones sin caerme.

Funambulista en una cuerda que me separa
de todo eso que me flipa
y todo eso que me acojona,
con un nudo en la garganta
y tu imagen clavada en la retina,
intento hacer como si no se me acelerara el corazón.

Como si no.

Me quedo callada y parece que todo importa menos,
que puedo espantar a los monstruos
sólo con revolverme el pelo,
pero entonces pasa algo que
lo vuelve a poner todo del revés.

Escucho algo que me recuerda a ti.
Tiemblo.

Joder, si fueras una canción,
te bailaría para siempre.










Tuesday, June 7, 2016

Te estoy tocando sin tocarte mientras
mis puntos débiles se ponen a temblar.
El epicentro del terremoto más devastador
al este de todo este desastre,
y yo haciendo como que la cosa no va conmigo.
Pero el cielo está a punto de caerse
cada vez que mi locura se encuentra contigo,
y qué putada.
No sé cómo inventar palabras que quepan
en esa botella que lleva tu nombre,
y estoy volviendo a tapar las fugas
con sonrisas fingidas:
como si no doliera
saber que tú y las flores amarillas.
A mi no puedes engañarme,
te lo noto en los ojos cuando la miras.

Es el animal más salvaje,
la belleza más sublime al norte de unos párpados.
Yo también la miraría,
también la admiraría por el resto de mis días.

Abrir la puerta,
salir corriendo,
tragar saliva,
aceptar que hay canciones que no se pueden bailar,
que hay momentos que no se pueden atrapar,
que hay personas que no tocamos,
que no tocamos.

Que no nos tocan.




Tuesday, May 31, 2016

- Si vas a disparar asegúrate de matarme, no me gustaría que me quedaran secuelas insalvables y terminar babeando en una silla el resto de mi vida.
- ¿Y si no disparo?
- Si no disparas tú, lo tendré que hacer yo.
- No podrías hacerlo.
- No tengo muchas opciones, verás.
- Sí, podrías no hacerlo.
- Pero si no lo hago me liquidan.
- Y si lo haces puede que también.
- Lo sé. Pero al menos no habré faltado a mi palabra.
- ¿A caso importa eso a estas alturas? Vamos a acabar muertos hagamos lo que hagamos. O por los nuestros, o por el enemigo.
- Lo sé. Pero en eso que dices está la diferencia.
- ¿Qué diferencia?
- No quiero que me maten los míos. No quiero que lo último que vean mis ojos sea la decepción reflejada en sus caras.
- Claro, prefieres ver el odio y el placer del enemigo. Las ganas de verte sufrir, de hacerte morir como una sucia rata.
- Sí, lo prefiero. Hay cosas que distinguen a un hombre, que lo hacen ser quien es. Yo no soy un traidor, no soy un vendido.
- Sí, eso puedo entenderlo. Yo, sin embargo, prefiero morir a manos de aquel a quien he fallado, porque sé que una parte de él lamentará mi muerte. El enemigo no tiene piedad, ni compasión. Y a veces, ni siquiera tiene puntería.
- Sí, en eso tienes algo de razón.
Sonrieron. Era curioso, estaban en medio de una calle sin dirección, en una ciudad que nadie conocía, a una hora en la que nadie iba a encontrarse con ellos. Se miraron y sintieron que todo aquello era demasiado complicado. Ninguno de los dos bajaba el arma, pero tampoco parecía que fuera a dispararla. Entonces Dan habló:
- No quiero hacerlo. No quiero matarte.
Curtis le miró como quien mira algo que no ha visto nunca, con asombro, curiosidad y expectación.
- ¿Cómo que no quieres matarme?
- No. No quiero matarte.
- Joder, ¿y por qué no?
- No lo sé. Sólo siento que no puedo hacerlo.
- Entonces te tengo que matar yo.
- Sí, deberías hacerlo.
Mantuvo el arma fuertemente agarrada entre las manos y permaneció así unos treinta segundos. Notaba los latidos de su corazón en el cuello, y la respiración se le estaba acelerando. Cuando apretara el gatillo él estaría muerto. A esa distancia jamás había fallado un disparo. Y sabía que esta vez no sería distinto.
- ¿A qué coño estás esperando? Hazlo ya, joder.
Pero no lo hizo. Bajó el arma y le miró fijamente a los ojos.
- ¿Qué coño nos ha pasado?
- No lo sé.
- ¿Nos hemos hecho viejos?
- No, no creo que sea eso.
-¿Entonces?
Se quedó callado. Miró al cielo. La luna estaba preciosa. Era una noche fría, una noche de esas en las que cuesta respirar. Pero no tenía frío, se sentía bien. Se sentía extrañamente bien.
- Quizá nos hayamos dado cuenta de que nada de esto tiene sentido.
- Sí, puede que sea eso. De todos modos, estamos perdidos. Cuando salga el sol no habrá escapatoria.
- Lo sé.
- ¿Qué vas a hacer?
- Me iré a dormir.
- Bien. Es una buena idea.
Cada uno se fue hacia una dirección. No tenían rumbo, ni siquiera sabían dónde coño pasarían la noche. Dan guardó la pistola y se metió las manos en los bolsillos. Empezó a silbar una canción. Curtis llevaba la pistola en la mano derecha, y miraba al cielo y pensaba en las noches de verano en las que se tumbaba en los campos de trigo con su amigo John para ver cómo cambiaban de forma las nubes. De repente, Dan se paró, dio media vuelta y gritó:
- Oye, ¿te apetece tomar una cerveza?
Curtis paró, y también se dio la vuelta. Miró a Dan como si no fuera real. Tenía que estar loco, pero a él, en realidad, los locos nunca le habían molestado, y sí que le apetecía tomar una cerveza.
- Sí claro, ¿por qué no?
Los dos empezaron a andar hacia un bar de carretera que todos los proscritos, alcohólicos, delincuentes, vagabundos y prostitutas de la zona conocían bien. Casi cada noche se formaba alguna, y no era un lugar demasiado acogedor, pero la cerveza era buena, y a esas horas no habría apenas nadie, y tampoco tenían más opción. Caminaron en silencio durante un rato. Entonces Curtis habló:
- Oye, ¿la canción que estabas silbando era "I left my heart in San Francisco"?
- Sí.
- ¿Te gusta Frank?
- La pregunta correcta es, ¿a quién no le gusta Frank?
- Chico, tienes mucha razón. Pero una vez conocí a un acaudalado al que no le gustaba. Se ponía nervioso cada vez que oía su voz. Imagino que te hubiera gustado matarle.
- Desde luego que sí. Siempre es más fácil matar a tipos estúpidos. ¿Fue una de tus víctimas?
- Sí, de las primeras. Estaba empezando y fue pan comido...

Empezó a contarle cómo fue aquel trabajo. Para entonces ya habían llegado al bar y estaban sentados en una mesa vieja y sucia, en una zona oscura donde nadie les podía molestar. Cada uno tenía una cerveza en la mano. Serían alrededor de las tres de la madrugada. El amanecer estaba previsto para las 6.15. Eso quería decir que todavía les quedaban tres horas por delante. Cualquiera diría que tres horas no eran nada, pero nunca hay que subestimar el poder de algunos momentos. A veces, incluso unos segundos pueden valer para cambiarlo todo. Como esos treinta por ejemplo. O los 1.080 que vendrían después.





Sunday, May 29, 2016

Te veo en medio del caos
y mis átomos tiemblan.
No hay paz para los corazones rotos.

Dijimos eso de nos la jugamos a piedra, papel o tijera,
y acabamos cortándonos todos los tendones.
Ahora ya no salimos a volar.

Salió a buscarla
y se encontró con los escombros.
Esnifó todas las huellas que fue dejando
pero no consiguió encontrarla
en ninguno de aquellos otros cuerpos
de tallas 95B
y pieles de cristal.

Hay cosas que no se pueden tocar,
magias escondidas debajo de una maraña de pelo sin peinar.
Cosas como todo eso que no sabes decir
y se te anuda en el pecho
creando explosivos en cuenta atrás
capaces de mancharlo todo
de vacíos.

Hace tiempo que dejé de recoger margaritas,
pero en mi cabeza
soy la misma niña que sopla
dientes de león
y lo pinta todo de azul
cuando el viento está en su contra
y la vida sabe rara.

Hay momentos en los que algo hace crack,
en los que un millón de silencios
se hacen bola
y no dejan pasar la luz,
en los que el terremoto
se siente
justo debajo del ombligo,
en los que las miradas
a otros ojos
matan más que un millón de balas.

Lo sé.
Yo estuve ahí.


No me mires si no vas a besarme.